The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 6-15] < Juan 6, 51-56 > Deben predicar la carne y la sangre de Jesús a los miembros de su familia

( Juan 6, 51-56 )
«Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él».


Nuestro Señor nos dio la vida eterna a los justos. Esto quiere decir que nos ha dado la vida eterna para vivir para siempre bajo Su amor y Sus bendiciones al hacernos hijos Suyos. La gente debe comer el Evangelio de la vida eterna, que les permitirá vivir para siempre. Aunque hemos recibido estas grandes bendiciones y nos alimentamos frecuentemente de comida espiritual, nuestras familias siguen estando fuera de la salvación. Por tanto debemos alimentar a nuestras familias y hermanos y hermanas de todo el mundo que han nacido de nuevo con la comida de la vida eterna y hacer que vivan. Para ello primero debemos comer la comida de la vida eterna.
¿Qué es la comida de la vida eterna? Nuestro Señor dijo que la comida de la vida es la carne y la sangre de Jesús. ¿Con qué debemos alimentar a nuestras familias y a las almas de todo el mundo? Con la fe en la carne y la sangre de Jesús. Si de verdad quieren salvar a sus familias y a las almas del mundo de la muerte, lo primero que tienen que hacer es darles de comer el alimento de la vida eterna. Al hacerlo también serán salvados de sus pecados y tendrán la vida eterna.
Todo el mundo debe comer la carne y beber la sangre de Jesús para poder tener la vida eterna. Jesús dijo: «Y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (Juan 6, 51). Jesús dijo que Su carne es la comida de la vida eterna. Y por eso comemos la carne de Jesús tan a menudo como podemos. Los que no han nacido de nuevo pueden ser salvados de sus pecados y vivir eternamente sólo si les alimentamos con la carne y la sangre de Jesús. Deben dar a sus seres queridos el Evangelio del agua y el Espíritu, es decir la carne y sangre de Jesús, para que disfruten de la vida eterna, el don más valioso de Dios. Debemos grabar para siempre la palabra de Dios en nuestros corazones: «Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros» (Juan 6, 53).


¿Qué es la comida de la vida?

El Señor dijo: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna» (Juan 6, 54). Entonces, ¿cómo pueden comer la carne de nuestro Señor? Como bien saben, Jesús tomó todos los pecados del mundo al ir al río Jordán y ser bautizado en Su cuerpo. Y creer en esto es comer la carne de Jesús. Asimismo beber la sangre de Jesús significa creer en el hecho de que Jesús nos ha salvado del juicio de nuestros pecados al cargar con todos ellos y ser clavado en la Cruz. Esto es lo que significa tomar la carne y la sangre de Jesús.
Debemos tomar la carne y la sangre por fe. No debemos comer esta Verdad nosotros solos, sino que debemos intentar alimentar a nuestras familias con la carne y la sangre de Jesús. Y debemos dar un paso más y difundir el Evangelio del agua y el Espíritu, mediante el cual hemos recibido la vida eterna, para hacer hermanos por todo el mundo.
En vez de enseñar la Biblia debemos enseñar a los cristianos de todo el mundo a comer la carne y la sangre de Jesús por fe. Lo que necesitan desesperadamente no es la Biblia. Debemos enseñarles la Palabra mediante la que pueden ser salvados de sus pecados. Debemos decirles siempre: «Cuando Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, no sólo cargó con mis pecados, sino que con los suyos también. Jesús tomó los pecados del mundo al ser bautizado». Esto se debe a que esa es la fe mediante la que las almas de todo el mundo pueden vivir eternamente sin tener que morir. «Mi carne es verdadera comida, la verdadera comida de vida para el mundo». La comida de la vida eterna es la carne de Jesús. Debemos hablar de esto siempre. Aunque no podamos hacer muchas cosas, podemos difundir el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. Si distribuyésemos libros electrónicos e impresos por Internet todos los días, todo el mundo conocería la Verdad pronto.
¿Saben que Jesús tomó todos sus pecados en el río Jordán? Creer en el hecho de que Jesús tomó todos los pecados del mundo al ser bautizado es comer la carne de Jesús por fe. Por eso estamos difundiendo esta Verdad a todo el mundo todos los días mientras tenemos fe en el hecho de que Jesús cargó con todos los pecados del mundo al ser bautizado en río Jordán por Juan el Bautista.
Jesús dijo: «Y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (Juan 6, 51). Quien quiera conseguir la vida eterna y vivir feliz para siempre sin tener que morir, debe comer el pan de vida que viene del Cielo. Esta comida de vida es precisamente la carne y la sangre de Jesús. Y esta comida es el Evangelio del agua y el Espíritu. Quien crea en el Evangelio del agua y el Espíritu tiene nueva vida.
No hay otra comida verdadera aparte de Jesús. Nada de este mundo puede convertirse en la comida de la vida eterna. Incluso las medicinas anti-envejecimiento no pueden evitar que la gente se haga vieja y muera. Incluso el gingsen, que se cree que era el elixir de vida que buscaba el primer emperador de China, Quin Shi Huang (259 a.C- 210 a.C), no puede hacer que la gente viva para siempre. Toneladas de este elixir no pueden hacer que no muramos. Sin embargo, si comen la carne de Jesús y beben Su sangre, nunca morirán. 
Hasta que venga el Señor debemos alimentar a todo el mundo con esta comida de la vida eterna difundiéndola con fe. Incluso si la gente del mundo no entiende lo que les decimos porque no conocen las Escrituras, debemos predicar por fe el hecho de que: «Jesús tomó nuestros pecados una vez al ser bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán». Todos aquellos que creímos antes que ellos debemos sembrar la semilla del Evangelio del agua y el Espíritu en los pensamientos y corazones de la gente del mundo. Si predicamos el bautismo y la sangre de Jesús a la gente del mundo, todos recibirán la remisión de los pecados al creer en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Y entonces, cuando nos presentemos ante el Señor, Él nos felicitará.
Deben saber que la comida de la vida eterna es la carne y la sangre de Jesús y que éstas son el Evangelio del agua y el Espíritu. Esta es la Verdad del Cielo y el Evangelio del secreto de la vida. Jesús dijo a Sus discípulos: «Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado» (Mateo 13, 11). El Evangelio del agua y el Espíritu es la llave para abrir el Reino de los Cielos. En este mundo no hay otras palabras que puedan enviar a la gente al Cielo. Como hemos dicho que si tomamos la carne y la sangre de Jesús por fe iremos al Reino de los Cielos, todos deben creer en esto.
Un hermano de nuestra iglesia dijo que después de recibir la remisión de los pecados, habló del Evangelio del agua y el Espíritu a su madre cada vez que tenía la oportunidad. Su madre había escuchado falsos evangelios durante mucho tiempo y al principio no creyó, se enfadaba y lo rechazaba. Pero escuchó tantas veces el Evangelio verdadero que ahora ha recibido la remisión de los pecados al haber aceptado el Evangelio del agua y el Espíritu tal y como es. Y por eso cuando vino a nuestra iglesia por primera vez, le pregunté a su hijo que si podía dar testimonio de su salvación. Y ella dijo: «Ahora estoy sin pecado porque Jesús tomó todos mis pecados cuando fue bautizado, murió en la Cruz por mí y resucitó». 
La única manera de recibir la remisión de los pecados y vivir eternamente es comer y beber la carne y sangre de Jesús. Sólo la carne y la sangre de Jesús son la vida eterna para la gente, y nada más. Este Evangelio del agua y el Espíritu no es una doctrina específica de una denominación en concreto. La carne y la sangre de Jesús permiten que la gente viva para siempre si las toma. Así comer y beber la carne y la sangre de Jesús es ganar la vida eterna, pero si no tomamos estas dos cosas no puede haber vida dentro de nosotros. Debemos darnos cuenta y recordar el hecho de que los que no comen y beben la carne y la sangre de Jesús no tienen vida, pero los que sí toman estas dos cosas tienen vida eterna; debemos saber que los que toman la sangre y la carne de Jesús nunca morirán y volverán a la vida aunque mueran.
Nuestro Señor nos dijo claramente: «Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera» (Juan 6, 49-50). Dijo que si comíamos y bebíamos la carne y la sangre de Jesús no moriríamos y viviríamos para siempre al haber obtenido la vida eterna. Por fe, debemos comer la carne de Jesús y beber Su sangre, que es el pan de la vida eterna que desciende desde el Cielo. ¿Se han convertido en gente que come y bebe a Jesús al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? Si es así, tienen al Espíritu Santo dentro de ustedes y éste les da vida.
Jesús dijo que Su sangre es verdadera bebida, pero ¿saben por qué lo dijo? Una bebida refresca el cuerpo. Así Jesús borró nuestros pecados al derramar sangre tras haber sido bautizado por Juan el Bautista. Dicho de otra manera, ha recibido el juicio por todos nuestros pecados al derramar Su sangre en la Cruz. Así la sed en nuestros corazones fue satisfecha y nuestros corazones se llenaron de alegría. Por eso la Biblia dijo: «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio» (Hechos de los Apóstoles 3, 19). Como Jesús tomó nuestros pecados en Su bautismo, Su sangre es la verdadera bebida de fe que ha pagado todos nuestros pecados.


No hay vida si no se come ni bebe la carne y la sangre de Jesús

Sin embargo, ¿no hay nadie entre ustedes que crea que sólo la sangre en la Cruz de Jesús es su salvación? Aquellos de ustedes que crean sólo en la sangre de Jesús nunca podrán librarse de sus pecados. Si no se cree en el Evangelio del agua y el Espíritu, no se puede recibir la vida eterna, sino que sólo se recibe el castigo eterno en el infierno. Deben comer la carne y la sangre de Jesús por fe. Sólo entonces podrán recibir la verdadera remisión de los pecados y la vida eterna.
¿Tienen fe en lo que dice este pasaje: «Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero» (Juan 6, 53-54) tal y como es? Dios dio a la gente la comida de la vida eterna mediante la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, y esta no es otra que la carne y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios. Al darnos la sangre y la carne de Jesús, Dios nos dio a los que las tomamos por fe la vida eterna que nos permite vivir eternamente.
La carne y la sangre de Jesús es nuestra vida. Esta carne y sangre de Jesús es la verdadera comida que descendió del Cielo para los fieles. Pero en este mundo hay mucha gente que no cree en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. En este mundo hay mucha gente que sólo cree en la sangre de Jesús derramada en la Cruz. Esta es una fe que lleva a la gente a la destrucción. Hemos sido salvados del pecado por fe en la carne y la sangre de Jesús. Y entraremos en el Reino eterno en el futuro y viviremos allí para siempre.
Aunque tengamos vida eterna, no nos queda mucho tiempo aquí en la tierra. Por favor no crean que vivirán en este mundo durante miles de millones de años. No podemos vivir tanto. Sólo somos nómadas que viven en este mundo durante poco tiempo. Espero que se den cuenta de que no les queda mucho tiempo en este mundo. Quizás piensen que eso es algo escatológico. Pero no es así. Ahora debemos averiguar cuánto nos queda por vivir. La Biblia dice: «Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos» (Salmos 90, 10). Si tienen 30 años y viven hasta los 80, entonces sólo les quedan 600 meses. Eso es todo. Si tienen 50 años, sólo les quedan 420 meses. ¿Cómo de deprisa pasa un mes?
Queridos hermanos, no nos queda mucho tiempo. Como no me queda mucho tiempo, y sigo preguntándome cuál es la mejor manera de vivir. Supongo que como mucho me quedan 10 años de vida. Esta es la conclusión a la que he llegado después de hacer algunos cálculos y ver si Jesús vendrá durante ese espacio de tiempo. Entonces, ¿la gente que es más joven que yo vivirá más? Incluso la gente más joven no puede estar segura de que vivirá tanto. Aunque algunas personas hacen sus votos: «vivamos juntos hasta que se nos ponga el pelo blanco» ante el celebrante en una ceremonia de matrimonio, hay mucha gente que muere antes de eso. Incluso si miramos lo que está ocurriendo en el mundo vemos que no le queda tanto tiempo al mundo.
Asimismo Jesús volverá pronto al mundo. Simplemente esperen y verán lo que ocurre. Hoy en día el mundo se mueve muy rápido, la ciencia avanza, los medios de transporte son cada vez más rápidos, los corazones de la gente están sucios y los pecados florecen. Está ocurriendo tal y como Dios dijo que ocurriría al final de los tiempos. Pero hace pocos años cuando no pasaban tantas cosas en el mundo, ya hablé del final inminente del mundo mientras daba algunas lecciones sobre unos pasajes del Apocalipsis.
Pero, incluso si el final fuera mañana, debemos seguir trabajando y seguir haciendo la obra de Dios. No podemos desmayar por el hecho de que el final del mundo esté cerca. Sino que, como el final está cerca, debemos esforzarnos cada vez más en esta obra preciosa de compartir la comida de la vida eterna, que es la carne y la sangre de Jesús, durante este espacio de tiempo. Como al mundo no le queda mucho, debemos hacer esta obra diligentemente con una mente clara y sólo debemos hacer esta obra. Algunas personas piensan que deben vivir según las circunstancias ya que queda poco tiempo, pero esto no debe ser así. Si quedara mucho tiempo podríamos decir que nos sobra tiempo. Pero como está cerca el día en que no podamos difundir más el Evangelio debido a las tribulaciones, debemos mantener nuestras mentes en forma, tener fuerza en nuestro corazón con más fe e invertir nuestros días en difundir la comida de la vida eterna.
Queridos hermanos, ¿creen que queda mucho tiempo en este mundo? Sólo cuando ocurren desastres naturales y guerras en el mundo y sólo cuando los gobiernos dicten normas que obliguen a marcar nuestras frentes o manos con un signo, creeremos: «Lo que el pastor de nuestra iglesia decía era cierto». Queridos hermanos, entonces será demasiado tarde. Si no creen ahora, no podrán creer entonces. Cuando llegue el momento nuestros corazones se harán todavía más tercos y no podremos tener fe. Estas personas verán lo que está ocurriendo a su alrededor y recibirán la «marca de la bestia» al final. La fe es algo que debe prepararse antes de que llegue el momento.
No queda mucho tiempo. Por eso debemos esforzarnos en compartir esta carne y esta sangre de Jesús, que es la comida de la vida eterna. Hablen a sus familias sobre el Evangelio del agua y el Espíritu. Y únanse a la Iglesia de Dios, que está difundiendo el Evangelio por todo el mundo. Con un corazón unido debemos predicar la carne y la sangre de Jesús. Debemos proclamar a gritos que Jesús tomó nuestros pecados en Su bautismo y que murió en la Cruz por nosotros.
Durante el poco tiempo que nos queda en el mundo debemos vivir por el Evangelio del agua y el Espíritu. La comida de la vida eterna es la carne y la sangre de Jesús y mientras vivimos en este mundo, ¿no deberíamos ser Sus obreros que comparten la vida eterna al dar a la gente la carne y la sangre de Jesús? No debemos pensar lo que debemos hacer para que nuestro cuerpo esté bien y para comer bien. Y en vez de pensar que vamos vivir para siempre en este mundo, durante el poco tiempo que nos queda debemos compartir la comida de la vida, es decir, la carne y la sangre de Jesús. Los que hemos nacido de nuevo debemos hacerlo.
Si viviésemos para nuestra carne por hecho de no tener pecados, eso sería algo malo. Si los que hemos nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu viviésemos sin importarnos nada, sin hacer la obra de difundir la carne y la sangre de Jesús después de haber recibido la remisión de los pecados, caeríamos en el pecado y nos convertiríamos en las personas más malvadas del mundo. El Señor dijo: «Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado» (Santiago 4, 17) y también dijo «Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes» (Lucas 12, 47).
En este mundo no hay mucha gente que conozca el hecho de que la comida de la vida es la carne y la sangre de Jesús. Hay incluso menos gente que crea en esto. No sabemos cómo hemos llegado a comer la carne y beber la sangre de Jesús por fe, pero debemos estar agradecidos a Dios por ello. Asimismo debemos estarle agradecidos por habernos dado la fe que nos permite vivir en Dios al tener la carne y la sangre de Jesús. Así que ¿cómo no difundir esta Verdad?
Queridos hermanos, debemos creer en el hecho de que la sangre y la carne de Jesús son la comida de la vida eterna. Y debemos dar esta comida a la gente. Hasta el día en que acaben nuestras vidas debemos vivir por esta obra. Debemos vivir por esta obra en vez de por las demás.
¿Quién conoce esta Palabra secreta? ¿Quién sabe que la Palabra de la carne y la sangre de Jesús es el Evangelio de la vida eterna? Sólo los nacidos de nuevo del agua y el Espíritu (Juan 3, 5). No es exagerado decir que todos los cristianos del mundo no lo saben. Mientras los cristianos llevan a cabo el sacramento de la comunión, ¿cómo ven la carne de Jesús al tomar un trozo de pan? Ellos lo ven como una simple ceremonia. En algunas iglesias se trae pan y se afirma la doctrina de la transustanciación que dice que cuando se come el pan por fe es como comer la carne de Jesús. Se dice que este pan se convierte en la carne de Jesús dentro del cuerpo. Esto es la transustanciación. Pero la orden: «Comed la carne de Jesús», tal y como está escrita en la Biblia no quiere decir eso.
La fe de comer la carne de Jesús significa que uno cree en el hecho de que Jesús tomó todos nuestros pecados en Su carne al ser bautizado y beber la sangre de Jesús significa que se cree en el hecho de que Jesús, que tomó nuestros pecados, fue juzgado por nuestros pecados al ser clavado en la Cruz en nuestro lugar y al derramar Su sangre. La fe en el hecho de que Jesús fue bautizado por todos mis pecados y que fue juzgado en mi lugar en la Cruz es la fe de comer y beber la carne y la sangre de Jesús. 
En la Biblia, la Palabra de Dios, en la que creemos, está el Evangelio del agua y el Espíritu. No hay una enseñanza tan grande en ningún otro documento del mundo y ninguno dice que la vida eterna se recibe si se come y bebe la carne y la sangre de Jesús. Sólo lo dice la Palabra de Dios. La Biblia dice: «Recibiremos la vida eterna si creemos en el hecho de que Jesús tomó nuestros pecados cuando fue bautizado por Juan el Bautista y de que nos salvó de los pecados con Su carne y sangre al haber sido juzgado en nuestro lugar». Al creer en esto nos convertimos en hijos de Dios.
Así comemos la carne y la sangre de Jesús por fe. Ustedes y yo hemos comido la comida de la vida eterna al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Como los que hemos comido este alimento de vida primero, debemos hacer la obra de pasar esta comida y bebida de Jesús a otra gente. Esto significa que es responsabilidad de los nacidos del nuevo del Evangelio del agua y el Espíritu llevar a cabo esta obra. Espero que crean en el hecho de que la comida de la vida eterna está en la carne y la sangre de Jesús. Debemos decir a nuestros familiares, crean o no: «Jesús tomó todos nuestros pecados al ser bautizado y fue juzgado en nuestro lugar por nuestros pecados al morir en la Cruz».
La verdadera comida de la vida eterna está en la carne y la sangre de Jesús: no sólo en la carne de Jesús y no sólo en Su sangre. Debemos comer y beber por fe. Deben creer en la Verdad de que Jesús tomó nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista y que fue juzgado por nuestros pecados en nuestro lugar al ser crucificado. Cuando la gente cree tanto en el bautismo de Jesús como en Su sangre derramada en la Cruz, dice que se siente renovada. Esto se debe a que Jesús tomó todos nuestros pecados al ser bautizado y a que fue juzgado por ellos en la Cruz. Esto es porque la sangre de Jesús derramada en la Cruz es el precio que pagó por nuestros pecados.
Sin embargo, si creemos sólo en la sangre derramada en la Cruz sin comer la carne de Jesús seguiremos teniendo pecados en nuestros corazones. Tener esta fe es intentar borrar los pecados sólo en el plano de las emociones sin borrarlos perfectamente mediante la Palabra de la Verdad del bautismo de Jesús. El bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista no tuvo lugar porque Jesús fuese humilde o porque fuera un ritual. Lo importante es saber por qué Jesús fue bautizado. Lo más importante es tener fe y entender que nuestros pecados fueron transferidos a Jesús cuando fue bautizado.


Los que no han nacido de nuevo no saben lo que significa la «carne de Jesús»

Los cristianos llevan a cabo dos tipos de bautismo: el bautismo por inmersión y el bautismo por efusión. Los que son bautizados por inmersión ignoran a los que son bautizados por efusión, y los partidarios del bautismo por efusión (vertir, salpicar) dicen que una persona no tiene porqué ser bautizada mediante la inmersión en el agua. Así que empiezan a discutir sobre estos temas. Como podemos ver la gente sólo discute sobre aspectos ceremoniales del bautismo y sobre qué tipo de bautismo es el correcto. Pero ahí se acaba.
Mientras descansaba un poco esta tarde he visto un canal de televisión cristiano en el que cierto pastor hablaba sobre el bautismo de Jesús. Lo he escuchado durante un rato pero era desternillante. Sólo hablaba sin abordar el asunto según las Escrituras. Sólo hablaba de algunas nociones dadas por algunos teólogos pero no sabía el significado el bautismo.
Pero espero que crean que la carne y la sangre de Jesús son la comida de la vida eterna. Espero que se den cuenta de esta Verdad y la crean. Sea quien sea, si una persona no come y bebe la carne y la sangre de Jesús, no tiene vida dentro. Queridos hermanos, puede que no sepan mucho sobre la Biblia pero por los menos deben creer que sus pecados fueron transferidos a la carne de Jesús cuando fue bautizado. Esto es lo que significa comer la carne de Jesús. Como Jesús cargó con nuestros pecados al ser bautizado, la fe de creer en que fue juzgado en nuestro lugar en la Cruz es lo mismo que beber la sangre de Jesús. Al tener fe en el bautismo de Jesús y Su sangre derramada en la Cruz, debemos comer y beber al Señor.
Leamos el Evangelio de Juan capítulo 6, versículo 53: «De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros». Esta no es una doctrina de nuestra denominación. Es claramente la Palabra del Señor. La verdad es que, a pesar de todo, la gente no intenta comprender correctamente este pasaje.
Hay mucha gente que sólo ha bebido la sangre de Jesús. Ellos dicen: «La gente que bebe de la sangre de Jesús no tiene pecados». Y entonces hacen como si se sintieran mejor porque dicen que no van a ser juzgados ya que Jesús cargó con todos sus pecados y fue juzgado en la Cruz para que recibieran la salvación. Pero dentro de ellos no hay vida. Yo les pregunto: «Si es así, ¿qué significa comer la carne de Jesús?». Y entonces parecen confusos y asustados. Y no me dejan hacerles más preguntas al decir que hablar de la Biblia con tanto detalle es una herejía.
Si hablamos con esta gente podemos ver que el Espíritu Santo no está dentro de sus corazones. Hay mucha gente cuyos corazones no tienen dentro al Espíritu Santo a pesar de tener fe en Jesús. Aunque creen que Jesús es el Hijo de Dios, que Él es Dios, que perdonó nuestros pecados al morir en la Cruz, que resucitó y que ascendió a los Cielos y que volverá de nuevo, la verdad es que no hay vida en ellos. El que no haya vida en ellos significa que el Espíritu Santo no está dentro de ellos. Está escrito: «Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él» (Romanos 8, 9). Si el Espíritu de Cristo no está en ellos, entonces han sido abandonados por Dios.
Nuestro Señor dijo: «Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera» (Mateo 13, 47-48). Un pescador lanza la red al mar y después de un rato cuando la saca hay peces en ella. Después extiende la red en la cubierta del barco y empieza a separar los peces que ha pescado. Entonces pone los peces comestibles en un contenedor y echa los no comestibles en la cubierta. Si arrojase los peces no comestibles al agua, volverían a ser pescados, así que los deja morir en la cubierta. Cuando mueren los arroja al mar para que sean alimento para otros peces.
Del mismo modo en que el pescador guarda los peces buenos y arroja los malos, ustedes no van a ir al Cielo sólo porque crean en Jesús. Sólo los que han bebido y comido de Jesús entrarán en la vida eterna del Cielo. Cuando Jesús ve nuestra fe, la reconoce tal y como es. El Espíritu Santo está dentro de los que hemos tomado la sangre y carne de Jesús. Él manda al Cielo a aquellos que tienen dentro al Espíritu Santo. Pero la gente que sólo bebió de la sangre de Jesús, a pesar de que ha creído en Jesús, será arrojada al infierno porque es como el pez no comestible. En ese momento no valdrá de nada suplicar al Señor: «Señor, Señor». Porque el Señor dirá a esta gente: «No podéis ir al Cielo» y arrojará a esa gente al infierno. Queridos hermanos, los que no tienen vida serán desechados. La gente que cree sólo en la sangre de Jesús son los que no tienen el Espíritu Santo.
Los que sólo bebieron la sangre de Jesús no pueden dejar de pensar que en sus pecados cuando se presentan ante el Señor. «Oh no, he pecado así muchas veces. Al ofrecer una oración de penitencia esta mañana, he borrado mis pecados pero aún así sigo pecando». Como los pecados que cometen siguen pasando por sus mentes, tienen que recurrir a las oraciones de penitencia. Sin embargo, los que han recibido la remisión de los pecados al nacer de nuevo del agua y el Espíritu no son atormentados por sus pecados porque estos fueron borrados por fe, incluso aunque sigan pecando. Confiesan su fe diciendo: «Jesús ha tomado todos mis pecados al ser bautizado en el río Jordán 3 años antes de ser crucificado. Cuando Jesús dijo: «Deja ahora, porque asi conviene que cumplamos toda justicia» (Mateo 3, 15), al recibir el bautismo, Jesús tomó todos los pecados y me salvó del pecado. Al poco tiempo me salvó del juicio del pecado al ir a la Cruz, ser crucificado, derramar Su sangre y morir en mi lugar». Así una persona que puede reconocer esta Verdad de salvación y creer en esta Verdad es una persona que ha sido salvada.
¿Sienten el deseo de seguir las modas del mundo? A pesar de haberse convertido en los justos sin pecado al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, ¿sienten el deseo de ser los pioneros de una nueva moda del mundo? Esto se debe a que  no se han dado cuenta que son los verdaderos pioneros en el mundo. Como creímos en la carne y en la sangre de Jesús hemos recibido la salvación y la vida eterna. Por eso debemos vivir una vida espiritual. Debemos vivir por el Evangelio del agua y el Espíritu y por nuestro Señor que nos ha salvado. Si ayudamos a los demás a difundir el Evangelio del agua y el Espíritu y si hacemos una ola de Verdad por todo el mundo, esta es la mejor manera de vivir.
La gente que ha nacido de nuevo del agua y el Espíritu no debe seguir la maldad de este mundo. Dios odia que los nacidos de nuevo se dejen llevar por las culturas malvadas del mundo. Los justos deben crear una nueva moda en vez de seguir las modas del mundo. Es necesario para los justos crear una nueva moda. Queridos hermanos, cuando todo el mundo sigue la moda el hip-hop, intenten ponerse un traje. ¿Acaso no llamarán más así la atención? Cuando todo el mundo está sumergido en una misma moda y uniformidad sin tener carácter individual, si alguien que parece diferente aparece, todo el mundo mirará a esa persona y todos querrán hacer lo mismo. Cuando todo el mundo vive en esta locura, intenten vivir correctamente. Una persona así estará estupenda y se convertirá en un líder de moda. Espero que sepan que hacer las cosas como los demás es tener poca personalidad.
La gente que ha recibido la remisión de los pecados no debe seguir al mundo. Deben liderar el mundo. Los justos deben manejar este mundo. Cuando veo dramas escritos por guionistas de televisión, me parecen pueriles. Son tan pueriles que pienso cómo pueden ser tan populares. Así que me pregunto si debería escribir algún guión. Queridos hermanos, ¿piensan que puedo escribir si quiero o no? Si escribo, escribo una obra de arte. Pero he decidido no escribir. He decidido no escribir dramas porque no tendría tiempo para difundir el Evangelio. He decidido no hacerlo no porque no tenga las aptitudes, sino porque no lo veo necesario.
En realidad los que hemos nacido de nuevo debemos vivir esta maravillosa vida de compartir la comida de la vida eterna, la carne y la sangre de Jesús. Por mucho que nos dejemos llevar por los placeres de este mundo, esto no nos satisface. Está escrito: «Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta» (1 Timoteo 5, 6). Deben vivir por la vida eterna en vez de perseguir los placeres del mundo. Ustedes y yo debemos conocer a nuestro Señor después de hacer esta maravillosa obra de dar vida eterna a otros y de hacer que la acepten.
¿Creen que la comida de la vida es la carne y la sangre de Jesús? Si es así lo están haciendo muy bien. Pero la mayoría de los cristianos no lo saben, incluso después de 2000 años del cumplimiento de la Palabra de Verdad. La gente de este mundo que no conoce esta Palabra secreta debe despertarse y tomar la comida de la vida eterna al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y comer y beber la carne y la sangre de Jesús. Si una persona muere sin haber consumido la comida de la vida, irá al infierno sin excepción. Esto significaría estar separado de Dios.
El último día nuestro Señor resucitará los cuerpos de los nacidos de nuevo por el Evangelio del agua y el Espíritu, y les dará vida eterna. Si no quieren que alguien sea desechado por el Señor en ese momento, deben comer la comida de la vida eterna, que es la sangre y la carne de Jesús. No sólo deben tomar este alimento ustedes solos, sino que deben alimentar a sus familiares, a la gente de su alrededor y a toda la gente del mundo con esta comida de la vida eterna.