The New Life Mission

Sermones

Tema 19: Efesios

[Capítulo 1-4] < Efesios 1, 1-14 > Nos hemos convertido en posesiones de Dios por Su gracia

< Efesios 1, 1-14 >
«Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria».
 
 
Recientemente hemos compuesto himnos nuevos para alabar la justicia del Señor, y estos himnos nuevos me encantan. Cuando vienen almas nuevas a nuestra Iglesia es muy importante prestarles más atención y enseñarles estos himnos para que puedan cantar con nosotros. Debemos ponernos en su situación y ser considerados con estas nuevas personas. A veces nos cuesta aprender un himno nuevo y por eso es más difícil para los nuevos miembros. Dios nos ha enviado a este mundo para salvar a estas personas también, y por eso debemos ponernos en su situación y ser amables. Sería un gran error ignorar a esta gente.
Al Apóstol Pablo le importaba todo el mundo a su alrededor, y dijo: «Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley» (1 Corintios 9, 20). Pablo trataba a todo el mundo con amabilidad para poder predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros somos liberales en el orden del culto; solemos seguir el orden del culto simple. Pero cuando tenemos gente nueva en la Iglesia en el día del Señor seguimos el orden tradicional de culto para que esta gente se sienta cómoda en este nuevo ambiente. Les pido que les hagan sentirse bienvenidos en nuestra Iglesia para que podamos salvar a los que todavía no crean en Cristo. Esto es lo correcto a los ojos de Dios, y por eso todos debemos hacerlo.
Ayer terminé de revisar mis sermones sobre el Evangelio de Mateo y se los pasé a los traductores. Mis sermones sobre la epístola a los Efesios ya han sido traducidos y colgados en nuestra página Web en formato de libros electrónicos, pero quiero revisarlos una vez más antes de publicarlos en papel. Espero terminar esta tarea cuanto antes para poder dar gracias a Dios y glorificarle por Su maravillosa providencia. Asimismo hemos estado anunciando nuestros libros en chino en buscadores de Internet, de manera que, cuando se hace una búsqueda, lleve a los usuarios a nuestra página Web. Así, los cristianos en China que estén buscando el Evangelio del agua y el Espíritu, podrán acceder fácilmente a nuestra página Web a través de buscadores.
 
 
Debemos prepararnos con antelación para predicar el Evangelio por todo el mundo
 
Es muy importante estar preparados para el futuro, reconociendo que nos enfrentaremos con oponentes viles y crueles. De hecho, deberíamos mirar cien años hacia el futuro y hacer los preparativos necesarios para predicar el Evangelio. Solo cuando nos preparamos con antelación podemos terminar de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo sin preocupaciones, incluso cuando haya dificultades.
Últimamente los desastres naturales han incrementado su frecuencia por todo el mundo, pero lo más preocupante de todo es el crecimiento del nivel del mal, que está sumergiendo algunas áreas costeras. Pero incluso cuando estos sucesos ocurren, tenemos esperanza en el retorno del Señor, y por eso debemos prepararnos por fe y predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Así es como se predica el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Si no predicamos el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo, nos pillará desprevenidos el día en que vuelva el Señor. Del mismo modo en que el propietario de una casa debe prepararse para proteger su casa de los ladrones, nosotros debemos estar preparados para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu mientras podamos, antes de que los desastres naturales empeoren. Solo cuando estamos preparados para predicar el Evangelio, podemos estar tranquilos aunque estemos en los últimos días. Nuestro ministerio literario es el método por el que nos preparamos para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Palabra de Dios, que debe ser predicado por todo el mundo. Sería un gran error no llevar a cabo esta tarea, porque muchas almas no tendrían la oportunidad de encontrar esta Palabra de vida. No podemos permitir que esto ocurra en el fin de los tiempos, y por eso estoy teniendo más cuidado. Pero si estamos preparados para predicar la Palabra de Dios confiando en Él y en Su justicia, no tenemos nada de lo que preocuparnos.
La gente de todo el mundo debe aceptar en sus corazones el Evangelio del agua y el Espíritu que estamos predicando. De lo contrario tendrán que ser destruidos por sus pecados. Depende de estas personas el creer o no en el Evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros no ganamos nada personalmente con que la gente crea en el Evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros solo estamos siendo fieles a la voluntad de Dios. Pero Dios se entristece cuando la gente se niega a creer en Su Evangelio. Por tanto, la gente de todo el mundo debe encontrar la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu y creer en ella si quiere ser redimida de todos sus pecados. Dios está esperando pacientemente que esta gente sea salvada de sus pecados. Incluso ahora Dios está demostrando Su misericordia.
Esta es precisamente la razón por la que estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. Nuestros libros se han anunciado por todo el mundo, y ahora el Evangelio se predicará a todos los rincones del mundo a través de los siervos de Dios. Aunque lo que hemos hecho por esta gente es insuficiente, podemos predicar el Evangelio por todo el mundo con la ayuda de Dios y de Sus siervos. Por eso es tan indispensable que la gente de fe, que cree en la justicia de Dios, obre en todas las naciones. Pero aún así no hay suficientes obreros de fe, y por eso no podemos satisfacer completamente el deseo de Dios. Esto me rompe el corazón. Así que espero y oro por que haya más obreros de fe que puedan satisfacer este deseo de Dios cuanto antes. Cuando hayamos formado a más obreros de Dios en todos los países, estoy seguro de que podremos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo.
Incluso ahora hay un puñado de siervos que están haciendo la obra de Dios en el mundo. Pero para mí este número es bastante grande. En el Antiguo Testamento, Guideón y sus 300 guerreros prevalecieron sobre toda la nación de Midián. De la misma manera, si hay más gente en este mundo que crea en el Evangelio del agua y el Espíritu y siga la justicia de Dios, podremos triunfar en esta batalla espiritual contra todo el mundo de la oscuridad. Estoy seguro de que podemos luchar y vencer a los falsos profetas del mundo a través de nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Sé que la victoria será nuestra.
Acabamos de leer Efesios 1, 1-14. En este pasaje el Apóstol Pablo está dando testimonio de la misericordia abundante de Dios y Su plan maestro. Habla del gran plan de salvación de Dios Padre y explica las riquezas inalcanzables de la salvación de Cristo que se encuentra en el Hijo de Dios. El mensaje de Pablo es que en el plan de misericordia de Dios pudimos recibir la remisión de nuestros pecados y convertirnos en obreros al creer en la justicia de Cristo. Pablo también nos enseña que Dios está llenando del Espíritu Santo a Sus santos redimidos.
 
 
Toda bendición espiritual viene de la obra de Dios según el designio de Su voluntad
 
Está escrito en Efesios 1, 11: «En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad». La Biblia dice que Dios tenía la salvación de la raza humana en mente y que obró de acuerdo con este plan. Todos los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu ahora deberíamos saber que nuestra salvación fue preparada de antemano según el plan de Dios Padre y Su voluntad, y esta salvación que el Padre predestinó para nosotros, incluso antes de la fundación del mundo, se cumplió en la justicia de Su Hijo. Toda obra de Dios se hizo de acuerdo con el designio de Su voluntad. Esto significa que nuestra salvación bendita fue determinada según el plan que Dios Padre hizo por nosotros en Jesucristo. En otras palabras, Dios mismo obró para cumplir nuestra salvación por Su misericordia.
La Palabra de Dios aquí dice que en Jesucristo hemos obtenido Su herencia, y según Su voluntad nos hemos convertido en posesiones Suyas. El Apóstol Pablo dijo en Efesios 1, 11: «En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad». Este pasaje explica con más detalles cómo nos hemos convertido en Sus posesiones. El que nos hayamos convertido en propiedad de Dios implica que Dios decidió hacernos, a los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, Sus posesiones. En otras palabras, Dios deseaba que fuésemos Suyos y por eso lo planeó.
¿Cómo planeó Dios hacernos hijos Suyos? Dios planeó nuestra salvación en Jesucristo según Su designio, y Dios mismo cumplió este plan con Su justicia que está en Su Hijo. Así es como Dios nos hizo hijos Suyos según Su deseo a través de Su justicia. Dios Padre fue más que capaz de convertirnos en Su pueblo a los que creemos en la justicia de Su Hijo.
Está escrito en Efesios 1, 9-10: «Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra». Aquí la dispensación del cumplimiento de los tiempos se refiere al gran plan de Dios. Según Su gran plan Dios nos ha hecho, a todos los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, hijos Suyos en Jesucristo. Dios hizo esto para «reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra». En otras palabras, Dios obró con este gran plan para unirnos a Él a los que no somos más que meras criaturas. Así que Dios cumplió Su voluntad por completo al obrar según este gran plan. Dicho de otra manera, Dios ha cumplido Su profunda voluntad para todos los que creen en Su justicia, que se encuentra en Cristo. Por tanto, todo lo que hemos hecho es creer en este maravilloso plan de Dios, mediante el que Dios nos ha hecho Suyos.
 
 
¿Cómo podemos convertirnos en hijos del Dios Santo?
 
Dios Padre obró en nuestra salvación con este gran plan porque quería hacernos hijos Suyos. Dios Padre ha cumplido Su plan de salvación para siempre para todos los humanos con Su justicia, que se encuentra en Jesucristo, Su Hijo. Así es como nos hemos convertido en hijos de Dios a través de nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Originalmente, todos nosotros no éramos más que criaturas creadas por Dios. Para ilustrar la obra de Dios con un ejemplo, digamos que un científico creó un robot como él. Entonces el científico le dio el mismo estatus al robot que él mismo. Esto es parecido a lo que Dios hizo por nosotros. Quizás esta analogía no sea apropiada, pero Dios nos creó para hacernos hijos Suyos. Por eso pudimos recibir la verdadera salvación a través de nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, que se encuentra en la justicia de Dios. Esta es la Verdad de la salvación de gracia de la que el Apóstol Pablo está hablando.
Así Dios Padre nos ha mostrado la dispensación de la plenitud de los tiempos en Jesucristo. Esto significa que Dios Padre, al enviar a Su Hijo Jesucristo como nuestro Salvador, nos ha salvado de todos nuestros pecados a los que creemos en Su justicia, y nos ha hecho hijos Suyos. Dicho de otra manera, todos los que creemos ahora en la justicia de Cristo hemos recibido la remisión de los pecados y nos hemos convertido en hijos de Dios para siempre. Dios Padre nos ha hecho hijos Suyos por nuestra fe en la justicia de Jesucristo. Para hacernos hijos Suyos, Dios Padre ha borrado todos nuestros pecados para siempre a través del sacrificio de Su Hijo. Aunque nuestros antepasados pecaron, engañados por la tentación de Satanás, Dios Padre nos ha salvado de todos nuestros pecados a través del sacrificio de Su Hijo. Así que, al darnos fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, Dios nos pudo hacer hijos Suyos para siempre.
Por tanto, cuando consideramos el plan general de Dios, podemos ver que se completó con el Evangelio del agua y el Espíritu, y que en él participaron Dios Padre, Su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo. Así que no hemos sido salvados con tan solo creer a ciegas en Jesús como nuestro Salvador, sino que hemos alcanzado nuestra salvación solo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, que es el plan especial de Dios, nuestro Padre. Por nuestra fe en la justicia de Dios pudimos entender el Evangelio del agua y el Espíritu, y al creer en esta justicia de Dios podemos ser Suyos. Por tanto, hemos podido alcanzar nuestra salvación porque hemos entendido el Evangelio del agua y el Espíritu y hemos creído en él correctamente.
Aunque nuestra salvación se completó mediante el Evangelio del agua y el Espíritu, esto no significa solo que nuestros pecados hayan desaparecido, sino también que Dios nos ha dado una vida gloriosa para vivirla con Él. Hay muchas cosas en el mundo, pero es importante saber a quién pertenecen. No seríamos más que seres efímeros como las demás criaturas si no hubiese sido por el gran plan de salvación de Dios. Todos los seres humanos fueron creados por Dios y nacieron en este planeta por Él. A pesar de esto la inmensa mayoría de la gente no conoce el plan maravilloso de Dios. Sin embargo, incluso en esta era, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu nos hemos convertido en posesiones de Dios y vivimos como Sus obreros. Como hemos entendido el Evangelio del agua y el Espíritu que está en Jesucristo y creemos en él, hemos podido convertirnos en hijos amados de Dios.
Para hacer que esto fuera posible para nosotros, Dios Padre envió a Su Hijo Jesucristo al mundo como nuestro Salvador, le hizo aceptar todos los pecados para siempre mediante el bautismo de Juan el Bautista, y dejó que fuese condenado por nuestros pecados al ser crucificado y al derramar Su sangre mientras cargaba con nuestros pecados en la Cruz. Al hacer que Su Hijo fuese bautizado por Juan el Bautista, que muriese en la Cruz, y resucitase de entre los muertos, Dios Padre ha erradicado todos nuestros pecados y su juicio. Si nos hemos convertido en posesiones de Dios de esta manera, se ha cumplido la Palabra de Dios que dice: «reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra» (Efesios 1, 10). En otras palabras, el Evangelio del agua y el Espíritu se ha cumplido exactamente como Dios lo prometió. Lo que significa para nosotros, los que nos hemos convertido en hijos de Dios, es que ahora podemos vivir con Dios y disfrutar de la gloria del Cielo con Él. Este es el gran plan de Dios Padre para nosotros.
¿Cuándo ideó Dios Padre este plan para que recibiésemos las bendiciones inimaginables del Cielo? Lo planeó en Jesucristo incluso antes de la fundación del mundo y la creación de este universo. Cuando queremos hacer algo lo planeamos antes. Cuando tienen algo en la mente, primero planean cómo hacerlo, ¿no es así? Incluso cuando queremos hacer un pequeño escritorio, primero nos sentamos y dibujamos el diseño, y luego pensamos en los materiales necesarios, ¿no?
De la misma manera, cuando el Señor hizo la puerta de nuestra salvación, primero hizo un plan y diseño los planos para decidir cómo y con qué método cumpliría nuestra salvación. Podemos ver esto cuando miramos los hilos azul, púrpura y escarlata utilizados en la puerta del Tabernáculo en el Antiguo Testamento. De la misma manera en que solo se utilizaron ciertos materiales para construir el Tabernáculo, también había ciertos elementos indispensables que Dios necesitaba para hacernos hijos Suyos, a todos los que nacimos en este mundo a Su imagen y semejanza.
Entonces, ¿cuándo ideó Dios Padre nuestra salvación, que nos dio la vida eterna y las bendiciones celestiales? Hizo este plan incluso antes de la fundación del mundo. Incluso antes de crear este universo, Dios Padre ya había planeado ponernos en este mundo y hacernos hijos Suyos a través de la justicia de Jesucristo. Los científicos estiman que este universo se originó hace miles de millones de años. Pero aunque fuera hace tanto tiempo, antes de que este universo y todo lo que hay en él existiera, Dios ya había planeado hacernos hijos Suyos al hacernos creer en Su justicia, cumplida en Su Hijo Jesucristo. En Él, Dios Padre nos ha elegido a los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu y ha decidido hacernos hijos Suyos, incluso desde antes de la fundación del mundo.
 
 
Nuestra salvación fue planeada antes de la fundación del mundo
 
Está escrito en Efesios 1, 4-7: «Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia».
¿Cuándo planeó Dios Padre hacernos hijos Suyos? Dios planeó nuestra salvación en el amor de Jesucristo, incluso antes de crear el universo. ¿Cómo hizo este plan? Planeó hacernos hijos Suyos al salvarnos a los que había escogido en Su Hijo, a través del Evangelio del agua y el Espíritu.
¿A quién escogió Dios entre tanta gente que hay en el mundo? Por supuesto que Dios escogió adoptar como hijos Suyos solo a los que confían en Su justicia. Por el contrario, Dios no puede escoger a las personas arrogantes que piensan que son fuertes y sabias por su cuenta a pesar de ser meras criaturas, y que por eso rechazan el amor justo de Dios Padre que se cumplió en Jesucristo.
Hace poco, mientras el evangelista Byungi Ahn predicaba sobre Efesios 2, le escuché hablar sobre cómo había sido el alumno número uno de su escuela. Pero si una persona se tiene demasiada estima solo porque sacaba buenas notas en la escuela y sus profesores le elogiaban, esta persona tendrá muchos problemas en su vida. Esto tiene muchas desventajas, Ya que los niños inteligentes crecen y se convierten en adultos arrogantes que piensan que son mejores que los demás porque sacaban buenas notas en la escuela. Pero en la vida no solo importan las notas. Aunque fueran el número uno de su clase, lo que aprendieron en la escuela no es todo lo que importa. Hay muchas otras cosas importantes que aprender en este mundo para resolver los problemas de la vida. Por supuesto que cuando alguien es estudiante importa que saque buenas notas, y es bueno que la gente le elogie si saca sobresalientes. El problema es que muchos buenos estudiantes asumen erróneamente que tendrán la misma suerte cuando sean adultos.
Les voy a mostrar un ejemplo. Entre las quejas comunes que las mujeres hacen sobre sus maridos, hay una que casi siempre sale a la luz cuando vuelven de reuniones de antiguos alumnos. Se enfadan cuando ven que sus antiguas amigas de la escuela tienen una vida mejor aunque eran peores estudiantes. Así que tienen envidia y se quejan a sus maridos: «Esta amiga mía era peor en todo que yo cuando éramos pequeñas, pero ahora tiene un buen marido y una vida mucho mejor. Todo es por haberme casado contigo, y ahora soy miserable. ¡Es culpa tuya!». Se quejan porque piensan que deberían tener una vida mejor que la de sus amigas solo porque eran más inteligentes, más guapas y más altas en la escuela. Así que comparan su situación actual con la de sus amigas y luego se quejan a sus maridos. Pero no son solo las mujeres las que hacen esto. Los hombres también piensan que no es justo no tener tanto éxito como un antiguo amigo de la escuela que era peor estudiante. De hecho, tanto los hombres como las mujeres son igual de envidiosos.
Lo que quiero decir es que la vida no solo se trata de sacar buenas notas. No es importante el que fueran buenos o malos estudiantes. Tampoco importa el éxito que tengan ahora. Todo eso no importa para su salvación. Lo que importa es que Dios, nuestro Padre, nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo.
¿A quién escogió Dios entre tanta gente? Dios escogió a los que no tenían ningún mérito propio, pero confiaban en la justicia de Cristo solamente.
La historia de Jacob y Esaú en el Antiguo Testamento nos dice que Dios amaba a Jacob pero odiaba a Esaú. ¿Qué tipo de fe tiene alguien como Esaú hoy en día? La gente como Esaú piensa que es más inteligente que los demás. Esaú era un hombre fuerte y un excelente cazador. Además disparaba muy bien. Solía preparar lo que había cazado y cocinarlo para sus padres.
¿Y Jacob, su hermano pequeño? Era un niño de mamá que siempre estaba pegado a las faldas de su madre. Yo también era como Jacob. Otro ejemplo es el de Caín y Abel. Estoy seguro de que saben que Caín y Abel eran hijos de Adán, pero estos dos hermanos ofrecieron dos tipos de sacrificios distintos al Señor Dios. Mientras que Caín ofreció el fruto de la tierra, Abel ofreció al primogénito de su ganado y la grasa. El que Caín ofreciera el fruto de la tierra implica que confió en su fuerza física y alardeó de sus méritos ante Dios. Pero Dios rechazó el sacrificio de Caín por su arrogancia. La gente así no puede ser elegida por Dios aunque Él haya borrado todos los pecados a través de Su Hijo Jesucristo.
Por el contrario, Abel era un pastor que tenía un rebaño de ovejas en el campo. Era un hombre débil con muchas faltas, pero heredó la fe de sus padres y confió solo en la justicia de Dios. La gente débil como Caín no puede evitar confiar en la justicia de Dios y por eso Él la escoge en Su dispensación.
Lo que intento decir aquí es que nosotros hemos sido escogidos por Dios en la justicia de Jesucristo por nuestra fe. ¿A quién escoge Dios, a gente arrogante como Esaú o a gente como Jacob, que conoce sus fallos y confía en la justicia de Dios? Por supuesto que Dios escoge a la gente que conoce sus fallos, y a esta gente la ha revestido con Su gracia celestial. Dios escoge a los que conocen sus fallos y confían en la justicia de Dios. En estos tiempos, esta gente es la que cree de todo corazón en el Evangelio del agua y el Espíritu.
En otras palabras, Dios escoge a los que creemos en Su justicia. ¿Cómo pudimos conocer el Evangelio del agua y el Espíritu y creer en Él? Esto fue posible porque descubrimos la justicia de Dios en Su Evangelio del agua y el Espíritu. La pregunta crucial para ustedes es si saben lo inútiles que son por su cuenta, y si han escogido creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Dios Padre les está diciendo que nos ha salvado por nuestra fe; y nuestra fe está basada en la Verdad de que Su Hijo cargó con todos nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista, y fue condenado por esos pecados al morir en la Cruz. Dios escogió a los que están agradecidos por su salvación que les ha dado a través de Su justicia y creer en ella, y a esta gente Dios la ha bendecido para convertirse en hijos Suyos.
Por tanto, todos los que conocen sus errores y creen en el plan maravilloso de Dios Padre están bendecidos. Nosotros nos hemos vestido de esta gracia de salvación al creer en la justicia de Dios que se manifiesta en el Evangelio del agua y el Espíritu. Estoy seguro de que todos ustedes, los que han recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, pueden entender esto.
Lo que trae paz a nuestros corazones y los llena de bendiciones y de gozo es el Evangelio del agua y el Espíritu. Este Evangelio proclama que, cuando Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo, cargó con todos nuestros pecados para siempre al ser bautizado por Juan el Bautista, pagó la condena de todos estos pecados para siempre al morir en la Cruz, y nos ha librado de todos nuestros pecados al levantarse de entre los muertos. Cuando creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, pueden ser salvados de todos sus pecados. Así es como llega la paz a sus corazones.
¿Cuándo encuentran sus corazones la verdadera paz? La verdadera paz llega a sus corazones cuando creen que el Señor ha erradicado todos sus pecados con la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Esta es la Verdad de la salvación que ha llegado mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. Dicho de otra manera, lo que nos hace personas sin pecado es la gracia del Señor que ha venido por el Evangelio del agua y el Espíritu. Este es el gran plan de Dios Padre para nosotros. Gracias a este gran plan de salvación cumplido por la justicia de Dios podemos convertirnos en hijos Suyos. Ahora que nos hemos convertido en hijos de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu sabemos que tenemos paz en nuestros corazones.
Cuando nos convertimos en hijos de Dios al creer en Su justicia, recibimos la vida eterna. Entonces todo lo que Dios Padre tiene es nuestro. Por eso es una bendición tan maravillosa el habernos convertido en posesiones de Dios.
 
 
Las señales de la destrucción inminente del mundo
 
Últimamente escuchamos malas noticias en la televisión sobre desastres naturales. En Corea hay un programa de documentales sobre la naturaleza que se emite todos los viernes por la tarde, y en uno de los episodios un científico dijo que es posible que caigan asteroides gigantes en la tierra como en la película Deep Impact. Pero cuando Dios creó este planeta, puso Júpiter en el camino de estos asteroides para proteger al planeta Tierra de los innumerables cometas que se dirigen hacia él. Así que, aunque muchos asteroides se dirigen a la Tierra, acaban impactando sobre Júpiter. Si los asteroides impactaran en nuestro planeta sin Júpiter para frenarlos, el planeta Tierra habría desaparecido hace mucho tiempo. Pero aún así algún asteroide que otro impacta en la Tierra de vez en cuando, y se cree que los dinosaurios se extinguieron como consecuencia del impacto de un asteroide en la Tierra, que causó cambios radicales en la atmósfera de la Tierra. Esto es lo que dicen los científicos, y muchos de ellos están preocupados porque predicen que pueda ocurrir otro suceso similar en el futuro.
Incluso ahora hay millones de asteroides en el universo que se dirigen hacia el planeta Tierra. Como la Tierra quedaría completamente devastada si fuera impactada por un asteroide, los científicos están constantemente calculando el camino de los asteroides, y están intentando encontrar una manera de destruir los asteroides antes de que colisionen. Se dice que hay un asteroide enorme con una gran probabilidad de impactar en la Tierra en el 2020.
Los científicos están preocupados también por la posibilidad de terremotos masivos en el futuro. Los terremotos son causados por el movimiento de las placas tectónicas, y una de ellas, la Placa Pacífica, se extiende desde el Pacífico Sur hasta la Costa Este de Norteamérica y Japón. Esta placa ha causado un terremoto masivo en el pasado, y los científicos están preocupados por las señales que indican que puede ocurrir otro terremoto masivo. También están preocupados por los efectos de El Niño. Los océanos tienen un papel importante en mantener el clima de la Tierra. Una manera en la que los océanos controlan el clima es mediante el movimiento de las corrientes frías y calientes que influyen en la temperatura de la superficie de los mares, que a la vez afecta las temperaturas atmosféricas. El problema ahora es que esta función casi ha desaparecido.
La Biblia dice claramente que el planeta Tierra será destruido junto con todo el universo. Pero no les estoy contando esto para asustarle; sino que les estoy preguntando si tienen la fe que les librará de sus pecados o no. Voy a formular esta pregunta de manera diferente, ¿de verdad conocen la gran providencia de Dios Padre? ¿Creen en el Evangelio del agua y el Espíritu que Dios nos ha dado a través de Su Hijo? ¿Han recibido la remisión de los pecados al creer en este Evangelio y al convertirse en hijos de Dios y en Sus posesiones? Si se han convertido en posesiones de Dios no tienen nada de que preocuparse.
Aquí, en el pasaje de las Escrituras de hoy, el Apóstol Pablo nos está hablando de nuestra salvación en relación con toda la historia del universo. Algunos de ustedes pueden decir que, como hemos recibido la remisión de nuestros pecados por fe, eso es todo lo que hay que saber. Sin embargo, aunque es absolutamente importante recibir la remisión de los pecados, también es absolutamente importante darnos cuenta de que nos hemos convertido en posesiones de Cristo. Como Dios Padre ha borrado todos nuestros pecados a través de Su Hijo, quien cargó con nuestros pecados y fue condenado por ellos en nuestro lugar, ahora podemos darle gracias sinceramente a Dios, porque conocemos esta Verdad de salvación y creemos en ella.
De hecho, esta es la razón por la que somos la gloria de Dios y Su alabanza. ¿Por qué es Dios digno de alabanza? Es digno de alabanza por la gran obra de salvación que ha hecho por nosotros. De entre tantas criaturas y personas que viven en este mundo, nosotros, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, nos hemos convertido en hijos de Dios, y esto es la gloria de Dios. Alabamos a Dios porque nuestra salvación es Su obra. Alabamos a Dios porque nuestra salvación es Su obra. Nosotros somos la alabanza de Dios. Después de todo, ¿cómo pueden meras criaturas convertirse en hijas de Dios y ser como Él? Nosotros pudimos convertirnos en hijos de Dios gracias al plan de Dios Padre preparado en Cristo. Hizo posible que fuésemos salvados al darnos sabiduría, inteligencia y entendimiento. ¿Y ustedes? ¿Creen en esta Verdad de salvación?
Dios creó a multitud de personas, y de entre todas estas personas, solo nosotros nos dimos cuenta del plan de Dios y fuimos salvados a través de nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros sabemos que Dios ha borrado todos nuestros pecados a través de Su Hijo, y que nos ha dejado sin pecados a través de la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Así que hemos aceptado esta Verdad con convicción y acción de gracias, ya que Dios ha borrado todos nuestros pecados. Así es como nos hemos convertido en hijos de Dios, y por eso digo que de entre todo el mundo, nosotros nos hemos convertido en posesiones de Dios. Esta es una gran bendición. Es una gran bendición maravillosa que Dios nos ha dado y es la gloria que Dios nos ha concedido. Los que eran antes meras criaturas ahora se han convertido en hijos de Dios. Yo soy un hijo de Dios igual que ustedes. Aunque hay muchas criaturas en este mundo, Dios solo escogió a unas cuantas para hacerlas hijas Suyas, una de una ciudad y dos de una tribu (Jeremías 3, 14). No somos muchos. En realidad no hay mucha gente que haya recibido esta gran bendición. Miren a su alrededor. ¿Cuántas personas que conocen se han convertido en hijas de Dios? ¿Cuántos familiares se han convertido en posesiones de Dios? ¿Cuántos compatriotas han recibido esta bendición? De entre los 6000 millones de personas que hay en este mundo, ¿cuánta gente ha recibido la remisión de los pecados? El número es muy reducido, y por eso digo que estamos tan bendecidos.
Entre la multitud de personas que viven en el mundo, solo unas pocas han recibido la remisión de los pecados al creer en Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque hay miles de millones de personas en este mundo, solo un puñado de personas ha recibido la remisión de los pecados para convertirse en hijos de Dios, y nosotros somos estas personas benditas. Pero, ¿con qué frecuencia piensan en la gracia de Dios que se nos ha concedido? ¿Con qué frecuencia piensan en su gracia en sus vidas diarias?

Les hago estas preguntas para que conozcan este plan maravilloso de Dios Padre. Cuando nos damos cuenta del plan de Dios para nosotros, no tenemos más remedio que darle gracias. Cuando nos damos cuenta de la gran bendición de salvación que hemos recibido de Dios, estamos obligados a alabarle.