The New Life Mission

Sermones

Tema 25: El Cantar de los Cantares

[25-14] < Cantar de los Cantares 8:1-7 > Cómo vivir una vida de fe genuina

< Cantar de los Cantares 8:1-7 >
“¡Oh, si tú fueras como un hermano mío
Que mamó los pechos de mi madre! 
Entonces, hallándote fuera, te besaría, 
Y no me menospreciarían. 
Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre; 
Tú me enseñarías, 
Y yo te haría beber vino 
Adobado del mosto de mis granadas. 
Su izquierda esté debajo de mi cabeza, 
Y su derecha me abrace. 
Os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, 
Que no despertéis ni hagáis velar al amor, 
Hasta que quiera. 
¿Quién es ésta que sube del desierto, 
Recostada sobre su amado? 
Debajo de un manzano te desperté; 
Allí tuvo tu madre dolores, 
Allí tuvo dolores la que te dio a luz. 
Ponme como un sello sobre tu corazón,
como una marca sobre tu brazo; 
Porque fuerte es como la muerte el amor; 
Duros como el Seol los celos; 
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 
Las muchas aguas no podrán apagar el amor, 
Ni lo ahogarán los ríos. 
Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, 
De cierto lo menospreciarían.”
 
 
Les doy la bienvenida a todos. Estoy muy contento de verles a todos aquí. Esta semana hemos empezado a ofrecer nuestros libros electrónicos del Evangelio en Kindle, un dispositivo desarrollado por Amazon.com para leer libros digitales y otros medios digitales. Hemos ofrecido muchos libros del Evangelio en Amazon.com en papel y en formato electrónico. Hoy he oído que se han vendido cuatro copias de nuestros libros electrónicos en español en Amazon.com. Los cristianos de todo el mundo han pagado para descargarse nuestros libros electrónicos del Evangelio que contienen la justicia de Dios. Estamos muy agradecidos a Dios por esto. Qué maravilloso sería que los cristianos de todo el mundo descarguen y lean nuestros libros sobre el Evangelio. Leer nuestros libros del Evangelio les ayudará a crecer espiritualmente.
Hemos visto a muchas personas interesadas en el Evangelio del agua y el Espíritu, pero en particular parecen especialmente interesados en el Tabernáculo y el Libro del Apocalipsis. Hasta ahora hemos publicado más de 60 libros en inglés, con muchas opciones para que la gente escoja el tema que más le interese. Los cristianos de todo el mundo pueden ahora ser salvados de todos sus pecados y vivir una vida de fe correcta cuando lean nuestros libros sobre el Evangelio disponibles en Amazon.com. Así que estamos aún más agradecidos a Dios. Aunque seguiremos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu a través de medios impresos, queremos centrarnos más en los libros electrónicos en el futuro.
Gracias a los dispositivos electrónicos para leer libros, como Kindle, nuestros libros sobre el Evangelio son ahora mucho más accesibles, ya que la gente puede descargárselos desde cualquier lugar del mundo. A medida en que se expande el mercado de estos dispositivos, será cada vez más fácil predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. El mercado de los libros electrónicos crecerá de manera significativa y conquistará el mercado de los libros de bolsillo. Esta tendencia nos obliga a prestar más atención a los libros electrónicos como un medio nuevo para predicar el Evangelio. Hay mucho que hacer para crecer en el mercado de los libros electrónicos, incluyendo la digitalización de muchos libros del Evangelio, pero afortunadamente hemos estado preparándonos para esto durante bastante tiempo, así que la transición no será difícil.
 
 
¿Qué significa vivir una vida de fe?
 
El pasaje de las Escrituras que acabamos de leer está sacado del Cantar de los Cantares 8, 1-7. La vida de fe se trata de alimentar la fe confiando en la Palabra de Dios. Dicho de otra manera, para vivir con nuestra fe debemos alimentar nuestras almas con fe. Esto es lo que nuestro Señor nos está diciendo en el pasaje de las Escrituras de hoy, como está escrito en el Cantar de los Cantares 8:1: “Oh, si tú fueras como un hermano mío Que mamó los pechos de mi madre! Entonces, hallándote fuera, te besaría, Y no me menospreciarían”.
Aquí, Dios nos está enseñando que podemos vivir una vida de fe correcta solo si los líderes de la fe nos alimentan. En otras palabras, Dios está diciendo en este pasaje: “Si estáis nutridos correctamente por fe, vuestro Rey no se arrepentirá de vosotros. Si sois guiados correctamente, no dejaréis que nadie Me desprecie”. Cuando la Biblia dice: “Oh, si tú fueras como un hermano mío que mamó los pechos de mi madre!”, la madre se refiere a la Iglesia de Dios. Dicho de otra manera, si somos guiados por los obreros de Dios en Su Iglesia, podremos ver cómo crece nuestra fe. La iglesia de Dios está formando a Sus obreros que caminarán ante ustedes y les guiarán. Así que, los que son sabios espirituales pueden complacer a Dios dejando que sus predecesores de la fe les guíen.
La Iglesia de Dios es el lugar que les enseña espiritualmente para que puedan hacer la obra de Dios aún más. Esto se debe a que, los que son alimentados con la Palabra de Dios, se convierten en grandes obreros de la fe a los ojos de Dios. Estas personas quieren vivir sus vidas en este mundo siendo leales para no avergonzar al Señor o manchar Su gloria. Al creer en la justicia del Señor, pueden seguir viviendo una vida de fe genuina. Los obreros de Dios que están siendo formados están creciendo rápidamente cuando confían en Dios y Su Palabra. A través de estos obreros el Señor le da la luz de la salvación a este mundo. A través de estas personas el Señor no solo cumple Su voluntad, sino que es glorificado también.
El Señor confía la obre de Dios a los que creen en Su justicia y les bendice para hacer esta obra por fe. Cuando estos obreros son alimentados en la fe, son los que hacen la voluntad del Señor. Ahora mismo sus almas están siendo alimentadas cuando ponen su fe en la Palabra de Dios. Ahora que hemos recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, podemos embarcarnos en la vida de la fe. Pero ¿están preparados para esto? Pueden vivir una vida de fe correcta solo si son alimentados en la fe, confiando en la Palabra de Dios. De la misma manera en que vivimos vidas responsables como personas que han sido criadas por sus padres, podemos vivir nuestras vidas de fe correctamente si somos criados correctamente por la Iglesia de Dios.
Si no hubiésemos sido criados en la fe con la Palabra de Dios correctamente, no estaríamos viviendo una vida de fe correcta ahora. Sin ser criados en la fe estaríamos perdidos porque no podríamos saber cómo vivir una vida de fe correcta. Los que no tienen formación espiritual no solo son incapaces de guiar a los demás, sino que no tienen ni idea de cómo recibir las bendiciones de Dios a través de la fe porque tienen poca fe en Dios. Por tanto, es aún más importante recibir una formación adecuada de sus predecesores de la fe que caminan delante de ustedes. Esta formación espiritual es absolutamente indispensable para todos nosotros y esta formación solo está disponible en la Iglesia de Dios.
Pasemos al pasaje de las Escrituras de hoy: “Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre; Tú me enseñarías, Y yo te haría beber vino adobado del mosto de mis granadas. Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace” (Cantar de los Cantares 8:2-3). Este pasaje significa que los que han sido criados en la Iglesia de Dios primero tienen la responsabilidad de enseñar y guiar a los demás que recibirán la remisión de los pecados después. En otras palabras, la formación espiritual se hace de generación en generación, con los predecesores enseñando a los más jóvenes, y los jóvenes enseñando a los que vienen detrás. Como personas que son formadas por la Iglesia de Dios reciben alimento espiritual, y tienen aún más poder de fe. Así es como se unen al Señor su Salvador por fe. Si han sido criados con fe en la Palabra de Dios, serán uno con el Señor.
 
 
Pueden vivir una vida de fe genuina solo si tienen fe en la justicia de Dios
 
El Cantar de los Cantares 8:4 dice: “Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera”. Mis queridos hermanos, creemos en el amor del Señor y Su justicia y por esta fe estamos siguiendo al Señor. Una vida de fe que sigue a la justicia de Dios no se sigue confiando en nuestros propios pensamientos carnales, sino que se vive con fe en la Palabra de Dios. Si intentan vivir una vida de fe solo porque alguien se lo ha pedido, entonces su vida de fe será obligada en vez de verdadera.
Están siguiendo al Señor ahora mismo porque creen en la justicia del Señor y Su amor. Somos fieles a la obra del Señor por nuestra propia voluntad porque creemos en la salvación que Dios nos dio a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, para vivir una verdadera vida de fe, deben seguir a sus líderes espirituales por fe. Está escrito: “Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera” (Cantar de los Cantares 8:4). Aunque han recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, deben emular la fe de sus predecesores espirituales. Solo entonces podrán seguir al Señor confiando en Su justicia.
Juntos estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Pero ¿se han preguntado qué hay en mi mente mientras predico el Evangelio del agua y el Espíritu con ustedes a través de nuestro ministerio literario? Ha habido momentos en que tenía miedo de ser perseguido y asesinado por predicar el Evangelio. Pero no puedo abandonar mi ministerio, porque el Evangelio del agua y el Espíritu que estoy predicando es demasiado valioso. De la misma manera, como han recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios, tienen el deber de predicar este Evangelio a otras personas de cualquier manera posible.
Esto se debe a que el Evangelio del agua y el Espíritu que estamos predicando es la Verdad de la salvación. De ahora en adelante, todos debemos estar unidos con la Iglesia de Dios y vivir por la predicación de este Evangelio del agua y el Espíritu. Debemos darnos cuenta de que Dios está ordenando a todos los que han recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que prediquen este Evangelio por todo el mundo.
Nos está diciendo a todos que vivamos por fe, que confiemos en Su justicia y le oremos a Él. Dios nos ha dado todos estos mandamientos porque creemos en Su Palabra. Ahora que creemos en la Palabra de Dios, todos debemos vivir por fe. De esta manera, confiando en la Palabra de Dios y viviendo con fe según la voluntad de Dios es lo que significa vivir una vida de fe recta ante Dios.
 
 
Debemos vivir una vida de fe verdadera cuando tomamos las bendiciones de Dios al librar nuestra guerra espiritual de la fe
 
Nuestras vidas de fe consisten en luchar nuestra batalla buena de fe ante Dios y tomar todas las bendiciones que nos ofrece. Al seguir sirviendo al Señor en nuestras vidas de fe, no solo nos pasan cosas buenas. Por el contrario, nos enfrentaremos a obstáculos difíciles. Sin embargo, debemos darnos cuenta de que los tiempos difíciles que pasaremos en nuestras vidas de be han sido permitidos por Dios para poder bendecirnos.
Dios permite estos obstáculos en nuestras vidas de fe para que luchemos contra ellos por fe y aceptemos Sus bendiciones. Como todos sabemos, a menudo surgen problemas difíciles incluso en la Iglesia de Dios. En momentos como este, me digo a mí mismo que debo pasar por estos problemas pase lo que pase, aunque ya esté sufriendo lo suficiente. Esto se debe a que los problemas y dificultades hacen que mi fe crezca. Si no puedo evitar las dificultades en mi vida de fe, ¿no debería luchar contra ellas poniendo toda mi fe en la justicia de Dios y tomar Sus bendiciones?
Mi destino es luchar contra los enemigos del Señor en mi vida de fe y así no debo evitar luchar esta batalla. Sé muy bien que Dios me deja que pase por estas dificultades para que mi fe crezca, luche mi batalla espiritual confiando en Dios y Su justicia y acepte Sus bendiciones. Así es como me enfrento a las dificultades que aparecen en mi camino confiando en la justicia de Dios. Estas batallas santas son buenas para nosotros.
Dios nos dijo a todos nosotros: “Y sabemos que a los que aman a Dios” (Romanos 8:28). Por tanto, las dificultades que Dios nos permite afrontar no son todas malas. Cuando nos enfrentamos a estar dificultades por fe, recibiremos aún más bendiciones de Dios, porque nuestros corazones y fe serán más fuertes. Así que debemos darnos cuenta de que los problemas a los que nos enfrentamos ahora pueden convertirse en las bendiciones de Dios cuando los superamos por fe. Es muy importante que aprendamos esta lección de que vivir con nuestra fe en Dios consiste en tomar Sus bendiciones confiando en Su justicia.
¿Recuerdan cuando Dios calmó la sed de nuestros corazones? Esto ocurrió cuando Jesucristo eliminó todos nuestros pecados para siempre con el Evangelio del agua y el Espíritu. En ese momento nuestro Señor calmó nuestros corazones sedientos con el Evangelio de la salvación. La Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu nos ha salvado de todos los pecados del mundo para siempre.
Cuando Dios nos encontró a través del Evangelio del agua y el Espíritu, calmó nuestros corazones. Cuando nos dimos cuenta de que Dios había borrado nuestros pecados con la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, y cuando creímos en esto, nuestros corazones ya no tuvieron más sed. Tenemos que entender claramente que nuestro Señor ha eliminado todos nuestros pecados con la verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso no podemos evitar darle gracias al Señor por Su justicia. Es absolutamente indispensable que nos demos cuenta sin duda de que hemos sido salvados de todos nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, porque solo entonces podemos seguir al Señor confiando en Su justicia.
Al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu podemos entender la justicia de nuestro Señor y podemos seguir al Señor confiando en esta fe nuestra. Por muchas dificultades que tengamos, podemos seguir al Señor siempre que tengamos fe en Su justicia. Si solo tenemos fe en la justicia del Señor, podremos seguirle. ¿Qué hace que no podamos seguir al Señor? Nuestros deseos carnales. Si nos entregamos a nuestros deseos carnales, no podremos seguir la justicia del Señor, porque los deseos de la carne nos separarán de la justicia del Señor. Por fe en la justicia de Dios le estamos sirviendo.
 
 
Estamos apoyando el ministerio ahora confiando en el Evangelio del agua y el Espíritu
 
Es maravilloso que estemos apoyando el ministerio del Evangelio a pesar de nuestras debilidades. Como creemos en la justicia de Dios, Dios nos ama a todos, cuida de todas nuestras necesidades y resuelve todos nuestros problemas. De la misma manera en que nos ha bendecido hasta este mismo día, seguirá bendiciéndonos para siempre. Las bendiciones que Dios nos está dando a todos los creyentes redimidos del Evangelio del agua y el Espíritu pueden recibirse solo al superar nuestros deseos carnales por fe y enfrentarnos a nuestras dificultades que sufrimos confiando en Dios y Su justicia.
Hemos visto una y otra vez que Dios no solo nos da Sus bendiciones sin dejarnos tener dificultades antes. Si Dios diese Sus bendiciones fácilmente, esto tendría podría crear corrupción en nosotros. Puede que no nos demos cuenta de lo valiosas que son las bendiciones de fe de Dios y acabemos perdiéndolas. A través de estas dificultades, a través de los problemas y pruebas, Dios nos enseña qué es la verdadera fe. Cuando superamos todas estas dificultades y problemas por fe, y cuando servimos a la justicia del Señor, recibimos las bendiciones de Dios. Y por eso estoy diciendo que la vida de fe es una batalla de fe que se lucha confiando en la justicia de Dios.
Está escrito en el Cantar de los Cantares 8:6-7: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían”. Una vida de fe verdadera se vive cuando aceptamos el amor del Señor y Su justicia en nuestros corazones. Es como poner el sello del amor del Señor en nuestros corazones y brazos, como está escrito: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo”. Un sello representa a la persona que lo pone.
El Señor ha puesto Su sello sobre nosotros. Y nos ha sellado con el Evangelio del agua y el Espíritu. Nos dijo: “Os he salvado a todos de los pecados del mundo a través del Evangelio del agua y el Espíritu”. Por eso el Señor nos dijo: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo”. El sello se refiere al sello del amor que Dios nos ha puesto. El Señor ha sellado nuestros corazones con Su amor. Por tanto, quien crea en el Evangelio del agua y el Espíritu del Señor no puede rechazar Su amor. Quien conozca el amor del Señor no puede evitar creer en Él, seguirle y obedecerle. Así que nos sentimos obligados a obedecerle y seguirle, aunque seamos imperfectos.
Como todos los que creen en el amor de nuestro Señor tienen este amor en sus corazones, no pueden evitar seguirle. Está escrito en el Cantar de los Cantares 8:6: “Porque fuerte es como la muerte el amor”. El amor es tan fuerte como la muerte. Aunque la muerte estuviese de camino, no podríamos abandonar el amor que el Señor nos ha dado. Por eso la Biblia dice: “Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama” (Cantar de los Cantares 8:6). Esto significa que, sea quien sea quien les persiga, sean cuales sean las dificultades que tengan, y cómo sean tentados por las cosas del mundo para escapar del amor del Señor, no pueden permitirse hacer eso.
Mis queridos hermanos, el amor del Señor es tan fuerte como la muerte, los celos son tan crueles como la tumba y sus llamas son de fuego. El amor del Señor es más fuerte que la muerte. De la misma manera en que no se puede escapar cuando viene la muerte, no podemos sobrevivir si nos separamos del amor del Señor. Esto se debe a que el amor de Dios nos ha salvado de todos los pecados del mundo mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. Al habernos salvado de todos nuestros pecados, nos hemos convertido en esposas de Jesucristo y el Señor es nuestro Esposo. El Señor es el Pastor de los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Para todos los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, Dios es nuestros Pastor.
Es el Pastor principal y el Maestro de nuestras vidas. El Dios justo es nuestra fuerza. Es nuestro Dios, nuestro Pastor, nuestro Salvador y nuestro Líder. Por eso Dios nos ha salvado de todos los pecados del mundo a través del agua, la sangre y el Espíritu, por eso está cuidando de nosotros y por eso nos está llevando por el camino de la justicia y nos está bendiciendo. Por tanto, nadie puede separarnos de Su amor. ¿Quién podría hacer esto? Aunque se nos ofreciesen todas las riquezas del mundo a cambio de abandonar nuestra fe, no podríamos abandonar el amor del Señor por estas riquezas del mundo, de la misma manera en que la Biblia dice que, si un hombre abandona todas las riquezas de su casa por amor, será completamente despreciado.
Para tener una vida de fe adecuada, debemos aprender a luchar la batalla de la fe y superar todas nuestras dificultades al confiar en Dios. Siempre que estemos alimentados con fe en Dios, podemos vivir con fe correctamente. Del Cantar de los Cantares, podemos darnos cuenta de que debemos tener fe para seguir a Dios y vivir con fe confiando en Dios. Debemos vivir nuestras vidas de fe correctamente. Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu y lo servimos estamos viviendo una vida de fe recta.
Nuestros colaboradores de todo el mundo también están predicando el Evangelio del agua y el Espíritu como nosotros, a través de nuestros libros impresos y electrónicos. Este Evangelio de la Verdad se está predicando por todo el mundo a través de nuestro ministerio gracias a la ayuda del Señor y podemos seguir manteniendo este ministerio si defendemos nuestra fe en el Señor y superamos nuestros problemas y dificultades. De la misma manera en que la Iglesia de Dios predica el Evangelio y comparte sus libros del Evangelio con sus colaboradores por todo el mundo, está alimentando su fe y así nuestro Evangelio se está predicando aún más. Los que se han convertido en justos al creer en el Evangelio predicado por nosotros están predicando este Evangelio con confianza.
Tengo mucho más que decir acerca de esto, pero lo dejaré para otro día y volveré al tema principal de hoy. La pregunta que quiero hacer en el sermón de hoy es la siguiente: ¿Qué significa vivir una vida de fe recta? La respuesta es ser criado correctamente. Repitan después de mí: “Mi vida de fe es formación espiritual”. Sus vidas de fe se viven con formación y con alimento espiritual. Se trata de tomar las bendiciones de Dios por fe. Se viven aceptando al Señor y Su amor en sus corazones. De esto se trata vivir una vida de fe. Les pido que se den cuenta de que esta es una lección importante y de que deben vivir sus vidas de fe correctamente. Para nosotros esta lección es muy útil mientras vivimos nuestras vidas de fe.
Mis queridos hermanos, la lectura de las Escrituras de hoy nos ha enseñado que el amor es tan fuerte como la muerte. El amor es fuerte. También está escrito que los celos son tan crueles como la tumba. Esto se refiere a lo feroz que es nuestra batalla espiritual. Hay muchas personas malvadas que nos odian y se oponen a nosotros. Sin embargo, como está escrito aquí, el amor es tan fuerte como la muerte, no hay nadie que pueda superar el amor del Señor y nuestra fe en él, porque es nuestro Dios Todopoderoso. Como este Dios nos ama, nosotros también le amamos. Como resultado todos podemos superar nuestras dificultades. Dios nos está protegiendo y bendiciendo a todos. No tengo palabras suficientes para expresar lo agradecidos que estamos a Dios.Dios es nuestro Dios y nuestro Pastor. Es nuestro Señor Es nuestro Guía. Creo de todo corazón que Dios nos está ayudando a todos, protegiendo y bendiciendo en todas las cosas que hacemos para apoyar el ministerio del Evangelio y predicar Su Palabra. Y creo con la misma convicción que Dios seguirá dando fuerzas a Sus siervos en cuerpo y espíritu. ¡Aleluya!