The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 3-8] < Génesis 3, 1-10 > Debemos escapar de la fe religiosa y recibir la verdadera salvación

< Génesis 3, 1-10 >
«Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí».
 
 
Satanás, el Diablo, es muy astuto
 
Hoy hemos mirado los pasajes de los versículos 1 al 10 en el Libro del Génesis capítulo 3, y el pasaje empieza así: «Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho» (Génesis 3, 1). Está escrito así en la Biblia. La serpiente mencionada en la Biblia se refiere al Diablo en un sentido espiritual. Las serpientes existen. Pero supongo que las serpientes eran más sabias que otras creaciones. Debe ser verdad que las serpientes eran inteligentes y sabias. 
¿Qué dice la Biblia acerca de cómo la serpiente tentó a Eva? La serpiente le preguntó a Eva: «¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?» (Génesis 3, 1). Así, la serpiente la tentó y la mujer le dijo a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis» (Génesis 3, 2-3). Dijo estas palabras sin fe. Esto significa que Satanás, el Diablo, pudo conseguir su objetivo al derrumbar la fe de Eva. Así la serpiente hizo que Adán y Eva comieran del fruto del árbol que Dios les había dicho que estaba prohibido. Eva le dijo a su marido Adán que cometiese el mismo pecado, y cuando comieron del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, se dieron cuenta de que estaban desnudos y se escondieron entre los árboles del jardín por vergüenza. Consecuentemente, empezaron a taparse con vestiduras de hojas cosidas juntas, y este es el origen de las religiones del mundo. 
Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu deben seguir viviendo conociendo el plan de Satanás, el Diablo. Debemos darnos cuenta de que Satanás intenta engañarnos con sus trucos malvados para que no creamos en el Evangelio del agua y el Espíritu a través de la Palabra de Dios. ¿Cuál es la estrategia de Satanás? Quiere convertir a las personas en seres éticos y morales que no puedan creer en Jesús a través del Evangelio del agua y el Espíritu ni recibir la salvación. Este es un truco muy malvado ante Dios. El hecho de que el hombre y la mujer comiesen el fruto que Dios les dijo que no comiesen, que se hiciesen vestiduras de hojas de parra y que se escondiesen entre los árboles, significa que los seres humanos han empezado a creer en Dios con sus propias ideas. Esto ha oscurecido nuestro estado espiritual para que no podamos encontrar la salvación de Dios con la que Dios nos ha salvado a los seres humanos con el Evangelio del agua y el Espíritu. Como resultado la gente se ha levantado contra la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu con falsos evangelios. Los siervos de Satanás de hoy en día están convirtiendo a los cristianos en personas morales y éticas. El que un cristiano viva éticamente no solo significa que haya encontrado la Verdad. Para poder ser librados de los pecados, debemos ser salvados de ellos al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu de Dios. Convertirse en el pueblo de Dios es el objetivo ideal para todo el mundo. 
Sin embargo, Satanás, el Diablo, y sus siervos siguen intentando separar a la gente de Dios al poner la ética y la moral de la carne en los corazones de la gente y así inspirarles un sistema de valores que considera la ética más valiosa que su salvación al creer en Jesús. Y esos falsos profetas alimentan a la gente con la Palabra con levadura. Así que la gente suele pensar que por creer en Jesús como su Salvador tiene que ser amable, que por creer en Jesús tiene que ser leal a su país, que por creer en Jesús no tienen que mentir, y que por creer en Jesús tienen que hacer buenas obras. Estas son palabras y pensamientos falsos. Estos pensamientos y planes son una decepción de Satanás y sus siervos. Incluso ahora, hay un gran número de cristianos que están siendo engañados por las palabras de los siervos de Satanás. 
 
 
La trampa de Satanás, el Diablo
 
Satanás, el Diablo, inspira a los cristianos las enseñanzas éticas que no son del Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Cuál es una de las trampas que el Diablo usa para ahogar a las personas con sus pecados? Convierten a los cristianos en personas humanas y éticas en vez de convertirlos en personas que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Dice a través de sus siervos: “Como los cristianos son personas de Dios, deben vivir virtuosamente”. Y con estas palabras, lleva a la gente al caos y al vacío. ¿Es verdad que seríamos perfectos ante Dios si nos convirtiésemos en personas éticas? Pero este Diablo engaña a las personas con palabras creíbles, y como resultado, los que han sido engañados intentan ser virtuosos durante todas sus vidas. Esta gente acaba muriendo engañada por el Diablo y sin ser virtuosa. 
Por eso Dios dijo que no tomásemos el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Dijo que no comiésemos del fruto de ese árbol porque quería que la gente recibiese la vida eterna. Dios les ha dicho a las personas de todo el mundo que reciba la vida eterna comiendo del árbol de la vida. Esta Palabra significa que Dios nos ha dado una vida nueva a través del Evangelio del agua y el Espíritu para que no sufriésemos la destrucción por nuestros pecados. 
El árbol de la vida que Dios había puesto en el Jardín del Edén se refiere a Jesucristo, en quien creemos. Nuestro Señor nos ha dado la remisión de los pecados por el Evangelio del agua y el Espíritu que ha completado. El Señor ha redimido todos nuestros pecados al venir a nosotros por el agua y la sangre. Si creyésemos en Jesucristo, quien nos ha dado la nueva vida por el Evangelio del agua y el Espíritu como el Salvador, no sufriremos la destrucción por los pecados. 
A pesar de que Dios nos ha dado una vida nueva, hay muchas personas que enseñan a los demás falsamente a vivir por la ética en vez de por la fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. No son personas de la fe. Satanás, el Diablo, les ha hecho vivir como personas éticas separadas del Evangelio del agua y el Espíritu. Al utilizar a sus siervos, Satanás está engañando a la gente, que podría haber recibido la vida eterna al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Los siervos de Satanás están haciendo perder la fe a esta gente, que podría haber obtenido la vida nueva al creer en la Palabra de Dios y vivir una vida bendita en el Jardín del Edén. Satanás, el Diablo, sigue utilizando este método, incluso ahora. Satanás el Diablo sigue diciendo que, aunque tener fe en Jesús es bueno, debemos seguir viviendo con fe ética y ser personas virtuosas. 
Solo por creer en Jesús como el Salvador, ¿debemos creer solamente en las doctrinas cristianas falsas? ¿Tienen lealtad por su propio país por ser cristianos? Queridos hermanos, quiero escuchar su respuesta. La Biblia no dice eso. En la Palabra de Dios se dice que debemos ser fieles al Reino de Dios como Sus obreros que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
Sin embargo, el Diablo quiere hacer que los cristianos hagan buenas obras creando un cristianismo falso como las religiones del mundo. «No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal» (Génesis 3, 5). De esta manera, el Diablo siempre dice mentiras. Dice que no moriremos si comemos del árbol del conocimiento del bien y del mal. 
En el Libro de Génesis 2, 17, Dios dice: «Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». Dios dijo que si comemos del árbol del conocimiento del bien y del mal moriremos. Estaba diciendo: “Si os presentáis ante Mí con vuestros hechos, moriréis. Como sois creados, no podéis satisfacer mis expectativas con vuestras obras virtuosas. Así que no vengáis con vuestras obras. Obtened la vida comiendo del árbol de la vida y presentaos ante Mí”. Dios todavía quiere que vivamos con Él para siempre creyendo en Su justicia. 
 
 
Satanás, el Diablo, es un mentiroso
 
En el Evangelio de Juan, está escrito que cuando el Diablo dice mentiras, habla por sus propios recursos. De la misma manera, la serpiente le dijo a la mujer: “No morirás”. Satanás siempre dice mentiras. Satanás engaña a todo el mundo con mentiras. ¿Cómo engañó? Lo hizo diciendo: «No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal» (Génesis 3, 5). ¿Puede una persona ser como Dios comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal? No. Satanás, el Diablo, siempre ha mentido a la gente y la ha seducido con palabras similares al contenido de la Palabra de Dios citando la Palabra. “Si comes del árbol del conocimiento del bien y del mal, serás como Dios”. Así, Satanás el Diablo dice palabras que inspiran una fe centrada en las acciones en los corazones de la gente. Dice: “Si crees en Jesucristo y vives éticamente, irás al Cielo”. 
Ustedes deben haber predicado el Evangelio a todo tipo de personas. ¿Qué dicen las personas? ¿Acaso los ministros del cristianismo actual no dicen que hay que creer en Jesús como el Salvador y vivir con virtud? Como resultado los cristianos de hoy en día tienen una fe centrada en las acciones y quieren vivir una vida virtuosa a su manera. Viven una vida con un objetivo incorrecto, pero no pueden evitar vivir con hipocresía, en vez de vivir con fe creyendo en el Evangelio del agua y el Espíritu. La gente piensa que se puede vivir con justicia si se hacen buenas obras, pero todos están agonizando porque sus acciones no son rectas. Y como resultado, se hacen orgullosos e hipócritas antes los demás y ante Dios. En realidad, intentan pensar por su cuenta como si tuviesen obras buenas ante Dios y para ello se hipnotizan a sí mismos. 
Pero la verdad es que nuestras acciones no son rectas. La fe que se nos pide en la Biblia nos pide que recibamos la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, no basada en nuestras obras, y entonces debemos vivir por fe en la justicia de Dios. Pero la gente no piensa así. Por eso la vida espiritual de los cristianos acaba cayendo en un dilema. Como los cristianos hacen obras hipócritas, siguen cayendo en el caos, el vacío y la oscuridad una y otra vez. Incluso hoy en día, la gente dentro del cristianismo cae en el caos, el vacío y la oscuridad porque está escuchando las palabras del Diablo y no tiene fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
Este Diablo le dice a la gente que no ha nacido de nuevo que tenga una fe centrada en las acciones. Siempre ha enseñado falsamente diciendo: “Vivid con rectitud. Vivid con amabilidad. Vivid con ética”. Por tanto, no solo los budistas, sino también los cristianos que no han nacido de nuevo caen en sus propios actos de hipocresía. Los líderes religiosos del mundo actual les dicen: “Vivid con rectitud. Vivid con cortesía. Sed leales a vuestros países. Sed buenos estudiantes. Cuando vayáis a casa, sed buenos hijos o hijas. Cuando estéis en el trabajo, sed fieles. Sed ciudadanos ejemplares en vuestra sociedad. Sed los mejores en su campo. Y vivid diligentemente y sinceramente”. 
Engañados por Satanás, todos intentan vivir según sus esfuerzos. Sin embargo, entre los que han sido engañados por Satanás, no hay ni una sola persona en este mundo que haya vivido según la Palabra de Dios. El Señor le dijo a todo el mundo: “No tengáis otros dioses ante Mí. Honrad a vuestros padres. No matéis. No cometáis adulterio. No robéis. No deis falso testimonio. No toméis el nombre de Dios en vano. Recordad el sábado y santificarlo. No sirváis ni os arrodilléis ante ninguna imagen”, pero ¿hay alguien que cumpla estos mandamientos al 100%? La verdad es que no hay ni una sola persona que lo haga. 
Pero Satanás hace que todo el mundo desafíe a Dios. El ejemplo más representativo es que provocó a Adán y Eva para que comiesen del árbol del conocimiento del bien y del mal prohibido por Dios. Dios quiso que entrásemos en el Cielo al comer del fruto del árbol de la vida, en otras palabras, al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, por total imprudencia, la mayoría de cristianos todavía quieren conseguir la vida eterna y ser como Dios al comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y así, la mayoría de los cristianos han decidido vivir una vida virtuosa, diciendo: “Viviré con rectitud. Viviré con amabilidad. Seguiré la ética cristiana. En mi vocabulario no existe la palabra debilidad. Viviré con rectitud. Viviré sin nada de vergüenza cuando mire al cielo. Esta es la meta de mi vida. Voy a vivir así”. Sin embargo, los que han establecido esa meta, irán al infierno sin excepción. Estas personas que intentan conseguir las cosas con su propia rectitud por haber sido engañadas por el Diablo, irán al infierno porque no creen en la justicia de Dios. 
Ahora que hemos nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, vivir éticamente no es la voluntad de Dios. Lo que Dios quiere de nosotros es que vivamos exaltando la justicia de Dios. Dios nos ha dado la vida eterna, y debemos tomar esa vida nueva al creer en ese Evangelio. Debemos estar agradecidos porque el Señor nos haya dado la remisión de los pecados, y por tanto debemos obedecer el mandamiento de Dios de predicar este Evangelio. Toda la gente religiosa y la gente que va a la iglesia que no ha nacido de nuevo por no conocer el Evangelio del agua y el Espíritu, vive una vida hipócrita, porque ha sido engañada por el Diablo. ¿Son sus vidas aceptables ante Dios? No. Están destinados a ir al infierno. Así que debemos comprometernos a servir al Evangelio, diciendo: “Voy a vivir por los que no han recibido la remisión de los pecados, aunque tenga que sacrificarme, aunque tenga que perder algo, y aunque no pueda hacer las cosas que quiero hacer. Si quieren recibir la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, haré un sacrificio, pagaré cualquier precio y perderé lo que tenga que perder”. El que un cristiano nacido de nuevo haga esfuerzos por el Evangelio de Dios, viva por fe utilizando todas sus fuerzas y viva por la salvación de las almas, es la vida correcta ante Dios. Esta vida es una vida justa ante Dios. No vivimos para alardear de nuestra justicia de la carne, sino que la vida correcta para los justos consiste en predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. 
Cuando la mujer vio que el árbol era placentero para los ojos, tomó su fruto y se lo comió. Y después le dio el fruto a su marido. Entonces Adán también lo comió. Así, sus ojos se abrieron y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Se sintieron tan avergonzados que tuvieron que hacerse vestiduras con las hojas de la higuera. Los primeros diseñadores de moda del mundo fueron Adán y Eva. 
Esto significa que intentaron cubrir sus pecados con sus propias buenas obras. Sin embargo, por muy buenos que sean con sus buenas obras, los pecados que han cometido no pueden ser cubiertos. Imaginemos que Adán y Eva habían cubierto su cuerpo entero con hojas de parra. Como los pecados que habían cometido ante Dios habían sido escritos en las tablas de sus conciencias, ¿creen que pudieron cubrir esos pecados con las hojas de higuera? ¿Puede una persona tapar los pecados que ha cometido ante Dios por su cuenta? No pueden cubrirse por completo. A pesar de todo esto, si una persona intenta cubrir solamente su cuerpo, esto prueba que la persona es ciega espiritualmente. Por tanto, por mucho que intente cubrir sus pecados con su justicia, no funciona. Por mucho que una persona intente cubrir sus pecados con sus obras buenas, no pueden taparlos. Engañados por Satanás, los que intentan cubrir sus pecados con sus buenas obras son los que cosen hojas de higuera para hacerse vestiduras. 
Queridos hermanos, ahora mismo llevamos ropa, ¿pero por qué? Aunque son para proteger el cuerpo, también lo hacemos para taparnos las partes privadas. Engañados por el Diablo, se hacen vestiduras de hojas de parra para tapar sus pecados vergonzosos. En otras palabras, la gente ha fabricado religiones de este mundo. ¿Qué representan las vestiduras de hojas de higuera? Representan las religiones del mundo creadas por la gente. 
¿Por qué entonces piensan que se hicieron vestiduras de hojas de higuera cuando podrían haber utilizado hojas de palmera para cubrir su cuerpo entero? Hay un significado y una razón detrás del hecho de que se hicieron vestiduras de hojas de higuera cosidas. Una hoja de higuera tiene forma de mano con los dedos extendidos, y esto apunta a que la gente está intentando cubrir sus pecados con sus obras virtuosas. Esto significa que la gente intenta cubrir sus pecados que violan la Palabra de Dios con sus propios esfuerzos y obras éticas. Pero esto es completamente incorrecto. 
Incluso los que están dentro del cristianismo hoy en día llevan vestiduras hechas de hojas de higuera porque han sido engañados por el Diablo. Los delantales hechos de hojas de higuera se rompen en menos de tres días y necesitan un arreglo. Si la gente llevase cubiertas de hojas de higuera, enseguida se romperían. Si nos sentásemos llevando esas vestiduras, se romperían, y al cabo de poco tiempo, se marchitarían. Como las hojas se marchitan, si nos sentásemos de repente, se romperían en pedacitos, y así, necesitaríamos otras vestiduras. 
Nadie puede tapar sus pecados con obras humanas éticas. Ni los actos humanos ni virtuosos pueden tener un efecto de tres días. Las acciones humanas y la voluntad humana no dura ni lo que duran las vestiduras de hojas de higuera. Queridos hermanos, ¿es esto verdad o no? Sí. Imaginemos que intentamos tapar nuestros pecados cometidos con nuestros esfuerzos éticos en vez de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que Jesucristo nos dio. ¿Cuánto creen que durarán? Si dura tres días, entonces eso es mucho tiempo. Esto se debe a que, aunque tengan una fe ética hoy, no podrán dejar de cometer pecados durante los tres días siguientes. 
Por muchas obras éticas que haga una persona, cuando comete un pecado ante Dios, este tipo de obras que ha hecho se vendrá abajo. Entonces, hay que volver a hacer buenas obras. Si una persona comete un pecado menos de tres días después de haber hecho una buena obra, tiene que hacer esa obra virtuosa de nuevo. Y si una persona tiene que hacer obras buenas cada vez que comete pecados, entonces no sería suficiente con hacer mil obras buenas cada día. Por tanto, una persona no puede tapar sus pecados tapándose con hojas de higuera. 
 
 
¿Ven a los pecadores esconderse entre la multitud?
 
Al escuchar la voz de Dios, ¿dónde se escondieron Adán y Eva? Se escondieron entre los árboles. «Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí» (Génesis 3, 9-10). En muchas ocasiones, los árboles mencionados en la Biblia se refieren a la gente. Por ejemplo, Jueces 9, 8 dice: “Los árboles salieron para ungir a un rey sobre ellos. Y le dijeron al olivo: Reina sobre nosotros”. Además, cuando Jesús sanó a un hombre ciego y le preguntó si veía, dijo: “Veo a hombres como árboles, caminando” (Marcos 8, 24). A menudo, en la Biblia, estos árboles son una expresión metafórica para la gente. 
¿Dónde se esconde la gente? ¿Dónde se esconden los pecadores? Se esconden en el bosque de la religión. La gente que tiene pecados en sus corazones busca la religión. La verdad es que la gente se esconde en las varias religiones: algunas personas en el budismo, algunas en el islam, algunas en el mormonismo, algunas en el hinduismo, algunas en el catolicismo, algunas en el confucianismo y algunas en el cristianismo de los que no han nacido de nuevo. Al igual que es mejor sentarse en medio de la clase para esconderse y no tener que responder preguntas del profesor, la gente que ha cometido muchos pecados contra Dios, la gente que tiene muchos pecados, y la gente que no ha recibido la remisión de los pecados se esconde en una iglesia con muchos miembros o en una religión con el mismo tipo de gente alrededor. Esta es la mentalidad humana. Los pecadores siempre se sienten cómodos en un lugar donde hay muchos pecadores. 
Como los pecadores que no han recibido el Evangelio del agua y el Espíritu se quedan expuestos en una iglesia tan pequeña, buscan iglesias grandes en vez de iglesias pequeñas con pocos miembros. En lugares como una iglesia plantada recientemente, solo hay un ministro y su mujer y algunos trabajadores y uno o dos hermanos y hermanas. En total habrá seis o siete personas. En este ejemplo, el ministro es el que da el sermón y otro toca el piano. Entonces quedan cinco personas en las sillas. Con tan solo cinco fieles, llegan todos a una simple idea. Los justos estarían bien, pero imaginen una persona que no ha recibido la remisión de los pecados sentada allí. ¿Cómo de incómoda se sentiría? La gente así se siente bastante incómoda. Está incómoda porque no sabe cuándo el predicador les va a hacer una pregunta durante el sermón. “Estoy incómodo. Oh, qué incómodo estoy. Espero que este sermón se acabe pronto. Sé que me va a preguntar algo. Esta iglesia es muy rara”. 
Y así, por eso la gente no quiere ir a ningún sitio donde haya poca gente. Sea cual sea el caso, se sienten cómodos cuando van a lugares con mucha gente para no llamar mucho la atención. Sus corazones están tranquilos porque la posibilidad de que les hagan preguntas es bastante baja porque están entre una multitud. Incluso los nacidos de nuevo son así. Así es la mentalidad humana. Nuestro Señor ha hablado sobre la mentalidad humana en la Biblia. 
¿Deben vivir los cristianos con ética sin nada que ver con la Palabra de Dios? No. Queridos hermanos, tenemos que nacer de nuevo, pero ¿tenemos que vivir bien en casa, en la sociedad y en el trabajo para salvar a las almas? Aunque decimos que hemos sido salvados, si no creemos en la Palabra de Dios y no actuamos por fe, ¿debemos hacer buenas obras para que las almas sean salvadas? No es así. Para que sus familias y la gente del mundo reciban la salvación, debemos creer primero en el Evangelio del agua y el Espíritu que se encuentra en la Palabra de Dios y predicarlo. 
La verdadera virtud consiste en predicar el Evangelio del agua y el Espíritu para que la gente reciba la verdadera remisión de los pecados. La verdadera virtud consiste en servir, ser voluntario y vivir por la obra de predicar el Evangelio. El acto de predicar el Evangelio a los pecadores es verdadera virtud. Comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal solo les proporcionará el criterio del bien y del mal propio. No nos ayuda para nada tener nuestro propio criterio del bien y del mal. Solo cuando han comido el fruto del árbol de la vida, podrán vivir bien distinguiendo el bien y el mal. 
¿En qué se convirtió la gente al comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal? En ciegos espirituales. Desde entonces la gente ha estado dando vueltas: “¿Cuál es el camino?”. Entonces intentaron esconder su vergüenza. Se han convertido en ciegos espirituales. ¿Puede la gente esconder sus pecados que han cometido al ser engañados por el Diablo con sus acciones humanas? Aunque no pueden esconderlos, ¿cómo lo saben? Se han convertido en ciegos espirituales y no saben lo que está bien y lo que está mal, y por eso intentan cubrir sus pecados con sus obras humanas. Así es la vida de los ciegos espirituales que han sido engañados por el Diablo. 
Pero ¿qué pasa cuando comen del fruto del árbol de la vida? Si comen ese fruto, ¿habrá vida o no? Cuando comen el fruto del árbol de la vida, sus ojos se abren. Y tendrán fuerzas. Tendrán una nueva vida. Cuando creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, tendrán nueva vida. De la misma manera que el pasaje de las Escrituras del Apocalipsis dice: “Salió conquistando y a conquistar” (Apocalipsis 6, 2), podemos conquistar a Satanás sin cesar al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu dentro de nuestros corazones. En cuanto a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, recibirán nuevas fuerzas que correrán por nuestros corazones como una fuente de agua. Siempre y cuando hayamos comido del fruto del árbol de la vida al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, podemos ser así. Cuando creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, nuestros ojos se abrirán. Y así, podemos hacer la voluntad de Dios al haber entendido qué es hacer el bien, qué complace a Dios, y qué es la voluntad de Dios. Las personas que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu vivirán con Dios para siempre. 
Dios nos ha dicho que comamos del fruto del árbol de la vida que está en el Jardín del Edén. Sin embargo, en vez de comer del fruto del árbol de la vida, la gente come del árbol del conocimiento del bien y del mal. Aunque Dios dijo: “Si coméis del árbol del conocimiento del bien y del mal, moriréis”, ¿por qué comieron de él? Fueron engañados por el Diablo porque no tenían fe. Fueron engañados porque no tenían fe en la Palabra de Dios. Si creen en la Palabra de Dios, no serán engañados por Satanás. Si creen en la Palabra de Dios predicada por Sus siervos que tienen el Espíritu Santo, tendrán todas las cosas maravillosas y disfrutarán de la vida eterna llena de bendiciones y gozo. 
Sin embargo, ¿por qué no puede la gente creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Por qué cree en las palabras vacías en vez de en la Palabra de Dios? Pero ¿por qué creen en enseñanzas como vivir con amabilidad para recibir las bendiciones de Dios? Dios nos ha dado el fruto del árbol de la vida, es decir, el Evangelio del agua y el Espíritu y ha dicho: “Pueden tener la vida eterna si comen este fruto”. Pero ¿por qué intenta la gente creer en las palabras de los siervos de Satanás? Si creen en la Palabra de Dios, tendrán la vida eterna y las bendiciones para ustedes y para sus descendientes. Pero ¿por qué no puede creer la gente en la Palabra de Dios? 
Queridos hermanos, Dios nos habla hoy. Nos dice: “Crean en la Palabra de Dios y en Dios, crean en las palabras de los que Dios ha enviado; no crean en sus propios pensamientos, no crean en su propia voluntad, no crean en sus propias obras buenas, no crean en las palabras de la gente de este mundo, y solo crean en la Palabra de Dios. Entonces recibirán todas las bendiciones y vivirán una vida virtuosa y justa basada en la fe”. ¿Creen que vivir una vida de fe es virtuoso?
Nuestros hermanos y hermanas del Nataniel College Mission celebraron una exposición de libros cerca de la escuela durante unos días. Como era la semana del festival del campus había muchos grupos religiosos celebrando actividades religiosas. Pero, no pudieron ayudar a las demás almas a nacer de nuevo porque no conocían el Evangelio del agua y el Espíritu. Esto se debe a que son ciegos espirituales que han comido del árbol del conocimiento del bien y del mal y no del árbol de la vida. Y estaban desesperados por vivir con virtud a pesar de tener pecados en sus corazones porque no pudieron recibir la remisión de los pecados. Si simplemente siguiesen viviendo con virtud como seres humanos, no pasaría nada, pero han sido engañados por el Diablo, hacen lo que el Diablo les ordena espiritualmente. Interfieren con los que están predicando el Evangelio del agua y el Espíritu. Se llevan a la gente que ha recibido la remisión de los pecados y les dan veneno espiritual. Este es el tipo de acciones que hacen los que se han convertido en siervos del Diablo. 
Queridos hermanos, debemos vivir una vida de fe verdadera con fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Quiero decir que todos debemos ofrecer el resto de nuestras vidas para Dios porque Dios nos ha salvado, porque nos ha dado la vida eterna, porque nos ha dado una vida nueva, porque nos ha dado el Cielo, porque nos ha dado las bendiciones. Por eso, debemos vivir por el, porque es algo bendito. 
Debemos vivir por Dios. Aunque no podemos vivir completamente por la Ley por nuestras debilidades, los que hemos recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu debemos vivir por fe y dar gracias a Dios hasta que estemos ante Él.