The New Life Mission

Sermones

Tema 22: Evangelio de Lucas

[Capítulo 19-3] < Lucas 19, 1-10 > Tengan la misma mentalidad que Zaqueo

< Lucas 19, 1-10 >
«Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido».
 
 
Espiritualmente hablando, ¿quién es Zaqueo entre nosotros?
 
Hoy quiero darles un sermón sobre la historia de Zaqueo que aparece en el Evangelio de Lucas capítulo 19. Queridos hermanos, todos conocen a Zaqueo bien, ¿no? Entre los cristianos no hay nadie que no conozca a Zaqueo. El pasaje de las Escrituras de hoy es un pasaje famoso acerca del publicano llamado Zaqueo que se subió a un árbol para ver a Jesús. Esta es una Escritura muy bien conocida por nosotros, y esta historia incluso aparece en nuestro nuevo libro de himnos. Como han leído hoy, Zaqueo recibió bendiciones por haber aceptado a Jesús y por haberle dejado entrar en su corazón. Esta historia sobre Zaqueo nos da una enseñanza maravillosa.
Está escrito: «Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad» (Lucas 19, 1). El nombre de Jericó significa aroma y a su vez se refiere al mundo. Espiritualmente hablando, el pasaje que dice que Jesús entró y pasó por Jericó, que significa aroma, nos dice que el Señor ha venido a este mundo después de descender de Su trono en el Reino de los Cielos.
Entonces sigue diciendo: «Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso» (Lucas 19, 2-6).
Cuando miramos el perfil personal de Zaqueo, vemos que este hombre era un jefe de los publicanos y muy rico. En términos actuales, un jefe de los publicanos equivale a un jefe de hacienda. Normalmente los funcionarios del Estado reciben un salario fijo y por tanto es normal que tuviese una cantidad decente de dinero. Pero a pesar de ser un funcionario Zaqueo era inmensamente rico. Esto probablemente significa que extorsionó y recaudó fondos de manera ilegal con su alto cargo. Incluso hoy en día es posible pensar que los funcionarios que tienen muchas tierras o palacios han recibido dinero de sobornos. No podemos decir que todos sean igual, pero es muy difícil que una persona se compre una casa pequeñas con el salario que gana como funcionario trabajando toda la vida. Entonces, casi siempre, el que una persona así tenga muchas tierras o una casa grande significa que ha recibido sobornos. Sea cual sea el caso, podemos asumir que Zaqueo se llenó los bolsillos de sobornos.
Este hombre llamado Zaqueo era un jefe de los publicanos y rico y esto significa que era una persona con un estatus y nivel que había ganado grandes cantidades de dinero. La única debilidad de este Zaqueo era su baja estatura. Zaqueo tenía un gran interés en Jesús, y cuando escuchó que Jesús iba a pasar por Jericó, se subió a un sicómoro pensando en su corazón: «Déjame ver quién es este Jesús». Se subió al sicómoro y vio a Jesús.
Justo entonces, por debajo del sicómoro, Jesús le vio y dijo: «Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa» (Lucas 19, 5). Al oír estas palabras, Zaqueo bajó muy rápido, llevó a Jesús a su casa y le dio una comida. Al hacer esto ocurrió un cambio muy grande en su corazón. La Biblia dice lo siguiente: «Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado» (Lucas 19, 8). Después de recibir a Jesús, Zaqueo, que era un funcionario corrupto, dio un cambio sorprendente.
 
 
¿Qué le ocurrió a Zaqueo?
 
¿Cómo reaccionó Zaqueo cuando Jesús le dijo que bajase del sicómoro? Siguió las palabras de Jesús y bajó rápidamente del árbol. Y entonces su corazón cambió cuando recibió a Jesús. ¿Pero qué significan estos pasajes de las Escrituras? Queridos hermanos, si miran el capítulo 19, versículo 10 leerán: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido». El Señor vino a buscar y a salvar a los que estaban perdidos. En otras palabras, el pasaje de las Escrituras de hoy nos está diciendo que Jesús vino al mundo para buscar a la gente como Zaqueo y salvarla.
Cuando miramos a Zaqueo podemos ve que tenía fuerzas y debilidades, como ser un jefe de los publicanos, rico y bajo en estatura. Sin embargo, a pesar de estas cosas humanas, está claro que el corazón de Zaqueo estaba dirigido hacia Jesús. Cuando Jesús le dijo a Zaqueo que bajase rápidamente, Zaqueo obedeció las palabras de Jesús y bajó rápidamente. En esta parte debemos darnos cuenta de cómo Zaqueo conoció al Señor y cómo experimentó un cambio en su corazón. Desde una perspectiva mundana, Zaqueo era muy rico y tenía una posición adecuada, pero por otra parte era bajo y no era mucha cosa. Pero a pesar de estas cosas bajó del árbol en un instante y sin dudarlo cuando se lo pidió el Señor. Y esto demuestra que a pesar del tipo de persona que era, pudo reconocer a Jesús. Zaqueo solía escuchar cosas acerca de Jesús solo de palabra. Pero después de conocerle personalmente, Zaqueo se dio cuenta de que era el que los israelitas estaban esperando, el Salvador que iba a redimir todos los pecados y salvarles. Zaqueo aceptó esta verdad en su corazón. Por eso pudo aceptar al Salvador Jesús en su corazón y recibir la salvación.
Sin embargo, si todo hubiese acabado con Zaqueo bajando del árbol y diciendo: «¡Anda! Sabe mi nombre» cuando Jesús le dijo: «Zaqueo, baja del árbol» y llevando a Jesús a su casa y dándole comida, entonces Jesús no habría tenido ningún significado para él. Sin embargo, podemos confirmar que este hombre llamado Zaqueo sufrió un cambio muy sorprendente en su corazón cuando leemos las palabras que le dijo a Jesús después de llevar a Jesús a su casa y recibirle. Zaqueo dijo que dividiría sus posesiones por la mitad y se las daría a los pobres, y que si había tomado algo mediante falsa acusación, lo devolvería cuatro veces más.
Cuando escuchamos la Palabra de las Escrituras debemos saber lo que quieren decir espiritualmente y debemos reconocer el tipo de cambios que ocurrirán cuando escuchemos esas Palabras y creamos en ellas. Es lo mismo cuando leen el pasaje de las Escrituras de hoy. Esto se debe a que todos los pasajes de las Escrituras son Palabras que el Señor nos da. Nosotros somos como Zaqueo. Como este Zaqueo, somos personas que tienen riquezas en este mundo, prestigio y poder y somos personas que tienen debilidades humanas. Por eso debemos darnos cuenta de por qué Zaqueo cambió tanto después de haber conocido al Señor, y por eso debemos recibir la bendición de cambiar profundamente como Zaqueo.
No estoy diciendo estas palabras para pedirles que ayuden a los pobres al compartir su riqueza, sino que lo que necesitan hoy en día es la actitud de intentar mantener lo que tienen. La gente tiene una percepción subjetiva de que los cristianos tienen que ayudar a los pobres incondicionalmente y hacer muchas buenas obras. Pienso que los sermones que se escuchan en las iglesias siguen esa misma línea. Sin embargo, la Biblia nos dice lo contrario. La Biblia no habla de estas cosas. La gente de las otras religiones del mundo pueden ayudar a los pobres y desesperados mejor que los cristianos.
La Biblia habla de los seres humanos y de nuestras vidas, y de las cosas más importantes para los seres humanos: la salvación de los pecados, la vida eterna y cómo entrar al Cielo. Por tanto, cuando escuchamos la Palabra, debemos escucharla deshaciéndonos de nuestros pensamientos y viendo cómo esta Palabra se aplica a nuestras vidas.
Ustedes tienen riqueza y prestigio a su manera, pero también tienen debilidades y puntos fuertes. Todo el mundo es igual. Una persona alta tiene sus debilidades también. Hay personas cuya apariencia exterior es atractiva pero por dentro están podridas, y hay personas cuya apariencia exterior es desagradable pero su interior está lleno. Hay personas que son inteligentes, tienen una buena personalidad y son buenas pero no tienen dinero. Y hay personas que tienen mucho dinero pero no tienen prestigio. Y también hay personas que lo tienen todo, incluyendo dinero y prestigio, pero desde una perspectiva humana son bajas y gordas.
Si se preguntan si ser pequeño y gordo es una debilidad, les diré que sí. La gente moderna desprecia a la gente así. Especialmente las mujeres. En el pasado las personas de estas características eran preferidas. Solían ser envidiadas porque se creía que tener una panza grande significaba que la persona era presidenta de una compañía que tenía mucha comida rica. Sin embargo, hoy en día la gente que tiene una panza grande se considera gente que no se cuida, no presidentes de una compañía. Considerar aquí no es la palabra adecuada, porque es la realidad.
Pero la verdad es que todo el mundo, sea quien sea, tiene algún tipo de falta, ya sea en su apariencia exterior o en su mentalidad. Hay personas que tienen mucha riqueza y desde una perspectiva carnal son bien parecidas pero que tienen un complejo por su nivel de educación. Y por tanto, a veces en los periódicos no oímos hablar de personas así que vuelven al instituto cuando son mayores para conseguir un diploma treinta años después, o de personas que reciben un diploma honorario de una universidad aunque nunca hayan ido a ella. Desde una perspectiva carnal todo el mundo tiene por lo menos uno de estos problemas.
Zaqueo subió a un sicómoro y miró hacia abajo, pero entonces Jesús le dijo que bajase rápidamente. Entonces, ¿por qué creen que Zaqueo subió al árbol? Por su discapacidad carnal tuvo que subirse al árbol para intentar ver a Jesús. Un sicómoro es un árbol que crece bien aunque crezca de lado. Jesús pasó por un sicómoro y Su corazón conectó con el de Zaqueo.
 
 
En realidad Zaqueo estaba esperando al Salvador con todo su corazón
 
Estaba esperando a alguien que mereciese su respeto, que pudiese resolver el problema de sus pecados y restaurar su honor y darle la salvación, la vida eterna y las bendiciones. Estaba esperando a alguien así. Justo entonces, encima de ese árbol Zaqueo vio a Jesús y Jesús se paró justo debajo del árbol al que Zaqueo había subido, miró hacia arriba y dijo: «Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa». En otras palabras, el corazón de Zaqueo se había comunicado con el de Jesús. Al conocer a Jesús, Zaqueo cambió. Su corazón congenió con el del Señor.
¿Qué tipo de gracia recibió Zaqueo? ¿Cómo pudo recibir la gracia del Señor? Cuando Zaqueo se encontró con Jesús, no solo le mostró sus respetos a Jesús desde una perspectiva carnal, sino que además pudo reconocer a Jesús espiritualmente. Zaqueo pudo reconocer quién era Jesús y pudo recibir gracia en su corazón.
Jesús es el Hijo de Dios que vino a salvar a la humanidad de los pecados y es el Creador de todas las cosas del universo. Cuando creemos en Jesús no debemos creer en Él pensando que es un sabio más de los cuatro grandes sabios. Jesús no es un hombre sabio solamente, sino que es el Maestro de la Creación, que creó el universo y todo lo que hay en él. Además, es el Salvador que vino a salvar a la gente de sus pecados. Es el que vino al mundo para salvarnos de los pecados. Estoy diciendo que es el Mesías que ha borrado todos nuestros pecados y nos ha bendecido al cambiar nuestro estado de pecadores a justos y hacernos hijos de Dios. Al haber conocido a Jesús, quien tomó responsabilidad por su pasado, presente y futuro, Zaqueo pudo recibir toda la gracia que el Señor quiso ofrecer.
¿Qué significa que Jesús fuese a la casa de Zaqueo? Significa que Jesús reconoció que Zaqueo estaba buscando al Salvador y que Zaqueo reconoció a Jesús como ese Salvador. Y Jesús fue a la casa de Zaqueo, lo que significa que Zaqueo había recibido a Jesús en su corazón y que Jesús había entrado en el corazón de Zaqueo. Así, esto representa que Jesucristo no solo le dio a Zaqueo la verdadera remisión de los pecados y la salvación, sino todas las bendiciones de la vida eterna.
 
 
¿Cómo pensamos en Jesús?
 
«¿Quién decís que soy?», les preguntó Jesús a Sus discípulos. Entonces Pedro contestó: «Jesús, eres Dios y el Hijo del Dios vivo». Así es como debemos conocerle.
Ayer dieron la noticia de que el transbordador especial Columbia había explotado en el aire. El Columbia era un transbordador espacial que había viajado en el espacio siete veces. Esta vez llevaba a siete astronautas que volvían del espacio después de haber hecho una serie de pruebas durante siete días. Quince minutos antes de aterrizar explotó por los aires. Se ha dicho que los restos de la explosión cayeron en un estado de los Estados Unidos.
¿Quién fue el que creó el universo que estaban intentando explorar? Es Jesucristo. ¿Qué significa la palabra Jesús? Significa Salvador. Jesucristo es Dios, el Rey de reyes, el Maestro de toda la Creación que creó todas las cosas del universo y el que vino al mundo como nuestro Salvador. Por eso le llamamos Jesucristo. Cuando decimos que creemos en Jesús, estamos diciendo que creemos en Dios. Esto significa que creemos en Él como el Dios Salvador, que nos ha salvado y nos ha hecho hijos de Dios al salvarnos de la destrucción y la maldad, el que nos da bendiciones, en vez de creer en Él simplemente como Dios.
Al venir a este mundo, ¿qué hizo Jesús por ustedes? Nos salvó a todos del pecado. Y nos dio la bendición de convertirnos en hijos de Dios. Para borrar todos nuestros pecados, nuestro Señor fue bautizado por Juan el Bautista. Si leen en Evangelio de Mateo 3, verán una escena en la que Jesús recibe el bautismo de Juan el Bautista. Leamos Mateo 3, 13-15: «Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó» (Mateo 3, 13-15).
Queridos hermanos, deben saber lo que Jesús ha hecho por ustedes al venir a este mundo. Jesús vino a este mundo y se convirtió en nuestros verdadero Salvador al tomar nuestros pecados mediante Su bautismo, morir en la Cruz por nosotros y resucitar de entre los muertos. Ha tomado todos sus pecados y ha sido juzgado por ustedes, Dios les ha dado la enorme bendición de convertirse en hijos de Dios. Desde el principio del mundo Jesús ha hecho la promesa de que vendría al mundo a salvarnos. Y vino al nacer en este mundo encarnado en un hombre, y cuando tenía 30 años fue bautizado por Juan el Bautista. Como dijo: «Pues conviene así que cumplamos toda justicia» cuando estaba siendo bautizado, Jesús tomó todos nuestros pecados al ser bautizado. Estoy diciendo que Jesús fue bautizado para tomar nuestros pecados. Dios se complació con esto, y cuando Jesús salió del agua después de haber sido bautizado por Juan el Bautista, Dios dijo: «Este es Mi Hijo amado en quien tengo mi complacencia» (Mateo 3, 17).
Después de venir a este mundo, ¿cómo borró Jesús nuestros pecados y cómo se convirtió en nuestro Salvador? ¿Cómo borró todos los pecados de Zaqueo? Para borrar todos nuestros pecados y los pecados de Zaqueo, Jesús vino al mundo cuando tenía treinta años y fue bautizado por Juan el Bautista.
La palabra bautismo es βάφτισμα (baptisma) en griego, y significa ser sumergido. Esta palabra también implica limpiar o enterrar. Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, el representante de la humanidad. Sin embargo, este bautismo no era como el bautismo por efusión como el que se practica hoy en día cuando un pastor toma un cuenco con agua y dice: «En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo te bautizo» y le echa agua en la cabeza a la persona a la que bautiza con sus dedos. Sin embargo, Jesús fue bautizado por inmersión entrando en la aguas del río Jordán, y después salió mientras Juan el Bautista, el representante de la humanidad, le ponía las manos encima. Este es el bautismo por inmersión.
Lo importante es que en este bautismo de Jesús, Juan el Bautista puso ambas manos sobre la cabeza de Jesús. Tienen que prestar atención a esto. La imposición de manos implica transferir los pecados a la ofrenda. Cuando Aarón, el Sumo Sacerdote, ponía las manos sobre la cabeza del chivo expiatorio, todos los pecados anuales de los israelitas eran pasados al chivo (Levítico 16, 21). De la misma manera, Jesús vino a este mundo a los treinta años y fue bautizado por Juan el Bautista, descendiente del Sumo Sacerdote Aarón. Entonces, ¿por qué creen que Jesús fue bautizado? La razón por la que Jesús fue bautizado a los treinta años fue cumplir toda justicia. Jesús fue bautizado para hacer la obra justa de borrar todos los pecados de la humanidad.
¿Qué hizo Jesús por nosotros al venir al mundo? Tomó todos nuestros pecados completamente al ser bautizado. Al ser bautizado por Juan el Bautista, tomó todos los pecados de la humanidad. Los seres humanos no pueden evitar cometer pecados desde que están en el vientre materno hasta que mueren, y desde los días de Adán hasta el último día cuando muera la última persona. Pero Jesús fue bautizado para tomar todos los pecados. Jesús tomó todos los pecados que cometen desde que nacen hasta que mueren por mucho tiempo que vivan. Jesús recibió el bautismo que quita todos los pecados del mundo sin dejar ni uno, y además, después de tomar todos los pecados a través del bautismo, fue juzgado por esos pecados en la Cruz. Así cumplió la meta de salvarnos de los pecados. Jesús había cumplido la obra justa perfectamente y la había planeado y prometido antes de la creación.
 
 
¿Qué tipo de cambio recibió el corazón de Zaqueo?
 
Si Zaqueo hubiese recibido a Jesús solo de manera moderada pensando: «¿Cómo sabe mi nombre Jesús?» y si Jesús hubiese ido a casa de Zaqueo, hubiese comido y se hubiese ido diciendo: «Gracias. Te deseo muchas bendiciones. Cuídate. Adiós», entonces al leer la Biblia no habría nada de lo que aprender en este incidente. Esto se debe a que para todos los seres humanos el problema más importante es el de los pecados que hay dentro del corazón. Por tanto, si este problema no se resuelve, resolver cualquier otro problema será inútil. Esto también es igual para todos los seres humanos, incluyendo Zaqueo y nosotros. Para Zaqueo y para nosotros, todos los seres humanos tienen muchos pecados, cometidos voluntaria o involuntariamente, pecados que solo conocemos nosotros o que conocen los demás, y este es el mayor problema. Solamente después de resolver este problema, otros problemas como la falta de riquezas o prosperidad, no tener reputación y tener ciertas debilidades pueden resolverse. El que hayamos recibido la remisión de los pecados o no mientras vivimos en este mundo es la cuestión más importante que decide si vamos a ir al Cielo o al infierno en la próxima vida.
Por tanto, aunque Jesús tenga autoridad y haya hecho muchos milagros, más que todos estos, Su obra de borrar el problema de los pecados es la obra más importante. Debemos darnos cuenta de esto y creer. Para salvarnos de los pecados Jesús vino al mundo y fue bautizado. Crean en el bautismo a través del que Jesús ha tomado todos nuestros pecados para poder recibir la remisión de los pecados mientras vivan en este mundo y después ir al Cielo en la próxima vida.
¿Cuándo fueron transferidos todos sus pecados a Jesús? ¿Conocen esta verdad? El pasaje de las Escrituras de Mateo 3.13-15 nos habla de esto. Al creer en Jesús, ustedes leen la misma Biblia de la misma manera, pero puede que no hayan escuchado nunca un sermón como este. Sin embargo, cuando lo escuchan, en el pasado, ahora por primera vez o en el futuro, todo lo que tienen que hacer es darse cuenta de esta Verdad, pensando: «Jesús no solo murió en la Cruz después de haber venido a este mundo para salvarme de mis pecados. No me ha salvado solo con la sangre derramada en la Cruz». Jesús tomó los pecados no solo cuando murió en la Cruz, sino también cuando fue bautizado. Quiero que sepan correctamente que Jesús tomó todos sus pecados mediante Su bautismo.
Como nos ha limpiado al tomar nuestros pecados mediante Su bautismo, la palabra bautismo también significa limpiar. Fue posible que nuestros pecados fuesen borrados porque todos nuestros pecados han sido transferidos a Jesús mediante la imposición de manos. Deben darse cuenta de esto y confesar: «Mis pecados fueron pasados a Jesús porque Jesús fue bautizado por Juan el Bautista. Jesús ha borrado todos nuestros pecados mediante la imposición de manos.»
Algunas personas dicen que la Biblia no es más cierta que la ciencia de los hombre. Sin embargo, dicen esto sin saberlo. La Biblia es como el padre de la ciencia. ¿Qué hacen estas personas cuando envían cohetes al espacio? Miden la distancia, calculan el tiempo y hacen varias preparaciones, pero este tipo de información ya se encontraba en la Biblia. Por eso la Biblia tiene conocimiento infinito e información necesaria en esta vida. Pero entre este conocimiento el más valioso es el de la obra que Jesús ha hecho al borrar todos nuestros pecados completamente y habernos limpiado las conciencia.
Entonces, ¿cuándo tomó Jesucristo nuestros pecados? Jesús bajó a este mundo y a los 30 años tomó todos los pecados al ser bautizado por Juan el Bautista. En ese momento, todos nuestros pecados fueron transferidos a Jesús. «Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia» (Mateo 3, 15). Como Jesús tomó todos nuestros pecados al ser bautizado, todos fueron transferidos a Él. Además, por nuestra fe en esto todos los pecados han sido borrados. Para tomar todos nuestros pecados Jesús fue castigado por esos pecados al ser clavado en la Cruz. En otras palabras, murió para pagar el precio del pecado en nuestro lugar. Por tanto, al creer en Jesucristo como nuestro Salvador pudimos pasarle todos esos pecados que cometemos consciente e inconscientemente con nuestros corazones y acciones, y podemos recibir el juicio por fe. Así es como podemos recibir la salvación perfecta por fe.
Jesús tomó completamente todos los pecados del mundo, sin dejar ninguno. Hay personas que insisten que Jesús ha tomado todos los pecados de solamente los que habían sido escogidos antes de la creación, pero eso no es cierto. Dios es el Dios de todo el mundo, no solo de un pequeño número de personas. Por tanto, por fe cualquier persona puede recibir la remisión de los pecados, limpiar su corazón y evitar el juicio.
¿Cómo pudo cambiar su corazón Zaqueo? Zaqueo pudo recibir la remisión de los pecados porque Jesús había tomado todos sus pecados a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista en el río Jordán. Todos los pecados fueron eliminados al ser transferidos a Jesús a través del bautismo. Estamos limpios de corazón porque le pasamos nuestros pecados por fe.
«He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Como nos dice este pasaje, Jesús cargó con los pecados del mundo a Sus espaldas, recibió el castigo de ser clavado en la Cruz y nos ha salvado de todo el juicio. Si Jesús no hubiese sido bautizado, no habría muerto en la Cruz. «Sin derramamiento de sangre no hay remisión» (Hebreos 9, 22). Si Jesús no hubiese derramado sangre, no habría remisión de los pecados. Además Jesús pudo derramar Su preciosa sangre a través de Su bautismo. Por eso, Jesús murió por nosotros y al resucitar de entre los muertos al tercer día vive eternamente. Y se convirtió en Dios para los que creen en Él ahora.
Es el que se convierte en el Salvador de los que creen en que el Señor vino al mundo y borró todos nuestros pecados a través de Su bautismo y Su sangre derramada en la Cruz. Se convirtió en el Maestro de la salvación a las personas que creen de todo corazón, que han pasado sus pecados por fe, que han recibido el juicio de los pecados por fe y que han recibido la salvación por fe. Por eso, los corazones de los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu cambian.
Entonces, ¿qué tipo de cambio ocurre en los corazones de los que creen en Jesús? Un cambio como el de Zaqueo ocurrió cuando dijo: «Daré la mitad de mis bienes a los pobres» cuando recibió a Jesús que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu como el Salvador. ¿Qué tipo de cambio es este? Es el cambio que hace que se preocupe el corazón por otras almas si se cree en que Jesús nos ha salvado perfectamente al tomar todos nuestros pecados al ser bautizado, eliminar nuestros pecados y recibir el juicio en la Cruz. Ocurre un cambio altruista en el corazón. Los que creen que el Señor se ha convertido en el verdadero Salvador no pueden evitar vivir por las almas de los demás porque están completamente agradecidos por la salvación que el Señor les ha dado. Los justos sin pecados no pueden evitar hacer esta obra noble de predicar el Evangelio a los demás. Y aunque han vivido sin justicia como míseros en el pasado, después de recibir la salvación su corazón empieza a querer vivir por los demás.
Desde debajo del sicómoro Jesús le dijo: «Zaqueo, baja. Hoy me alojaré en tu casa». Entonces Zaqueo bajó del sicómoro y llevó a Jesús a su casa donde recibió mucha gracia. Después, este Zaqueo cambió en su corazón por haber recibido una gran bendición y por eso pudo confesar su resolución.
Cuando Jesús le dijo a Zaqueo que bajase, Zaqueo bajó inmediatamente. ¿Y ustedes? Ustedes son humanos como Zaqueo con honor y riqueza, pero también con problemas carnales. El Señor nos dice: «Bajad. Me alojaré en vuestra casa. Os salvaré y quiero entrar en vuestros corazones», ¿qué harán? ¿Podrán obedecer la Palabra del Señor y abrir sus corazones al Señor, ya sean decentes o no? Queridos hermanos, ¿están agradecidos por que el Señor nos haya salvado por el agua y el Espíritu? ¿Están aceptando esto? Como Zaqueo en el pasaje de las Escrituras de hoy, los que reconocen, creen y siguen a Jesús serán bendecidos. La gente que acepte de verdad al Señor con un corazón agradecido y con fe recibirá bendiciones maravillosas de convertirse en hijos de Dios. Los que le recibimos, es decir, los que creemos en Su nombre se convertirán en hijos de Dios. Y en este mundo y el siguiente recibirán bendiciones maravillosas.
Queridos hermanos, el Señor nos dice que nos ha salvado por el agua, la sangre y el Espíritu Santo (1 Juan 5, 5-8). Cuando aceptamos en nuestros corazones la Palabra de la Verdad que nos dice que el Señor ha borrado todos nuestros pecados y nos ha hecho hijos de Dios, nuestros corazones cambian. El Señor ha borrado todos nuestros pecados y los deja blancos como la nieve para hacernos hijos de Dios. Entonces debemos ser como Zaqueo que bajó inmediatamente hacia Jesús y le dijo: «Creo en Ti según Tus Palabras». Todo el mundo, sin importar su estatus, o si tiene honor o vergüenza, y si tiene debilidades humanas, tiene que creer en el Evangelio en el Evangelio con el que Jesús nos ha salvado por el agua, la sangre y el Espíritu Santo.
Algunas personas dicen que creen en Jesús como su Salvador, pero estas personas no saben que Jesús ha borrado todos sus pecados mediante Su bautismo y la sangre derramada en la Cruz, ni que nos ha permitido nacer de nuevo mediante el agua y el Espíritu. Y hay personas que pueden aceptar a Jesús como su Salvador en su corazón y creen en Él por orgullo. Estas personas piensan: «Soy una persona que tiene honor en este mundo, ¿pero tengo que ir humildemente a un lugar llamado iglesia?». En este mundo hay muchas personas que piensan así: «Prefiero ir a una iglesia grande. ¿Por qué tengo que ir a una iglesia pequeña como esta? Prefiero ir a una iglesia grande si voy a creer. ¿Creen que puedo creer correctamente en Jesús yendo a una iglesia pequeña?».
Así hay personas que no creen a pesar de que la Palabra de Dios se les haya venido encima. Esta es otra excusa que pone mucha gente que no cree en la Verdad de Jesús. Hay ciertas personas que tienen tanto dinero que no creen, y hay ciertas personas que dicen que no pueden creer en Jesucristo, que vino por el agua y la sangre como su Salvador porque son muy insuficientes. La gente que no cree ponen todo tipo de pensamientos y excusas humanas cuando escuchan la Palabra de Dios, es ignorante y bloquea el camino para acercarse a las bendiciones.
 
 
¿Cómo era Zaqueo?
 
Probablemente tenía muchos motivos para no creer en Jesús, pero cuando Jesús le dijo que bajase, no dudó en hacerlo. Cuando Jesús le dijo: «Porque hoy me alojaré en tu casa» Zaqueo hizo caso de esa Palabra. Y bajó rápidamente del árbol para invitar a Jesús a su casa.
Queridos hermanos, con la fe que cree en Jesús dentro de sus corazones, lo correcto es aceptar lo siguiente: «Sí, has tomado todos mis pecados. He cometido pecados desde mi nacimiento hasta los diez años, pero esos pecados han sido transferidos a Tus espaldas. También se te han pasado los pecados que cometí a los veinte, treinta y cuarenta. Sé que me has salvado al venir a este mundo, tomar todos los pecados que cometo durante toda mi vida, aunque no sepa cuánto voy a vivir, y al ser bautizado una vez y morir crucificado una vez». Si la Palabra del Señor dice eso, sea cual sea su situación deben creer en Jesucristo como su Salvador al bajar inmediatamente de su situación. Deben creer como Zaqueo. La gente que baja inmediatamente y cree en Jesús, sin importar su trabajo o su estatus, cuando Jesús le pide que baje y deja sus circunstancias, puede ser bendecida.
Queridos hermanos, el Señor nos ha salvado con la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Dijo que la gente entra en el Reino de Dios solo al nacer de nuevo del agua y el Espíritu, y el agua mencionada aquí se refiere al bautismo que Jesús recibió. El Espíritu da testimonio del hecho de que Dios nos ha salvado al convertirnos en seres humanos, tomando nuestros pecados a través de Su bautismo y recibir el juicio por esos pecados en la Cruz en nuestro lugar. Y aún así, ¿deberíamos poner excusas en vez de creer en esto en nuestros corazones? Quiero que se examinen a sí mismos para ver cómo son ante Dios. ¿Acaso no están poniendo excusas con sentido de superioridad o inferioridad, pensando que su prestigio sufrirá o son demasiado buenos o insensatos? En vez de poner excusas ante Dios, es mejor creer en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu del Señor.
El Señor lo sabe todo sobre nosotros. Lo sabe todo: lo débiles que somos, lo arrogantes y los problemas que tenemos. Por tanto, cuando escuchamos al Señor que nos dice que nos ha salvado al venir a este mundo, ser bautizado, tomar los pecados del mundo y pagar por ellos en la Cruz, ser juzgado, acabarlo, morir y ser resucitado de entre los muertos al tercer día, todo lo que tenemos que hacer por nuestra cuenta es decir: «Creo. Señor, me has dicho que bajase y he bajado. Y como me has dicho que me has salvado, creo en esa Verdad». Todo el mundo debe tener la fe que cree en la salvación que Dios nos ha dado. Queridos hermanos, ¿creen en esto?
Queridos hermanos, esto no es un sermón. Sí, es un sermón, pero es la Palabra viva que borrará los pecados si creemos. Con esta Verdad hablo a los que tienen pecados dentro de su corazón.
Si un paciente tiene que ir a un hospital general y visitar el departamento de psiquiatría, el médico de guardia le preguntará: «¿Qué te duele?». Cuando el paciente conteste: «He venido aquí por dolor de cabeza», el médico le hará varias preguntas: «¿A qué te dedicas? ¿Cuántos años tienes? ¿Cuál es tu situación en casa? ¿Has fracasado en un negocio? ¿Alguna vez has recibido una descarga?». Entonces el paciente contesta esas preguntas. El médico escribirá lo que diga el paciente y también comprueba la condición física, como la tensión, y hace otras comprobaciones. Entonces le prescribe lo necesario.
Se dice que Jesús es el Médico. Los médicos del mundo encuentran los síntomas después de haber buscado diferentes causas y de hacer preguntas, pero Jesús ya conoce todos nuestros problemas. Conoce todos los problemas del pecado y sabe que sufriremos por culpa de los pecados. También sabe que actuamos como siervos del diablo por culpa de los pecados, y sabe que aunque odien pecar, no pueden evitar cometer pecados. Sabe que dentro de nuestros corazones hay pecados que no se pueden borrar aunque se arrepientan. Como el Señor lo sabe todo vino al mundo y tomó todos los pecados de la humanidad al ser bautizado sin preguntarnos nada. A través del bautismo, Jesús tomó todos los pecados de todo el mundo, incluso los de Kim Il Sung, el antiguo dictador de Corea del Norte, y los de Adolf Hitler. Si hay alguien que parezca ser bueno, sin falta, y perfecto, esa persona es hipócrita y falsa. Los seres humanos son todos malvados. Todo el mundo es un ser mísero. Como está escrito: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5, 12), nacemos con 12 tipos de pecados y morimos después de cometer estos 12 tipos de pecados todos los días, estación tras estación y año tras año.
Al ser bautizado una sola vez nuestro Señor tomó nuestros pecados para siempre. «He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1, 29). Entonces, el Señor fue a la Cruz cargando con los pecados del mundo para siempre a Sus espaldas, fue crucificado, fue juzgado por todos los pecados y dijo: «Está acabado» (Juan 19, 30). Después resucitó al tercer día, dio testimonio de Su resurrección durante cuarenta días y fue al Cielo. Este Jesucristo es nuestro Salvador. Jesucristo bajó al mundo para borrar nuestros pecados, y a través de los 33 años de Su vida borró todos los pecados del mundo, incluyendo los nuestros. Al hacer esto nos ha salvado perfectamente.
El Señor nos ha dado esta gracia maravillosa. Pero si ponemos esta excusa y decimos que no podemos creer estarán engañando a Dios. «No puedo creer en el Evangelio del agua y el Espíritu porque siento vergüenza. Ya tengo fe en Jesús, ¿por qué tengo que creer en este Evangelio del agua y el Espíritu para complicar las cosas? Por supuesto que tengo pecados en mi corazón, pero si digo que creo en el Evangelio del agua y el Espíritu una vez más, ¿no será muy repetitivo y pesado? Mi posición en la iglesia me parece bien y por eso no puedo confesar creer en Jesús una vez más. Mi rango en la comunidad cristiana es muy alto, y por eso aunque no nazca de nuevo sigo teniendo una posición alta». ¿Tienen ustedes este tipo de pensamientos? Si es así deben recordar que Zaqueo bajó inmediatamente cuando Jesús le pidió que bajase. Y cuando Jesús le dijo que se tenía que alojar en su casa, Zaqueo bajó inmediatamente y acogió a Jesús. Por eso debemos recibir a Jesucristo porque nos ha salvado por fe.
Deben confesar: «El Señor Jesús es el Cristo y el Hijo del Dios vivo. Vino a este mundo como mi Salvador y tomó todos mis pecados al ser bautizado y murió en la Cruz en mi lugar para salvarme mediante la resurrección de los muertos». De todo corazón, debemos recibir a Jesús en nuestros corazones por fe, diciendo: «Eres el Dios de la salvación. Eres mi Salvador». ¿Qué tipo de fe? Jesús vino al mundo y tomó todos nuestros pecados para siempre al ser bautizado. Y a través de sus 33 años de vida nos salvó perfectamente de los pecados, la destrucción, la maldición, todas las debilidades y el mal para siempre al morir crucificado y derramar Su sangre. Estoy diciendo que deben recibir la salvación como Zaqueo al creer en esto de todo corazón.
El pasaje de las Escrituras de hoy nos está diciendo esto exactamente. No nos dice que hagamos el bien. Cuando una persona cree en el Evangelio del agua y el Espíritu y recibe la salvación de los pecados, esa persona está muy agradecida por la gracia de Dios. El Señor tomó todos mis pecados al ser bautizado. ¿Y cómo de agradecidos debemos estar? Estando agradecidos de nuevo, los corazones justos desean predicar este Evangelio a los demás. Y esto refleja un cambio, el deseo de hacer la obra buena en vez de cosas malas, aunque hayamos cometido muchas obras malas hasta ahora, porque hemos recibido un corazón nuevo. Queridos hermanos, ¿creen en esto?
Queridos hermanos, ¿cometen muchos pecados o no? Todos pecamos mucho. Especialmente los que viven hoy en día pecan mucho. Pecan tanto que es casi inútil decirles que no pequen. Debemos darnos cuenta de que el Señor nos ha dado esta valiosa Verdad del agua y el Espíritu a la gente de hoy en día.
El Señor dice que nos ha salvado por el agua y la sangre. Dice que nos ha salvado al ser bautizado y morir por nosotros en la Cruz. Ahora, lo importante es si tenemos fe o no en Jesús como nuestro verdadero Salvador. Jesús quiere que tengamos esta fe. Aunque Jesús nos salvó perfectamente de los pecados, si no aceptan a Jesús en su corazón, no valdrá para nada. Mis pecados también fueron transferidos a Jesús cuando recibimos el bautismo. Jesús no solo tomó mis pecados, sino también los suyos. Además, no solo ha tomado nuestros pecados, sino también los pecados de nuestros hijos, nuestros padres y los demás. Por tanto, ¿no debemos estar verdaderamente agradecidos?
Jesús nos dijo que predicásemos el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. Como Jesús ha borrado todos nuestros pecados, podemos recibir la remisión de los pecados al creer en ese mismo Jesucristo. Entonces, debemos aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador por fe. Queridos hermanos, ¿creen?
Queridos hermanos, durante esta última semana, ¿han cometido pecados o no? Sí. Hoy es el día del Señor. Hay personas reunidas aquí en el día del Señor. Por eso, si les pregunto: «¿han cometido pecados durante la semana» todos cometerán que sí. Sin embargo, todos esos pecados han sido borrados junto con los que cometeremos en el futuro.
Entonces, ¿cómo borró Jesús todos los pecados? ¿Los borró solo al ser crucificado? Al ser crucificado Jesús fue juzgado en nuestro lugar, y cuando fue bautizado por Juan el Bautista tomó todos nuestros pecados. Por eso saber esto correctamente. Por eso el Señor dijo: «Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8, 32) y «Si uno no nace del agua y el Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios» (Juan 3, 5).
Las palabras agua y Espíritu aparecen muchas veces en la Biblia. En el Libro de Hebreos aparece la frase «nuestros cuerpos lavados con agua pura» (Hebreos 10, 22) y si leen la 1 Pedro 3, 21 el Señor dice que el «agua es un anticipo que nos salva, el bautismo». Cuando leemos estas Palabras, debemos tener fe en Jesucristo, que nos salvó por el agua, la sangre y el Espíritu santo, como nuestro Salvador. Jesucristo tomó todos los pecados que la gente comete durante toda su vida, fue juzgado por esos pecados al llevarlos sobre Sus espaldas y se convirtió en el Salvador al ser resucitado al tercer día. Por tanto, debemos creer en esta Verdad de todo corazón.
El Dios vivo creó este universo, pero si no creemos en Dios, este Dios Creador no existirá en sus corazones. Sin embargo, si tienen fe en sus corazones para creer en Dios y la Palabra de Dios, Dios estará cerca de ustedes. Creer y seguir a Jesús, que llevó a cabo el ministerio de sacrificios de la remisión de los pecados como está escrito en la Biblia es recibir a Dios en nuestros corazones. Si leemos la Palabra de Dios con nuestros ojos, la escuchamos con nuestros oídos, la conocemos y verificamos a través de nuestros sermones, y creemos en Dios, creeremos en la obra que ha hecho. Por esta fe recibiremos la salvación.
Dios dijo: «Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación» (Romanos 10, 10). Cuando se dice que con el corazón se cree para la justicia, la palabra justicia en chino es ‘義(yi)’. Este carácter chino está formado por dos caracteres diferentes ‘羊(yang)’, que significa oveja, y‘我(wo)’, que significa yo. Los caracteres chinos son como jeroglíficos, es decir, representados por imágenes, así que se puede ver que en la palabra justicia su significado espiritual está contenido en ese carácter. Para poder recibir la remisión de los pecados y ser justos necesitamos un cordero para sacrificar. Y esto da testimonio de Jesucristo, que se ha convertido en el Cordero, nuestro Salvador. Jesucristo bajó a este mundo como Cordero de Dios, y al ser bautizado, tomando los pecados del mundo, y muriendo en la Cruz, nos ha salvado. Por eso la obra justa de Dios se expresa en el bautismo de Jesús y la Cruz.
La palabra justicia en griego es ‘δικαιοσύνην (dikaiosunen),’ que significa el estado más adecuado sin defecto. El Hijo de Dios vino al mundo e hizo la obra justa de la manera más adecuada. En vez de venir a este mundo y simplemente decir: «Solo salvaré a los que quiera y enviaré al resto al infierno», salvó a toda la humanidad al venir a este mundo encarnado en un hombre para salvarnos de los pecados, recibir el bautismo, cargar con esos pecados y recibir el juicio de esos pecados en la Cruz, para después resucitar de entre los muertos.
No debemos tener una fe falsa al caer en una religión falsa, sino que debemos creer en que el Señor nos ha salvado perfectamente. El Señor nos ha salvado correctamente y justamente, pero lo más importante es creer en el Señor de todo corazón dejando lo demás de lado. Queridos hermanos, ¿creen en Dios? ¿Creen en la obra que Dios ha hecho, en lo que Jesús ha hecho?
Queridos hermanos, en cuanto a la fe en el Señor, debemos creer en Él y conocerle a través de las Escrituras. ¿Cómo se han transferido los pecados a Jesucristo? Se pasaron a Jesús cuando fue bautizado por Juan el Bautista. El pasaje que muestra esto está en Mateo 3:13-17. Cuando leen este pasaje en el Nuevo Testamento, deben conocerlo y aceptarlo tal y como es. De la misma manera en que Zaqueo bajó inmediatamente cuando el Señor le dijo que bajase del árbol, cuando escuchamos la Palabra que nos dice que el Señor borró nuestros pecados cuando fue bautizado y que así cumplió toda justicia, debemos creer. Debemos pensar: «Jesús tomó nuestros pecados de esta manera cuando fue bautizado y salió del agua. Por eso Juan 1, 29 dice: «He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Y por eso en el capítulo 19 del Evangelio de Juan se dice que el Señor fue clavado a la Cruz y derramó sangre para eliminar nuestros pecados después de decir: «¡Está acabado» (Juan 19, 30). Entonces fue resucitado al tercer día después de Su muerte y así se convirtió en nuestro Salvador». Queridos hermanos, debemos creer en esto de todo corazón.
Zaqueo era un hombre rico, tenía fama y tenía fallas. Pero a través de su fe en que Jesús era su Salvador y en las obras que ha hecho, pudo recibir la bendición de cambiar de corazón. Queridos hermanos, como Zaqueo espero que reciban la maravillosa bendición a través de su fe en el Evangelio del agua y el Espíritu del Señor.