The New Life Mission

Sermones

Tema 19: Efesios

[Capítulo 2-3] < Efesios 2, 1-7 > ¿Qué tipo de personas éramos a los ojos de Dios?

< Efesios 2, 1-7 >
«Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús».
 
 
¿Estábamos muertos en nuestros pecados?
 
El Apóstol Pablo dijo que nuestra salvación había sido preparada en Jesucristo antes de la fundación del mundo. Dios Padre dijo que nos había hecho Su pueblo a través de Su Hijo Jesucristo con el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, pudimos recibir la remisión de los pecados para siempre. Pero hoy me gustaría hablar de nuestra condición antes de recibir la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Está escrito en Efesios 2, 1: «Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados». Muchos cristianos suelen categorizar sus pecados en dos tipos, pensando que los pecados que cometen a diario son los pecados personales, mientras que el pecado que han heredado de sus padres es el pecado original. Pero Dios considera estos pecados iguales y los llama pecados del mundo (Juan 1, 29). En el pasaje de las Escrituras de hoy Dios nos está diciendo que nuestras almas, que estaban muertas por los pecados del mundo que cometíamos ante Dios, han sido salvadas a través de Cristo.
Antes de encontrar la justicia del Señor, todos estábamos gobernados por Satanás en nuestras vidas, y como teníamos miedo a la muerte, estábamos esclavizados por ella. Como dice el Apóstol Pablo en el pasaje de las Escrituras de hoy, antes de que encontrásemos el Evangelio del agua y el Espíritu estábamos bajo el espíritu que obra en los hijos de la desobediencia. Incluso hoy en día vemos cómo este espíritu malvado obra en las almas de los pecadores para que se levanten contra Dios, y cómo les incita a rebelarse contra Él.
Todas las religiones del mundo están gobernadas por un espíritu malvado. Hay muchas personas en este mundo que creen en varias religiones falsas y viven su vida entera siendo esclavas de Satanás, enterradas en sus propias creencias religiosas. Ahora mismo, nuestro país, Corea de Sur, está siendo anfitrión de un festival de folklore. Este festival muestra diferentes rituales religiosos de todo el mundo empleados para apaciguar a los malos espíritus. Aunque los participantes de este festival vienen de diferentes partes del mundo, todos tienen una cosa en común, y es que obedecen y adorar a los malos espíritus que les atormentan. Cuando miramos los ídolos a los que adoran estas personas, podemos ver que las tienen esclavizadas. Es bastante obvio que todas estas personas son esclavas de estos malos espíritus. Estas personas ofrecen sacrificios a los ídolos y creen que los apaciguan porque tienen miedo de sus propios ídolos. Así hay mucha gente que peca contra Dios porque no conoce el Evangelio del agua y el Espíritu. Hay demasiadas personas que viven a diario sin conocer la Verdad de salvación del Evangelio del agua y el Espíritu.
Estoy seguro de que ahora saben bien que se habían levantado contra Dios en su corazón antes de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque no conociesen a Dios, ni Su Palabra, sabían subconscientemente que se estaban levantando contra Dios. Cuando Pablo escribió a los santos en Efesios que había seguido al príncipe del poder del aire (Efesios 2, 2), estaba hablando de todos nosotros. En otras palabras, Pablo nos está enseñando que Satanás, al obrar en este mundo, nos ha hecho desobedecer a Dios y rebelarnos contra Él. Incluso ahora mismo hay muchas personas en todo el mundo que se rebelan contra Dios y son esclavas de los malos espíritus. Estas personas se oponen a Dios y a Su Palabra aunque no lo quieran hacer. Son esclavas de malos espíritus porque no conocen la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso se levantan contra Dios sin saberlo. Como sus corazones se levantan contra Dios sin saberlo, están pecando contra Dios.
Estas personas se rebelan contra los que se han convertido en hijos de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, todas estas personas deben examinarse a sí misma y ver si sus corazones se están rebelando contra Dios y Su Palabra, y si esto es cierto, deben admitirlo, volver al Señor y creer en Su justicia. Una vez admitan que son justos, deben volver al Señor y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, el Evangelio a través del cual el Señor ha borrado todos los pecados. De lo contrario sus almas malditas seguirán estando contra Dios y atrapadas por el espíritu malvado.
Como hay multitud de personas que no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu, están siendo gobernadas por un mal espíritu. Por tanto, el Apóstol Pablo dijo que debemos ser librados de nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que constituye la justicia de Dios, porque fuimos predestinados antes de la fundación del mundo a ser salvados en Jesucristo. Esto se debe a que el Señor nos ha salvado de todos nuestros pecados a través de la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Nos hemos convertido en hijos de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Sin embargo, antes de encontrar la justicia del Señor, nuestras almas siempre seguían nuestros deseos carnales. Por eso el Apóstol Pablo dice que, por naturaleza, todos éramos hijos de la ira a los ojos de Dios. Pero gracias a la misericordia de Cristo pudimos recibir estas bendiciones espirituales del Cielo por fe. Asimismo, está escrito en el pasaje de las Escrituras de hoy que Dios «juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús» (Efesios 2, 6). Ahora que hemos nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, podemos disfrutar de la gloria y el esplendor del Cielo con Jesucristo. El Apóstol Pablo nos está enseñando que hemos sido salvados de todos nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, y también nos está enseñando acerca de nuestra condición antes de alcanzar la salvación.
Ambos Testamentos de la Biblia hablan de lo grandes que son las bendiciones del Cielo que recibiremos. Esto se debe a que hemos recibido la salvación de la gran misericordia de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu mientras vivimos en este mundo. Dios dijo que quiere revelar Su gran gracia a todas las generaciones venideras. Por eso los que hemos nacido de nuevo y creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu estamos trabajando tan duro para dar testimonio del Evangelio de Dios. Él nos ha sentado a los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu en el Cielo, y nos ha hecho predicar este Evangelio del agua y el Espíritu en el mundo. De este modo, ha revelado Su gran amor y misericordia para nosotros.
Toda la Palabra de Dios fue dicha para traer la verdadera salvación y la vida eterna. Por tanto, sabemos por las Escrituras que, antes de ser salvados de todos nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, estábamos bajo la ira de Dios. Por naturaleza éramos hijos de la ira a los ojos de Dios, y estábamos atrapados por el mal espíritu. Como no podíamos evitar vivir según nuestros deseos carnales, la ira de Dios nos esperaba a todos.
Sin embargo, a través del Evangelio del agua y el Espíritu, nuestro Señor ha salvado a la gente como nosotros para siempre y nos ha bendecido para sentarnos en el Reino de los Cielos. Como esta bendición ha venido por la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu que nuestro Señor nos ha dado, no puede ser negada. La Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad de la salvación que existe en este mundo. Por tanto no tenemos otro remedio que inclinarnos ante la Palabra de Dios, ser salvados de todos nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, y dar gracias a nuestro Dios.
¿Cómo era nuestra disposición natural cuando se reflejaba sobre la Palabra de Dios? No podíamos parar de pecar contra Dios todo el tiempo, y por eso nuestro Señor nos ha salvado perfectamente a través del perfecto Evangelio del agua y el Espíritu. Esto ocurrió gracias a la misericordia de Dios. Por la misericordia de Dios hemos sido salvados de todos nuestros pecados y del juicio de Dios. Toda Palabra que Dios nos ha dado es cierta. La Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu de la que habla el Apóstol Pablo es la Palabra de Dios de salvación y su Verdad.
 
 
¿Cuál debe ser la correcta disposición de nuestra fe ante Dios entonces?
 
Nuestras vidas deben estar guiadas por una disposición voluntaria para predicar a todas las generaciones venideras esta abundante gracia de Dios, es decir, el Evangelio del agua y el Espíritu de Dios. Es absolutamente imperativo que aceptemos que la razón de nuestra existencia en este mundo es la predicación del Evangelio del agua y el Espíritu. Mientras vivimos nuestras vidas, predicar el Evangelio del agua y el Espíritu debe ser nuestra prioridad, y todas nuestras decisiones deben tomarse de acuerdo con este objetivo. Todos nosotros debemos creer que tenemos esta tarea de predicar el Evangelio por todo el mundo. Predicar el Evangelio del agua y el Espíritu debe ser nuestro objetivo constante a los ojos de Dios, y todos debemos vivir por fe siempre.
Estoy tan agradecido por que hemos sido salvados de todos los pecados del mundo, y estoy también muy agradecido porque nos hemos librado del castigo del infierno y podemos disfrutar de la vida eterna. Además Dios nos ha permitido vivir con Jesucristo en el Reino de los Cielos, y no tengo palabras suficientes para expresar lo agradecido que estoy. Dios nos ha bendecido aún más al confiarnos la obra de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Si Dios no nos hubiese confiado esta obra maravillosa, nuestras vidas de fe serían aburridas. Pero Dios nos ha hecho predicar Su amor y misericordia abundante a todas las generaciones venideras, así que ¿cómo no darle gracias a Dios? Le doy gracias a Dios por utilizarnos como Sus obreros para predicar el Evangelio de Verdad. De hecho, todos nosotros deberíamos estas agradecidos a Dios por confiarnos la obra de proclamar el Evangelio del agua y el Espíritu.
 
 
Estamos obligados a darle gracias a Dios por darnos estas bendiciones maravillosas
 
A pesar de nuestros fallos hemos recibido la salvación de Dios de la remisión de los pecados para vivir con este Dios Santo. Cuando vemos cómo Dios nos ha sentado en el Reino de los Cielos para vestirnos con su gloria, no podemos dejar de agradecérselo. No hay ninguna duda de que los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu hemos recibido todas estas bendiciones espirituales del Cielo. Todo esto está de acuerdo con la providencia de salvación de Dios para nosotros, y es Su bendición abundante. Creo que todas estas bendiciones son bendiciones espirituales del Cielo que Dios nos ha dado por Su gracia. Como los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, no tenemos otra manera de expresar nuestro gozo a parte de dar todas nuestras gracias a Dios por Sus bendiciones. No tengo palabras suficientes para expresar lo feliz que soy.
Ahora nuestras vidas están llenas del amor de Dios, de Su gracia de salvación y de Sus bendiciones. Por eso le damos gracias a Dios y le alabamos por Su amor. Como hemos recibido esta gracia de salvación por fe, no podemos dudar de la fidelidad del plan de Dios ni podemos cuestionar la Palabra de Dios con nuestros propios pensamientos. Solo podemos dar gracias a Dios por cumplir Su plan por nosotros. Esto se debe a que todos los aspectos de Su plan eran perfectos. Así que no podemos dudar de la perfección del plan de Dios. Ahora que hemos sido salvados a través del Evangelio del agua y el Espíritu al creer en el amor de Dios, todos debemos dedicar el resto de nuestras vidas a hacer la obra de Dios.
Como sabemos muy bien, es imposible apreciar completamente las bendiciones de Dios porque nuestros cuerpos no han sido transformados todavía. Sin embargo, en nuestros corazones todavía podemos apreciar lo maravilloso que es que Dios nos haya hecho sentarnos juntos en los lugares celestiales (Efesios 2, 6), porque creemos en esta Palabra de Dios. Damos gracias a Dios cuando vemos la abundancia de Sus bendiciones, tanto las visibles, que se ven con los ojos físicos y se experimentan ahora, como las bendiciones futuras de estar sentados en el Cielo que solo podemos ver con la fe. Lo que deseamos de Dios por fe es sentarnos en el Cielo con Jesucristo. A través de la fe podemos echar un vistazo a esta vida gloriosa, aunque sea solo parcialmente. Si se imaginan viviendo en un palacio presidencial, pueden tener una mínima idea de lo que la Biblia quiere decir con que Dios nos ha sentado en el Cielo. ¿Cómo se sentirían si viviesen en un palacio presidencial? ¿Cómo serían sus vidas si viviesen en ese palacio disfrutando de todos los privilegios presidenciales? Como personas normales no podemos ni imaginarlo.
Les voy a dar otro ejemplo. Hace tiempo conocí a un coronel del ejército y le prediqué el Evangelio del agua y el Espíritu. Según este hombre el rango de coronel es bastante alto en el ejército, pero la mayoría de civiles no piensan que los coroneles y generales sean tan alto. Sin embargo, en el ejército, cuando alguien llega al rango de general, recibe muchos privilegios. Estos privilegios son tan buenos que pondrían celoso a cualquiera. Para la mayoría de civiles un general es un militar como cualquier otro, ya que no conocen la importancia de esta posición y el poder que conlleva. Pero los que conocen este hecho respetan a los generales. Cuando una persona asciende de coronel a general, prácticamente todo cambia, desde su estatus hasta su casa, su coche, su conductor, y muchas otras cosas. Por eso tantos oficiales militares intentan ascender a general.
Nuestras bendiciones son incluso mayores que cualquier rango de general e incluso de presidente. Cuando la Biblia dice que Dios «juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús» (Efesios 2, 6), está hablando de las bendiciones que ustedes han recibido como santos y obreros de Dios. En otras palabras, Dios nos está hablando a todos los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Como otra manera de apreciar lo que el Señor quiso decir cuando dijo que Dios nos ha hecho sentar en lugares celestiales (Efesios 2, 6), pensemos en el universo. Según los científicos, el universo es tan grande que hay muchísimas más galaxias que ni siquiera podemos observar. Lo astrónomos siguen descubriendo galaxias que tienen sistemas planetarios muy similares a nuestro sistema solar. Cuando pensamos en el universo, solemos pensar que el Sol es el centro del universo y que todas las estrellas y los planetas giran alrededor del Sol. Pero los científicos dicen que hay muchos otros sistemas solares aparte del nuestro, incluso en nuestra galaxia. Por eso, del mismo modo en que no podemos comprender todo el universo, el Cielo está más allá de nuestra imaginación. Como reino eterno que pertenece a Dios, es imposible comprender el Reino de los Cielos con nuestro conocimiento actual.
Si Dios creó Su Reino en el Cielo para que nos sentásemos allí, debemos pensar en lo glorioso que es ese lugar. Debemos creer en su existencia. Cuando vemos fotos o películas de la Vía Láctea, nos quedamos cautivados por su belleza inmensa y misteriosa. Si imaginamos otra galaxia, preparada solo para nosotros, podremos apreciar lo glorioso y maravilloso que es el hecho de que Dios nos haya sentado en el Cielo. Como Dios dijo que nos ha sentado en el Cielo con Jesucristo, es absolutamente cierto que disfrutaremos de una gloria y esplendor inimaginables. Por supuesto, no podemos apreciarlo todavía, pero esto no significa que no sea cierto. Es cierto que solo podemos apreciarlo por fe.
 
 
Dios nos ha bendecido a pesar de nuestras debilidades carnales
 
El Evangelio del agua y el Espíritu es el don que Dios nos ha dado por Su misericordia. Si hemos sido salvados de todos nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, que constituye la justicia de Jesucristo, entonces nunca nos desesperaremos aunque tengamos problemas en este mundo. Esto se debe a que, más allá de la salvación de Dios, nos esperan grandes bendiciones. Así que, aunque los problemas de este mundo les hagan preguntarse por qué sus vidas son miserables, por qué son tan débiles, y por qué no puede ser felices como los demás, deben pensar en la Palabra de Dios que dice que Dios les ha sentado en el Cielo en Jesucristo, recordar la gloria que Dios les ha dado, y vivir con la seguridad de que el sufrimiento en este mundo no se puede comparar con la gloria que disfrutarán en el futuro. Todos debemos vivir con este tipo de fe. Ya es bastante maravilloso y bendito el que hayamos sido librados de todos nuestros pecados por gracia, el que ya no estamos atados a malos espíritus, el que hayamos escapado de nuestra condición de hijos de la ira, y nos hayamos convertido en el pueblo de Dios. Pero además de todas estas bendiciones Dios nos ha sentado en el Cielo para que podamos disfrutar de toda su gloria y esplendor con Jesucristo. ¿Cómo no vamos a darle gracias a Dios? De hecho, es solo cuestión de tiempo que le demos gracias a Dios y le mostremos nuestra gratitud confiando en Su Palabra.
Si miramos por fe hacia la gloria del Cielo que disfrutaremos, todos debemos dar gracias a Dios todos los días y en todo momento. ¿Y qué hay de ustedes? ¿Están agradecidos a Dios por haberles salvado de los pecados del mundo y haberles dado Sus bendiciones celestiales? Es una gran bendición de Dios el que hayamos sido salvados de todos los pecados del mundo. La salvación que hemos recibido es tan grande porque nos ha librado de este espíritu malvado. Además hemos sido desplazados de nuestra posición maldita que nos había destinado a ser destruidos por nuestros pecados, al Reino de Dios, el Reino de Jesucristo. Esta es la prueba de que hemos recibido bendiciones maravillosas de Dios.
Hace unos días vi a un médico en una reunión de resurgimiento espiritual en cierta iglesia que estaba siendo televisada por un canal cristiano. Estoy seguro de que todos ustedes conocen a este médico, ya que es muy famoso en Corea, y lo habrán visto muchas veces. Este médico es un anciano considerado buen cristiano por muchas personas. Pero sus ideas y su fe son erróneas.
En su testimonio, este médico hablo de cierto anciano de otra iglesia que le vino buscando para recibir tratamiento contra el cáncer. Así que el médico le hizo varias pruebas y los resultados demostraron que el anciano no iba a sobrevivir a su cáncer, ya que estaba en una fase terminal. Cuando el anciano se enteró de que su única esperanza para sobrevivir era la cirugía y que, incluso esta opción podía fallar, decidió no someterse a la operación y se fue a un centro de oración a orar. ¿Qué creen que oró este anciano? Dijo que oró a Dios para que le permitiese entrar en el Cielo, ya que no pensaba que tuviese suficiente fe para entrar en el Cielo. Como sabía que iba morir de todas formas, oró a Dios para que le permitiese entrar en el Reino de los Cielo, en vez de pedirle que le curase. Este anciano oró así porque sabía que tenía pecados en su corazón y que no podría entrar en el Reino de los Cielos en esa condición.
Atormentado por el hecho de que su corazón estaba lleno de pecados, este anciano oró durante muchos días, y uno de esos días escuchó una voz. Supuestamente escuchó la voz de Dios que le decía que se fuese a descansar. Cuando el anciano escuchó esto, pensó: «Supongo que Dios me está diciendo que voy a morir». Así que el anciano volvió a casa con una mezcla de emociones confusas. Después de esto fue a su médico un día. El médico pensaba que el cáncer de su paciente estaba empeorando, y le preguntó cómo se encontraba, pero el anciano le dijo que había estado en el Cielo mientras oraba.
La historia continúa, pero lo importante es entender que la fe de la mayoría de los cristianos está tan confusa como la de este anciano. ¿Cómo puede un pecador ir al Cielo y mucho menos ir y volver? Hace un tiempo, Percy Collet publicó un libro titulado Yo caminé por el Cielo con Jesús durante 5 días y medio; Este libro causó gran conmoción en las comunidades cristianas. El autor de este libro afirmó haber estado en el Cielo, y que Jesús le había dicho la fecha de Su segundo advenimiento. Como resultado, muchos cristiano crédulos de todo el mundo fueron engañados por este hombre y esperaron la venida de Jesús en la fecha especificada, pero el Señor no volvió ese día.
Cuando miramos la fe de estos cristianos vemos que muchos de ellos creen en Jesús a ciegas, como si estuviesen hipnotizados. Pero estos cristianos ni siquiera saben que han sido hipnotizados. Del mismo modo en que algunas mujeres sufren embarazos psicológicos, muchos cristianos han sucumbido a la salvación imaginaria por sus propias convicciones. Si una mujer está desesperada por quedarse embarazada, es posible que muestre ciertos síntomas de embarazo real, como un abdomen abultado y náuseas matinales, aunque en realidad no esté embarazada. Estos síntomas de embarazo aparecen porque la mujer se ha auto hipnotizado porque de verdad desea tener un hijo. Del mismo modo muchos cristianos muestran signos de salvación imaginaria que indican que están confusos espiritualmente y atados por malos espíritus. Aunque todos estos cristianos digan creer en Jesús, como han sido atrapados por estos malos espíritus, no pueden dejar de obedecer a Satanás que les engaña. Así es como Satanás obra en los hijos de la desobediencia, y es absolutamente necesario vencer esta obra de Satanás al poner nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Pablo dijo que un par de palabras inteligibles son mejores que mil palabras habladas en lenguas que nadie entiende (1 Corintios 14, 19). Pero los evangelistas están llevando a sus seguidores a la locura entrenándolos para que hablen en lenguas falsas. Los falsos milagros de la carne los realizan los que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Estas cosas son inútiles para la salvación de nuestros pecados.
Por eso es una gran bendición de Dios el que hayamos sido salvados de todos nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque éramos los hijos de la ira por naturaleza, gracias al amor abundante de Dios hemos alcanzado nuestra salvación. Esta fe es la más valiosa para nosotros. El hecho de que hemos sido salvados por la misericordia de Dios aunque éramos los hijos de la ira, es una gran bendición y hemos recibido esta bendición gratuitamente de Dios.
En Corea hay una canción popular titulada Vida dice lo siguiente: «La vida es efímera, y tenemos poco tiempo en el mundo». La vida en este mundo es insignificante. Pero todo el mundo sigue buscando algo valioso y eterno. Somos criaturas eternas y por eso necesitamos el amor de Dios y la eternidad, y como estamos hechos a imagen y semejanza de Dios necesitamos el amor eterno de la remisión de los pecados que viene de la mano de Dios.
Pero como hay tanta gente en el mundo que no conoce la Verdad, no puede evitar lamentarse por el vacío que hay en sus vidas. Sin embargo, todas estas personas pueden resolver todos los problemas de sus vidas cuando encuentran el Evangelio del agua y el Espíritu y pueden nacer de nuevo si creen en esta Verdad de salvación. El que hayamos encontrado la justicia de Dios a través del Evangelio del agua y el Espíritu es la prueba de que hemos encontrado a nuestro Salvador eterno y de que hayamos recibido la bendición de la vida eterna para sentarnos en el lugar de la gloria de Dios y disfrutar para siempre de toda Su riqueza y esplendor. ¡Qué maravillosa bendición es esta bendición de Dios! En nuestras mentes finitas no podemos ni imaginar la extensión de este amor de Dios.
¿Qué es lo que deseamos de Dios? El reino de la gloria que todos disfrutaremos en el futuro. Jesucristo quiere que vivamos con Él, sentados a la derecha de Dios Padre, y que disfrutemos de Su gloria y esplendor con Él. Por eso Dios Padre nos ha bendecido a los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, para que podamos vivir una vida gloriosa. Esta es la bendición que Dios nos ha dado gratuitamente.
Conocer y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu es lo más importante para nosotros. Después de servir a este Evangelio en este mundo durante un tiempo, todos iremos al Reino de Dios. Así que debemos servir a este Evangelio de Verdad y predicarlo a todas las naciones y generaciones hasta ese día. Aunque estamos felices y contentos de servir al Evangelio del agua y el Espíritu, es cierto que tenemos muchos problemas. Hablando espiritualmente, nuestra mayor frustración es el hecho de que hay muchas personas que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. A veces desearía haber nacido hace una generación y haber empezado mi ministerio antes, y así en el presente habría muchas más personas que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, desafortunadamente todavía estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu. Todos los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, predicado por nosotros, están recibiendo la remisión de los pecados. Así que, aunque estemos cansados físicamente, estamos muy contentos. Si el Señor nos da un poco más de tiempo, todo el mundo podrá experimentar el poder del Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque la mayoría de los cristianos de hoy en día siguen siendo pecadores porque solo creen en la sangre derramada en la Cruz, todos los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu han recibido la remisión de los pecados de Dios en sus corazones, y serán glorificados en Su Reino. Pronto habrá más personas que crean en este Evangelio genuino y que confiese: «El Señor me ha salvado de todos los pecados para siempre a través del Evangelio del agua y el Espíritu».
Dios dijo en la Biblia que cuando llegue el fin de los tiempos, entregará el Espíritu Santo a todos Sus siervos, tanto a los hombres como a las mujeres. Cuando leemos la Palabra de Dios, vemos que Él dice que en el fin de los tiempos Él les dará la remisión de los pecados a la gente a través de nosotros con el Evangelio del agua y el Espíritu. Y Dios dijo que al darnos el Espíritu Santo, nos ha hecho declarar Su Verdad. Mis queridos hermanos, el Señor nos ha hecho predicar el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo, y esta es la voluntad de Dios para nosotros.
Es absolutamente necesario que sirvamos al Evangelio del agua y el Espíritu en todo momento. Es bastante afortunado poder servir al Señor en este mundo, pero es aún una mayor bendición disfrutar de Su gloria en el futuro. Por lo tanto debemos vivir con fe con esta esperanza, esperando el Reino de los Cielos que heredaremos. El tener esta maravillosa esperanza mientras vivimos en este mundo es una bendición enorme. Si los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu no tuviésemos esa esperanza, nos desesperaríamos con la dura realidad. Por tanto es muy importante que pongamos nuestra fe y esperanza en Dios y vivamos por esta esperanza.
Debemos recordar que antes de encontrar el Evangelio del agua y el Espíritu y de ser salvados por el gran amor de Dios, todos éramos hijos de la ira por naturaleza. ¿Admiten que estaban destinados a ir al infierno? Es extremadamente importante admitir en nuestros corazones que éramos hijos de la ira por naturaleza, y debemos meditar sobre el Evangelio de Verdad. Admitan esto en sus corazones. Admitan que, aunque estaban destinados a ir al infierno, el Señor les ha salvado con Su gran amor. Y reconozcan el hecho de que Dios nos ha bendecido a todos para vivir en Su Reino y disfrutar de toda su gloria y esplendor.
Del mismo modo en que Dios reveló la Verdad de salvación al Apóstol Pablo para que predicase el Evangelio del agua y el Espíritu a las generaciones venideras, Dios nos ha manifestado esta Verdad de salvación para que prediquemos este Evangelio genuino a todas las naciones y generaciones de esta era. Para eso Dios ha revelado Su Verdad de salvación a través de Su Palabra. Gracias a la Palabra de Dios hemos conocido la Verdad de salvación. Al convertirnos en obreros de Dios, ahora vivimos por Su justicia. Creo que Dios nos ha dado esta vida maravillosa para bendecirnos y todos debemos compartir esta fe.
Mis queridos hermanos, el Evangelio del agua y el Espíritu nos ha permitido tener el poder del Hijo de Dios en este mundo y recibir Su gloria en el futuro, y todos creemos en este verdadero Evangelio de todo corazón. ¿Se dan cuenta de lo maravillosa que es esta bendición por la que vivimos por el amor del Señor y Su gracia, por la que creemos en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, y por la que predicamos este valioso Evangelio en nuestras vidas? Todos nos damos cuenta de esto. Como creemos en la gracia y el amor de Dios, le damos gracias a Dios.

¡Aleluya!