The New Life Mission

Sermones

Tema 22: Evangelio de Lucas

[Capítulo 21] < Lucas 21, 5-38 > Crean en la Palabra de la justicia de Dios

< Lucas 21, 5-38 >
«Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida. Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder? El entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos. Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente. Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo. Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será ocasión para dar testimonio. Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan. Más seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas. Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos. Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo».
 
 
¿Qué debemos creer?
 
¿Cómo han estado todos ustedes? La Navidad está cerca. Después de la Navidad, tendremos nuestro culto en Año Nuevo para cerrar el año. Después pasará otro año y le daremos la bienvenida a un año nuevo. Estoy un poco sentimental mientras pienso que ha pasado otro año como si fuera una noche. El tiempo pasa tan deprisa mientras hacemos la obra de Dios que ya estamos a final de año. Creo que el año que viene pasará aún más rápido. Y el año próximo también pasará aún más rápido. Sé que me encontraré con el Señor pronto porque el tiempo pasa muy deprisa. Al mirar atrás, vemos que hemos conseguido muchas cosas y que hemos estado muy ocupados, pero el tiempo ha pasado muy deprisa. Hoy vamos a estudiar la justicia de Dios como aparece en el pasaje de las Escrituras de hoy.
Aquí nuestro Señor miró el Templo de Jerusalén que los israelitas habían decorado tan bien y dijo: «En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida». Jesús contestó: «Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Más no vayáis en pos de ellos. Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente».
El Señor nos dice algo muy importante aquí, así que debemos leer la Palabra de nuevo. Leamos el Evangelio de Lucas 21, 10-15. «Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo. Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será ocasión para dar testimonio. Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan».
Los discípulos de Jesús y la gente que había allí le preguntaron a Jesús: “¿Cuándo se derrumbará el Templo de Jerusalén?”. En realidad estaban preguntando: “¿Cómo puede un Templo tan bonito hecho de mármol y construido con las ofrendas de tanta gente derrumbarse de esta manera?”. Entonces el Señor contestó que el Templo sería destruido y les contó lo que ocurriría en el fin del mundo. Esto es lo que el Señor dijo: «Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos».
Vamos a resumir la Palabra del Señor sobre el fin de los tiempos. El Señor dijo: “Pero cuando oigáis hablar de guerras y conmociones, no tengáis miedo, porque estas cosas tienen que ocurrir antes, pero el final no vendrá inmediatamente. Nación se levantará contra nación y reino contra reino. Y habrá terremotos grandes en varios lugares y hambrunas y pestilencias; y ocurrirán cosas terribles y habrá signos del cielo. Pero antes de todas estas cosas os arrestarán y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y a las prisiones. Os llevarán ante reyes y gobernantes por Mi nombre. Pero esto será para vuestro testimonio. Por tanto, no penséis en lo que vais a decir, porque Yo, el Espíritu Santo, os daré sabiduría para que vuestros adversarios no os puedan contradecir”. Sé que el Señor dijo estas cosas para darnos todo lo que necesitemos en esos días.
De todas formas, el Señor estaba diciendo: “Antes de todas estas cosas terribles y signos del cielo, antes de las plagas y los siete cuencos que destruirán este mundo, seréis perseguidos por Mi nombre”. Y también dijo: “Seréis traicionados por padres y hermanos, parientes y amigos; os matarán a algunos. Seréis odiados por Mi nombre. Cuando estas cosas ocurran, seréis llevados ante jueces que no han nacido de nuevo. Pero daréis testimonio de Jesucristo. Y no perderéis ni un pelo de la cabeza. Por su paciencia poseerán sus almas”.
Debemos prestar atención a la Palabra de Dios que dice: “Por vuestra paciencia poseeréis vuestras almas”. El Señor dijo que los santos que han nacido de nuevo serán llevados ante los gobernantes durante la tribulación. En ese momento el Señor nos dará elocuencia para confrontarlos, pero lo importante es que sufriremos estas cosas a manos de familiares y amigos. Esto ocurrirá porque el Señor dijo esto. Estos días llegarán.
 
 
Sin embargo, el Señor dijo: “Por vuestra paciencia poseeréis vuestras almas”
 
Debemos percibir que la destrucción del mundo se está acercando cuando experimentemos estas cosas. Debemos reconocer que podemos recibir el Reino Milenario y el Reino eterno que el Señor nos ha prometido a los cristianos al sufrir con fe. Por tanto, no debemos tener miedo porque el mundo se vaya a destruir. No debemos tener miedo. Hay personas que piensan: “Es bastante difícil vivir ahora. ¿Cómo de horrible será el futuro? Ojalá el Pastor Jong no hablase de estas cosas más. Las cosas van a ocurrir como dice la Biblia, pero me gustaría que no hablase de estas cosas tan terribles”. Sin embargo, cada sermón que doy es para su provecho. No sabrían que hacer si llegase el día sin haber escuchado este tipo de sermón. Quiero decir que incluso podrían recibir la marca de la bestia en su mano o frente y se podrían rendir ante Satanás en ese momento si no hubiesen escuchado este tipo de sermón y no pensasen en esta Palabra antes, porque no sabrían qué hacer. Solo cuando escuchan esta Palabra y la entienden por fe, pueden luchar contra los que les persigan porque el Espíritu Santo en su corazón les dará las palabras por fe. Y también sé que el Espíritu Santo en sus corazones nos dará fuerzas y fe para aguantar la persecución y nos dará nueva esperanza. Por tanto, no tengan miedo. Cuando llegue el día, sé que tendrán el coraje que les dé el Señor en sus corazones.
Sin embargo, nuestros corazones están entristecidos al leer el pasaje de las Escrituras de hoy porque incluso nuestros padres y amigos nos entregarán a las autoridades. Nuestros corazones se entristecerán cuando pase esto. Sin embargo, cuando seamos perseguidos sé que el Señor nos ayudará a pasar estas tribulaciones y nos dará el Reino Milenario y el Reino eterno de los nuevos cielos y tierra para ser salvados. Esta Palabra nos dice que llegará el día que recibamos el Reino Milenario y el Reino eterno como don y que ese día está cerca ya que hemos recibido la remisión de los pecados como un don. Por tanto, espero que no tengan miedo cuando pasen estas cosas tan terribles. El Espíritu Santo nos dará fuerzas para superar estas cosas terribles. El Espíritu Santo está en los corazones de la gente que ha recibido la remisión de los pecados. Por tanto, el Espíritu Santo en nuestros corazones nos hace aceptar la Palabra de la Verdad cuando la escuchamos. Nos hace confesar: “Eso es correcto” cuando se nos habla de la Palabra de Dios. Nuestros corazones están llenos de la Palabra de Dios por el Espíritu Santo que nos hace creer en la Palabra. Por tanto podemos convertirnos en hijos de Dios y en Su gente solo cuando tenemos el Espíritu Santo. No tenemos que tener miedo aunque se acerque el fin porque el Espíritu Santo en nuestros corazones nos ayudará a hacer nuestro trabajo, nos dará fuerzas y nos dará perseverancia para sufrir y soportar.
Sin embargo, hablando sinceramente, no podemos evitar tener miedo en nuestros corazones cuando escuchamos estas cosas tan terribles. En la TV vemos algunas películas en la que se muestran escenas de personas siendo torturadas. ¿Han visto una escena donde hay una persona sentada en una silla a la que le ponen dos barras con tornillo en las piernas para torturarla? No sé qué doloroso es eso precisamente pero debe ser muy doloroso. Los huesos de las piernas se rompen cuando hacen eso. A veces pienso lo doloroso que debe ser esa tortura. He oído que la policía japonesa utilizaba trozos de bambú afilados para meterlos debajo de las uñas de los guerrilleros coreanos para obtener confesiones, y yo no sé lo que haría si me torturasen así. Puede que haya algunas personas piensen: “Sé que traicionaría al Señor ese día. Por tanto, sería mejor recibir la marca de la bestia voluntariamente”.
Sin embargo, no deben preocuparse de esto. Cuando llegue el día el Espíritu Santo en sus corazones se apoderará de sus corazones, su pensamiento, su voluntad y su intelecto y controlará su comportamiento. En ese momento, no hablarán según su voluntad, sino que el Espíritu Santo les dará las cosas que decir, les ayudará a no tartamudear y les dará fuerzas. Debemos creer en esto. No importa que tengan habilidades o no. El Espíritu Santo les dará fuerzas para superar estos problemas a todos los que tengan el Espíritu Santo en sus corazones. Quiero que crean en esto definitivamente. No se preocupen por nada.
 
 
El Señor nos dice que creamos en Él
 
El Señor dijo: «No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino» (Juan 14, 1-4). Y también dijo: «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros» (Juan 14, 16-18)
Por tanto, no debemos dejar que nuestro corazón se turbe por nada. Lo que tienen que hacer es escuchar la Palabra de Dios y creer en ella, y el Espíritu Santo hará el resto. Las cosas que podemos hacer con nuestros cuerpos humanos están limitadas, pero el Espíritu Santo hace lo que nosotros no podemos. El Señor dijo una vez a Sus discípulos: «Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios» (Marcos 10, 27).
Por tanto, no debemos tener miedo. Debemos creer en la Palabra de nuestro Señor que dice: «Porque os daré una boca y sabiduría que sus adversarios no podrán contradecir o resistir». Nos dará estas habilidades. No tenemos que tener miedo, ¿verdad?
Sin embargo, la gente que no tiene el Espíritu Santo tendrá miedo cuando llegue el último día. ¿Qué ocurrirá a los cristianos pecadores que dicen: “Creo, Señor” cuando oran, alardean de sus iglesias e insisten en que son la denominación ortodoxa? ¿Qué ocurrirá con las personas que dicen que son diáconos, que son diáconos ungidos, pastores o presidentes de las denominaciones y obispos? Estas son personas religiosas que no tienen el Espíritu Santo en sus corazones aunque digan creer en el cristianismo. Y son personas que no han recibido la remisión de los pecados en sus corazones. Estas personas tendrán miedo en sus corazones cuando llegue el último día. Sus corazones se quemarán y no quedará nada por sus tormentos. Sé que sus corazones se quemarán e irán al infierno oscuro y caliente.
Sin embargo, la gente que tiene el Espíritu Santo en sus corazones no será así. Un niño puede olvidarse de sus padres, pero ¿cómo puede un padre olvidarse de sus hijos? El Señor dijo: “Si los seres humanos son así, ¿cómo Yo, el Señor, me voy a olvidar de vosotros?”. Por tanto, no quiero que tengan miedo. No deben tener miedo. Si creen en esta Palabra, deben reconocer que ese día llegará y decir sí a la Palabra de Dios. No tenemos nada más que hacer, si no es decir sí en Cristo (2 Corintios 1, 19-20). ¿Qué más pueden decir los seres humanos a Dios cuando la Palabra nos dice estas cosas? Si el Señor dice que eso es lo que hará, entonces tenemos que obedecer y decir: “Sí, te seguiremos”. Como el Señor dijo que nos daría coraje a través del Espíritu Santo, no podemos decir otra cosa que sí y creer en Su promesa. Por tanto, no dejen que su corazón se turbe y tengan fe en sus corazones.
Vamos a leer la Palabra del Evangelio de Lucas 21, 20-28, el Señor continúa: «Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca».
Aquí el Señor dijo especialmente: «Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado». Esta es la parte que nuestro Señor dijo para conectar el presente con las cosas que pasarán en el futuro. En realidad, el Reino de Israel fue destruido justo después de la caída de Jerusalén a manos del general romano Tito en el 70 d.C. Está escrito aquí que las que estén embarazadas o estén dando el pecho a sus bebés estarán en una mala situación y esta Palabra del Señor es una Palabra de profecía. ¿Qué pasó después de que el Señor muriese en la Cruz y ascendiese al Cielo después de resucitar de entre los muertos? Esta profecía del Señor se cumplió. La Palabra se cumplió tal y como Él dijo: «Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan». En realidad el Señor dijo que los israelitas dispersados por todo el mundo se convirtieron en esclavos o fueron ejecutados en la segunda mitad del siglo I.
Y el Señor dijo que en el futuro: «Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas». Dijo que pasaría según Su Palabra exactamente. Dijo que las estrellas se conmoverían, que ocurrirían cosas anormales en el mundo de las estrellas; y este mundo será destruido; y que la gente caerá desfallecida de pensarlo. Dijo que podríamos ver Su venida entonces.
El Señor dijo a través de la parábola de la higuera que debemos saber que la redención del Señor está cerca cuando estas cosas pasen en Israel. El Señor dijo: «También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Lucas 21, 29-33). Este pasaje se le dio al pueblo de Israel. Esta es la Palabra que nos dice que la hora de la venida del Señor está cerca cuando el Israel destruido sea reconstruido y se haga fuerte de nuevo como las higueras cuando se acerca el verano.
Sin embargo, el mundo acabará cuando Israel sea atacado una vez más y sea completamente destruido. Esto significa que el mundo acabará al mismo tiempo en que Israel sea destruido. Los israelitas recibirán la remisión de los pecados en la tribulación al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Lo único que podremos decir en ese momento será: “Todo está ocurriendo según la Palabra de Dios. Amén”.
No podemos evitar creer en la Palabra porque el Señor nos habló de las cosas que ocurrirán en el fin de los tiempos. Además, el Señor nos dijo cómo debemos vivir en estas circunstancias. Está escrito en los versículos 34 a 36: «Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre». Esto es correcto. El Señor nos dijo que tuviésemos cuidado de estas cosas y cuidásemos de nosotros mismos. Dijo que sino caeríamos en la glotonería, embriaguez y los afanes de esta vida y viviríamos sin conocer el Día de la venida del Señor y por tanto sufriríamos.
 
 
Lecciones de este pasaje acerca de la destrucción del mundo
 
Primero debemos recordar que estaremos delante de las autoridades y los jueces del mundo antes de que comience la tribulación empiece a manifestarse completamente, y el Espíritu Santo nos dará poder para soportar la situación. Lo segundo es que el final descenderá sobre todo el universo, incluyendo el universo entero, las galaxias y el mundo de las estrellas, no solo este planeta Tierra en el que vivimos ahora. Todas las cosas que el Señor ha creado, se dispersarán, se chocarán las unas con las otras y se romperán. El Señor dijo que este mundo será destruido y el mundo de los cielos también.
Lo ultimo que debemos pensar es cómo debemos mantener la fe de creer en el Señor y tener cuidado en todo. El Señor nos advirtió para que no pereciésemos sabiendo cuándo estas cosas ocurrirán aunque hayamos nacido de nuevo del agua y el Espíritu si nuestros corazones caen en el mundo por culpa de la glotonería, embriagues, o las cosas de la vida. El Señor nos estaba diciendo que tenemos que tener cuidado para no morir sin saber estas cosas y sin preparar nuestra fe para el fin de los tiempos.
La destrucción del mundo y la venida del Señor son los eventos para los que todo el mundo debe prepararse. El Señor dijo que el último Día llegaría sobre toda la gente del mundo. Esto significa que el Último Día llegará sobre todo el mundo, y no sobre las personas especiales. La destrucción llegará sobre el universo entero incluyendo las galaxias, la tierra y toda la gente que vive en el mundo, incluidos nosotros. Por tanto, el Señor nos está diciendo que debemos tener fe para escapar de la tribulación que vendrá en el futuro para estar ante la presencia del Hijo del Hombre. Por tanto, debemos tener cuidado de no caer en las preocupaciones del mundo mientras esperamos ese Día con fe. No debemos estar demasiado preocupados por el mundo aunque vivamos en este mundo con nuestro cuerpo físico y debemos observar la situación con cuidado por fe porque estas cosas ocurren por fe porque estas cosas ocurrirán en el futuro.
Es cierto. Debemos creer en lo que el Señor hará en el futuro y buscar primero el Reino de Dios y Su justicia. Si preparemos nuestra fe de esta manera, buscamos la justicia de Dios y damos testimonio del Evangelio a través de todo el mundo, podremos decir como el Apóstol Juan cuando llegue ese Día: “Amén. Ven Señor Jesús” (Apocalipsis 22, 20). Debemos tener la fe de una esposa que recibe al Señor cuando venga. Debemos tener esta fe. El Señor nos dijo que tengamos esta fe. Por tanto, crean de todo corazón. Aunque sus obras no sean tan impresionantes como quieren, por lo menos su corazón debe aceptar la Palabra de Dios correctamente, deben creer y hacer todo lo posible. Crean de todo corazón. Debemos contestar que sí ante la presencia de Dios. Entonces Dios, que lo sabe todo lo cumplirá todo.
El Presidente Bush de los Estados Unidos ha empezado su nueva administración del gobierno. Ha tomado el Gobierno de la administración de Clinton. Bush intentará gobernar los Estados Unidos con un nuevo gabinete. Y la economía en China está resurgiendo, a la vez que la atmósfera en ese país mejora. Sin embargo, ¿qué está pasando en nuestro país, Corea? La situación es tan mala que puede que volvamos a empezar el Movimiento Comunitario Nuevo que implementamos en los años 70. Algunas personas ganan mucho dinero a través de la bolsa o inversiones ilegales en terrenos, pero todavía hay personas pobres. Esta es la condición económica de nuestro país. China está progresando rápidamente, pero por otro lado, nuestro país, que ha sido llamado el tigre de Asia, se está debilitando. Y en muchos países del mundo, como las Filipinas o Inglaterra, a parte de los problemas económicos, hay condiciones atmosféricas anormales o calamidades como nevadas o inundaciones. Cuando estas cosas ocurren, debemos pensar en esto en vez de pensar que no son nada y que estas cosas ocurren. Cuando haya inundaciones, hambre, nevadas y terremotos frecuentemente junto con la crisis económica de todo el mundo, debemos darnos cuenta de cuándo la venida del Señor va a estar cerca como dice la Palabra.
Cierto pastor dijo hace mucho tiempo se preguntaba si el Señor iba a venir cuando viese una nube en el cielo. Se preguntaba si iba a ver al Señor montado en una nube cuando viese una nube enorme porque la Biblia dice que vendría sobre las nubes (Apocalipsis 1, 7).
Sin embargo, ¿cómo somos? La gente que ha recibido la remisión de los pecados debe esperar la llegada del Señor y anhelarla, pero incluso entre los justos hay muchas personas que miran las cosas del mundo. Por supuesto, debemos disfrutar de las cosas del mundo porque Dios nos las ha dado. Sin embargo, lo importante es que debemos esperar el Día de la Venida del Señor y anhelarlo aún más que las demás cosas del mundo. Por tanto, debemos hacer la obra que podamos hacer ahora y leer, pensar y dar testimonio de la Palabra de Dios, sin preocuparnos de otra cosa. Simplemente creemos. Debemos creer en la Palabra de Dios. Debemos tener fe en Dios.
Hoy hemos recibido un correo electrónico desde África diciendo que han recibido nuestros libros y los han recibido con mucho gozo. El correo nos pedía que enviásemos más libros, pero también decía: “Hasta ahora pensábamos que habíamos nacido de nuevo por cantar himnos y orar, pero ahora sabemos que no era verdad. Gracias a estos libros hemos podido nacer de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Es una enseñanza maravillosa. A través de estos libros, hemos podido conocer la Verdad que no pudimos aprender en ningún otro sitio”. Les habíamos enviado una caja de libros. Ahora, nos preguntan sinceramente: “Muchas personas están leyendo vuestros libros ahora. ¿Nos podrían enviar 50 libros más?”.
Aunque el Día del Señor viniese mañana, hoy predicaríamos el Evangelio del agua y el Espíritu. Cuando llegue ese día, seremos llevados ante las autoridades para ser perseguidos. Sin embargo, el Espíritu Santo en nosotros nos dará sabiduría e inteligencia y controlará nuestros labios para que nadie pueda refutar nuestros argumentos. El Espíritu Santo lo hará. Lo único que herirá nuestros corazones será que nuestros padres y nuestros amigos nos llevarán al juzgado. Nos sentiremos heridos y sufriremos estas cosas a manos de la gente que esté más cercana a nosotros.
Por tanto, debemos dar testimonio de este Evangelio a nuestros amigos y padres mientras podamos. Cuando llegue ese día, Satanás, el Diablo, entrará en los corazones de la gente que no tenga al Espíritu Santo y hará que tengan el corazón del Diablo. Entonces, la gente que ha nacido de nuevo les parecerán demonios aunque sean sus hijos o amigos cercanos. Todos pareceremos diablos a su parecer. Por tanto, nos llevarán ante jueces y nos atacarán. Podremos sobrevivir pero será muy duro emocionalmente porque nuestros padres o amigos serán los que nos entreguen. Por tanto, debemos orar por la salvación de nuestras familias y prepararnos con una fe firme que crea en la Palabra y que estas cosas ocurrirán en el futuro.
Sé que debemos compartir esta Palabra. El año que viene o el siguiente habrá muchos cambios increíbles en todo el mundo. Como dice la Palabra de Dios, dentro de unos años habrá muchos ejemplos de naciones levantándose contra naciones, de gente levantándose contra otra gente en muchos lugares del mundo. El Presidente Bush dijo que nunca se metería en una guerra que no sirviese los intereses nacionales de los Estados Unidos. Hay muchos países que no pueden empezar una guerra por los Estados Unidos. Simplemente miren la situación entre Corea del Norte y nuestro país. Corea del Norte no puede empezar una guerra porque los Estados Unidos y China están implicados en la situación. De lo contrario, podrían empezar una guerra ahora. Asimismo, podría haber una guerra entre países como Israel y Palestina, o un país como Irak en el Oriente Medio. No ha habido una guerra enorme aunque la situación es precaria porque los Estados Unidos, la superpotencia del mundo, están implicados. Sin embargo, en el futuro habrá muchas guerras. ¿Qué pasará cuando haya guerras? ¿Qué interés tiene una guerra que ocurra en un país que no tenga nada que ver con nosotros, un país lejos del nuestro? Los seres humanos somos así de egocéntricos. Miren Nueva York, la ciudad más importante de Estados Unidos. Nueva York está lleno de rascacielos. Sería interesante, como una película, si un misil estallase allí y los edificios se colapsarán. Yo me quedaría sorprendido. ¿Pero qué tendría eso que ver conmigo y mi familia si no estuviésemos allí?
De todas formas, creo que estas cosas ocurrirán exactamente así porque Dios dijo que estas cosas ocurrirían. Estoy diciendo esto porque creo en la Palabra y me preparo porque creo en ella. Además, predico este Evangelio porque creo en él. Creo en la Palabra de la Verdad. Puedo hacer la obra de Dios porque creo y puedo predicar el Evangelio del agua y el Evangelio y creo que otras personas reciben la remisión de los pecados cuando predico el Evangelio y ellos creen en él. Por eso estoy diciendo constantemente que prediquen el Evangelio. Entonces, la gente recibe la remisión de los pecados de esta manera. Sean quien sean, sé que recibirán la remisión de los pecados si cultivamos sus corazones, plantamos la semilla y la recibimos en nuestros corazones.
La Palabra de hoy es la Palabra de nuestro Señor nos ha dado a todos nosotros y no solo a ciertos individuos. Por tanto, debemos creer que la destrucción llegará a este mundo y debemos prepararnos para ese Día. Y debemos pensar en esas obras y hacerlas fielmente. Debemos vivir el año que viene con esta fe. Harán muchas más obras que ahora en el año 2002. Dios nos hará hacer más obras el año que viene. El año que viene será como si hubiesen pasado 10 años, 20 años o incluso 100 años. Esto significa que habrá mucho trabajo que hacer.
Claramente, el Evangelio puede ser predicado por todo el mundo. Podemos predicar este Evangelio por todo el mundo en pocos años.
 
 
Espero que muchas más personas a parte de nosotros prediquen el Evangelio del agua y el Espíritu
 
Los occidentales son diferentes a los coreanos. Cuando piensan que tienen razón lo expresan claramente. Lo expresan claramente a los demás. Pienso que necesitamos aprender estas de los occidentales hasta cierto punto. Creo y predico la Palabra del Señor. Sé que ustedes también creen en la Palabra. Deben mantener la fe, esperar a que venga el Día y predicar el Evangelio por todo el mundo.
Además hay una cosa que debemos cosechar finalmente. No tenemos nada que temer aunque haya catástrofes en este mundo. No tengo miedo del fin del mundo. La gente que no se haya preparado tendrá miedo en ese día. La gente que no se haya preparado por fe aunque haya nacido de nuevo, tendrá miedo y estará alborotada ese Día. Probablemente habrá muchas personas que vayan por ahí alocadas. El problema son las personas que no han nacido de nuevo. Cuando llegue ese día, dirán: “Teníais razón. Por favor, salvadme”. Entonces debemos reunirnos y predicar el Evangelio a nuestras familias.
En aquel entonces, nos atraparán y nos matarán. Puede que quede un mes. En aquel entonces, traeremos a nuestros padres y familiares y amigos al Centro de Formación de Discípulos de Inje. Todos vendrán seguramente si los llamamos. Solo tenemos que predicarles el Evangelio cuando vengan. Todos creerán en el Evangelio. Podrán recibir la remisión de los pecados inmediatamente cuando les prediquemos el Evangelio porque el Espíritu Santo estará obrando con poder en esos días. Será así.
¿Creen que las palabras que les he dado son las Palabras de Dios? Simplemente crean. Entonces, el Señor cuidará de todo según Su Palabra. No hay nadie más malvado que una persona que no cree. Hay una raíz de amargura en el corazón de una persona que no cree. Aunque el Señor viniese mañana, debemos vivir con fe.
¿Qué dijo el Señor a través del pasaje de las Escrituras de hoy? El Señor dijo que nunca debemos creer en las palabras de las personas que son mentira porque muchos estarán vendiendo Su nombre utilizando a Jesucristo cuando llegue el día. No debemos confiar en estas personas. Solo debemos creer en la Palabra de Dios recogida en las Escrituras solamente. Sé que todos tenemos fe en la Palabra de Dios. ¡Aleluya!