The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 3-17] < Génesis 3, 1-24 > Los que se levantan contra el Dios Supremo serán arrojados al infierno

< Génesis 3, 1-24 >
«Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida».
 
 
¿Quién se levanta contra la justicia de Dios?
 
El capítulo tres de Génesis explica claramente que Dios ha prohibido a todo el mundo que se levanta contra Su justicia entrar en Su Jardín. La voluntad de Dios es hacer que sea imposible que los que se oponen a Su justicia entren en Su Jardín. Esto demuestra que si de verdad queremos entrar en el Cielo, nunca debemos estar en contra de la justicia de Dios. Todos nosotros podemos entrar en el Cielo solo si creemos en la justicia de Dios, pero si nos oponemos a la justicia de Dios, no podremos ser salvados de los pecados ni entrar a las puertas del Cielo. Por tanto, quien desee entrar en el Reino de los Cielos sinceramente debe creer en la justicia de Dios sin falta. 
Génesis 3, 1 dice: “La serpiente era más astuta que todas las bestias del campo que el Señor Dios había creado”. Este pasaje nos muestra cómo la serpiente astuta se levanta contra la Palabra de Dios de Verdad. Es Satanás quien se levanta contra Dios y Su justicia. Este Satanás es astuto y malvado. Los que pertenezcan a Satanás y se opongan a Dios son astutos y malvados. Se están levantando contra Dios con astucia y maldad. 
Cuando Satanás tentó al hombre, dijo las siguientes palabras: «¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis». Satanás ataca las debilidades de la gente y con sus palabras engañosas corrompe su fe. Así es como Satanás engaña con astucia para que nos levantemos contra Dios. 
Sin embargo, no hay nadie que pueda ser feliz levantándose contra la Palabra de Dios. Aunque el Diablo se levanta contra Dios, al final recibirá la ira de Dios. Incluso entre los seres humanos, hay adversarios de la justicia de Dios. Como Satanás, estas personas son muy astutas cuando se oponen a la gente de Dios y Su justicia. 
Satanás está engañando a la gente. Sus siervos obran para engañar a la humanidad, para que la gente no se dé cuenta de la Verdad de que Jesús tomó todos los pecados del mundo al ser bautizado por Juan el Bautista. Eso es lo primero que hace Satanás. Los que son engañados por Satanás dicen que, aunque Jesús tomó el pecado original, no se llevó los pecados personales. Quien diga eso ha sido engañado por el astuto Satanás. Al engañar así a la gente, el Diablo hace que no pueda ir al Cielo aunque crea en Jesucristo como su Salvador. Como Dios ha puesto una espada en llamas para proteger el Jardín del Edén para que la gente no entre, no todo el mundo puede entrar en el Cielo. 
Muchos cristianos de hoy en día en este mundo son espiritualmente maliciosos. Aunque dicen creer en Jesucristo como su Salvador, su fe está puesta en las doctrinas cristianas, diciendo que, aunque Jesús eliminó el pecado original, todavía tienen que ofrecer oraciones de penitencia todos los días para eliminar sus pecados personales. Por tanto, dicen que una persona solo puede entrar en el Cielo si elimina sus pecados todos los días. 
Pero, ¿dónde pone eso en la Biblia? ¿Si un hombre trabaja duro, puede establecer una justicia mejor que la justicia de Dios que cumplió Jesús? ¿Puede la suciedad y maldad de un hombre y toda su naturaleza pecadora erradicarse a través de sus propias oraciones de penitencia que no son más que el producto de los esfuerzos humanos? ¿Es posible que un ser humano entre en el Cielo a través de sus esfuerzos en vez de confiar completamente en la justicia de Dios? La respuesta a todas estas preguntas es no. 
La noción de que podemos alcanzar nuestra salvación a través de nuestros esfuerzos no es cierta. Pero este mundo está lleno de mentirosos con maldad. Todo el que se levante contra la justicia de Dios ante Él es un mentiroso. Aunque digan creer en Dios, no conocen Su justicia y por eso están en contra de esta justicia de Dios. Estas personas se levantan contra la justicia de Dios de manera muy maliciosa. 
Dios quiere ser el verdadero Dios para todas las criaturas y la humanidad. Este Dios es muy benevolente para todos nosotros. Es nuestro Ser Supremo. Su Palabra es la absoluta Verdad, no necesita razonamiento y es buena y bella. Dios nos habla por necesidad y para nuestro bien. 
Incluso ahora, los que se levantan contra Dios están en contra de la justicia. Estos enemigos malvados y traicioneros han existido desde hace mucho tiempo y en las Escrituras de hoy vemos que uno de ellos, la serpiente, le dijo a Eva: “¿De verdad te ha dicho Dios que no comas del árbol del conocimiento del bien y del mal? ¿Os ha prohibido comer del fruto de todos los árboles del jardín?”. Entonces Eva dijo estas palabras sin fe a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis». 
Satanás le hizo a Eva una pregunta muy astuta: “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”. Si esta no es una pregunta astuta, ¿qué más puede serlo? Al engañar a Eva de esta manera tan traicionera, Satanás atacó su fe en la Palabra de Dios, y así la convenció para que comiese del fruto prohibido y la separó de Dios. Dicho de otra manera, el Diablo engañó a la humanidad. Mintió a Eva diciendo: “No moriréis”. Este era el plan de Satanás para levantarse contra la justicia de Dios. De la misma manera en que Satanás planeó adulterar la Palabra de Dios, hoy en día utiliza el mismo método. 
¿Saben cómo se levantan los enemigos de Dios contra Él? Estas personas creen en Dios. Pero no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios que constituye Su justicia. En vez de aceptarlo todo en la Palabra de Dios como la Verdad absoluta, piensan que algunas partes de la Biblia no son de Dios. Así que interpretan la Palabra de Dios desde una perspectiva humana. 
¿Cuál es su idea de Dios? Piensan que es un Dios vano y que salva a los que dice que va a matar y por eso Su Palabra no es un mandamiento absoluto, y que como es el Dios del amor, salva a los pecadores. Cuando esta gente piensa en Dios, piensa en Dios como el Dios del amor, ignorando que también es el Dios de la justicia. Pero Dios no es ese tipo de Dios; es el Dios de la Verdad. Nuestro Dios es un Dios justo que envía al infierno a los que tienen pecados. No ignora los pecados de la gente solo porque sean cristianos. ¿Permite Dios que entren los pecadores al Cielo? No, por supuesto que no. ¿Considera a cualquiera que cree en Jesús justo aunque tenga pecados? No, no es así. 
Solo después de entender la justicia de Dios pude darme cuenta de que Dios era el Dios de la Verdad y justicia. Todo lo que Dios ha dicho aunque sea una vez lo cumplirá sin falta. ¿Cómo se levantan contra Dios Sus adversarios? Se levantan contra Dios con su propia justicia, negándose a creer en Dios y Su Palabra de Verdad, y afirmando que Dios es injusto. Al final, como no creen en la Palabra de Dios, serán destruidos. Los que se levantan contra Dios hoy dicen que Jesús tomó su pecado original solamente, ¿pero dónde en la Biblia se dice que solo los pecados originales fueron eliminados?
Los que se levantan contra Dios cambian Su Palabra. De la misma manera en que Satanás retorció la Palabra de Dios cuando tentó a Eva, estas personas también corrompen la Palabra de Dios. Satanás hizo que los labios de Eva pronunciaran palabras de incredulidad, la engañó e hizo que dudase de la Palabra de Dios. ¿Acaso no fue Satanás quien distorsionó la Palabra de Dios y dijo: “No comerás de él ni lo tocarás o de lo contrario morirás”? El Diablo todavía entra en la gente y adultera la Palabra de Dios, diciendo: “Dios solo tomó tu pecado original, no tus pecados personales. Así que tienes que ser santificado ofreciendo oraciones de penitencia todos los días”. Pero esto no es más que las palabras de Satanás. Esa gente precisamente está levantándose contra Dios. Deben darse cuenta de que los enemigos de Dios se levantan contra Él con astucia. 
¿Pueden sus ojos distinguir a los que se oponen a la justicia de Dios? No podemos distinguir a estos adversarios por su apariencia externa porque son muy astutos. En vez de enfrentarse a la gente directamente, ponen dudas en las mentes de la gente y corrompen su fe en la Palabra de Dios indirectamente. En otras palabras, hacen que otras personas corrompan la Palabra de Dios. Así es el astuto, malvado y arrogante Satanás. Lo que debemos entender aquí es que diga lo que diga la Palabra de Dios debemos aceptarlo. Añadir nuestros propios pensamientos es un pecado. 
Ahora hay muchos cristianos que se levantan contra Dios con su fe equivocada en las doctrinas cristianas. Están en contra de la justicia de Dios unidos. Hace mucho tiempo, cuando los hombres construyeron la Torre de Babel, se reunieron en el plano de Sinar, e intentaron librarse de la autoridad de Dios diciendo: “Vamos a construir una torre que sea suficientemente alta para llegar al cielo. Crearemos un nombre para nosotros para no ser separados”. Pero Dios confundió el idioma de estas personas arrogantes y las separó. Desde entonces el caos descendió sobre los seres humanos, sus idiomas se confundieron y cayeron en un desorden total. 
Las denominaciones cristianas de todo el mundo creen en sus propias teorías, lejos de la Palabra de Dios. ¿Hay alguna diferencia entre la fe de los que creen según la Palabra de Dios y los que no? Sí. Ahora, los únicos que creen según la Palabra de Dios escrita son los que han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Entre los que no tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, no hay nadie que crea en la Palabra de Dios tal y como es. Esto significa que los que se enfrentan a la Palabra de Dios están corrompiendo la Palabra con astucia. De la misma manera en que Eva distorsionó la Palabra de Dios con su falta de fe, y la cambió de una muerte segura a una muerte posible, los cristianos de hoy en día también están corrompiendo la Palabra de Dios. Dicen que, aunque su pecado original fue eliminado, cuando se trata de sus pecados personales, todavía tienen que ofrecer oraciones de penitencia todos los días para alcanzar la santificación, obtener la salvación y ser glorificados para entrar en el Reino de los Cielos. Pero, ¿es correcto este tipo de fe? Por supuesto que no. ¿Hizo bien Eva en distorsionar la Palabra de Dios al decir: “Dios ha dicho que no comamos de él ni lo toquemos o si no moriremos”? No. Y de la misma manera, la noción de que una persona puede entrar en el Cielo a través de sus propios esfuerzos es una creencia errónea. 
La gente intenta conseguir la salvación a través de sus esfuerzos sin fin porque no creen en la justicia de Dios ni la conocen. Muchas personas hoy en día dicen que creen en Jesús y ofrecen oraciones de penitencia, y que si Dios les ha escogido irán al Reino de los Cielos, pero si Dios no les ha escogido serán abandonadas. Deben darse cuenta claramente de que esta fe se levanta contra la justicia de Dios. 
Miren a su alrededor para ver cuántas personas están en contra de la justicia de Dios. Dios ha dejado claro que no deja que esta gente entre en el Cielo. Dijo que el árbol de la vida está fuera del alcance de los que tienen sus criterios humanos, es decir, los que han comido del árbol del conocimiento del bien y del mal para poseer su propia guía moral. Engañada por Satanás, la gente se ha separado de la verdadera fe en la Palabra de Dios para tener su propio criterio del bien y del mal, y esta gente no considera la Palabra de Dios como la Verdad absoluta, sino que intenta convertirse en dioses por su cuenta. Dios expulsa a estas personas del Jardín del Edén y les prohíbe volver a entrar. En otras palabras, Dios expulsa a los que tienen su propio criterio absoluto del bien y del mal en vez de reconocer la supremacía de Dios. No les permite comer Su Palabra por fe, ni les permite conocer la Palabra de Dios. Hay muchas personas que estudian teología, leen la Biblia y buscan en las Escrituras, pero entre esta gente los que se levantan contra la justicia de Dios son expulsados de Su Jardín. Cualquier persona que interprete la Palabra de Dios según sus pensamientos carnales no tiene nada que hacer con la justicia de Dios y por tanto es absolutamente imposible para esa persona comer del pan de la vida eterna por fe. Estas personas no solo ignoran la Palabra escrita en la Biblia, sino que además son expulsadas de la Verdad de Dios. Todo porque se levantan contra la justicia de Dios. 
Dios cierra el Reino de los Cielos para los que se levantan contra Su justicia para que nunca puedan entrar. Así que la gente debe escapar de los enemigos de la justicia de Dios y volver a la fe que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios. Deben volver a esta fe en la Palabra de Dios y creer con amén cuando se les dice que Jesús tomó todos los pecados del mundo a través de Su bautismo que recibió de Juan el Bautista. Deben buscar la Palabra de Dios una vez más para ver exactamente cómo Jesús tomó los pecados del mundo y los llevó a la Cruz, y deben ser salvados al verificar y entender esta Palabra de Dios y creer en ella. Solo entonces pueden los seres humanos volver a Dios y al Jardín del Edén. 
¿Cómo puede una persona que está en contra de Dios entrar en Su Reino? Solo Dios puede expulsar a los enemigos de Su justicia al infierno. Entre los que han sido arrojados al infierno, no hay ninguno que no se lo merezca. Si fueran al infierno porque se levantaron contra Dios sin saberlo, entonces Dios les habría dado una oportunidad para conocer Su justicia y creer en ella. Sin embargo, a pesar de que pueden ir al Reino de los Cielos si se dan cuenta de la justicia de Dios y creen en Su Palabra, han escogido no creer y levantarse contra Dios, y por eso van a ir directamente al infierno. Así que solo pueden culparse a sí mismos. Todos los que no creen en la Palabra de Dios de justicia y se levantan contra Dios engañados por Satanás sufrirán para siempre en el fuego del infierno. Los que todavía se oponen a Jesucristo, quien se ha convertido en la justicia de Dios, no nacieron en este mundo una vez para morir solo una vez, sino que este no es el fin de la historia para ellos, porque se enfrentarán al juicio de Dios. El juicio de Dios es un juicio eterno. 
¿Cómo describe la Biblia el infierno? El capítulo 9 de Marcos dice que el infierno es un lugar que arde para siempre, donde el fuego nunca se extingue y el gusano nunca muere. Los pecadores sufrirán para siempre en el fuego del infierno. Cuando leemos el Antiguo Testamento, dice que si alguien no cumplía la Palabra de Dios, un puñado de testigos era suficiente para que el ofensor fuese lapidado hasta la muerte. Desobedecer la Palabra de Dios es una ofensa grave y quien la cometía era ejecutado sin un juicio. Incluso después de que el ofensor estuviese muerto, le seguían echando piedras al cuerpo muerto hasta que se apilaban convirtiéndose en su tumba. Hoy en día tampoco hay perdón para los que no creen en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu que se ha convertido en la justicia de Dios y que se levantan contra este Evangelio. 
Pero los adversarios astutos de Dios que están detrás del púlpito todavía dicen que Dios no enviará a nadie al infierno, y así acumulan la ira de Dios. Dicen que la Palabra de Dios no es estricta, y que como Dios es muy tolerante, aceptará a todo el mundo crean como crean, siempre y cuando sean seres humanos virtuosos. 
Pero esto es completamente incorrecto. La Palabra de Dios es como una espada de doble filo de la Verdad. No es solo estricta, sino también afilada para juzgar de manera infalible a todos los que tienen que ser juzgados. Así de fría y dura es la Palabra de Dios. Aunque muchas personas están interpretando la Palabra de Dios según sus pensamientos, el día llegará en que lo sentirán. Interpretan la Palabra de Dios por su cuenta, como quieren, pero esto demuestra que están en contra de la justicia de Dios en completa ignorancia. 
 
 
¿Saben cuánta gente en este planeta se está levantando contra la justicia de Dios?
 
Entre los cristianos del mundo hay muchos que se están levantando contra Dios y Su justicia. ¿Querría Dios dejar entrar a esas personas al Cielo? No, prefiere quemarlos en el fuego del infierno. La única razón por la que Dios ha tolerado a esta gente hasta ahora es que todavía hay pocas personas en este mundo que, aunque sean pocas, creen en Su Palabra de justicia y la siguen, y a través de estas personas Dios quiere que las demás vuelvan a Él. 
Los cristianos que dicen que Jesús tomó solamente el pecado original pero no los pecados personales deben arrepentirse y conocer y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Los cristianos afirman que pueden ser santificados gradualmente todos los días y al final convertirse en personas sin pecados. Pero esta fe suya es lo que se levanta contra la justicia de Dios. La justicia de Dios consiste en que Cristo vino a este mundo y borró todos los pecados del mundo para siempre mediante Su bautismo. Pero a pesar de esto muchas personas están corrompiendo esta Verdad del Evangelio y por eso serán juzgadas por Dios sin falta. 
De la misma manera en que Adán y Eva fueron engañados por el Diablo para levantarse contra la justicia de Dios, la gente de hoy en día ha caído en la trampa de Satanás y se opone a Dios. ¿Cómo pueden los cristianos de hoy en día recibir la remisión de los pecados con tan solo ofrecer oraciones de penitencia? Si cualquier cristiano cree que puede ser santificado de cualquier manera ofreciendo oraciones de penitencia todos los días, entonces ha sido engañado por las tramas malvadas de Satanás. Satanás es tan malvado que ha indoctrinado a los cristianos de hoy en día para creer que pueden recibir la remisión de los pecados al ofrecer las oraciones de penitencia. Por eso su fe está mal. 
Dicen que hay dos tipos de arrepentimiento. El primer tipo de arrepentimiento ocurre cuando una persona se arrepiente y recibe la remisión de los pecados al creer en el Jesús crucificado. El segundo tipo de arrepentimiento ocurre cuando una persona borra sus pecados personales ofreciendo oraciones de penitencia cada vez que cometa pecados, diciendo: “Señor, por favor, perdóname”. Así que estos cristianos ruegan al Señor que les perdone sus pecados todos los días, ¿pero acaso no es esto un error? Dado que Jesús fue a la Cruz después de cargar con todos los pecados del mundo para siempre al ser bautizado por Juan el bautista, ¿por qué los cristianos de hoy en día intentan borrar todos sus pecados a través de oraciones de penitencia? Si han recibido la remisión de los pecados mediante su primer arrepentimiento, ¿acaso no está mal pedirle al Señor una vez más que les perdone cada vez que cometen pecados? Muchos cristianos de hoy en día piensan que se pueden salvar solo al decir creer en Jesús como su Salvador. Y aún así piensan que deben ser perdonados por los pecados diarios. Por eso tienen una fe astuta. Esto significa que han sido engañados por el astuto y traicionero Satanás. 
Hay demasiados cristianos que piensan a ciegas que pueden ir al Reino de los Cielos si son piadosos, pero no están en lo correcto. Si la Biblia dice que se puede entrar en el Reino de los Cielos solo si se cree en el Evangelio del agua y el Espíritu, que constituye la justicia de Dios, esto significa solo que los cristianos que van al infierno a pesar de creer en Jesús creen falsamente que sus pecados se eliminan mediante oraciones de penitencia. ¿Entonces no es incorrecta su fe? Cuando leemos la Biblia podemos ver que los que profetizan, expulsan demonios y hacen varios milagros son los que practican la injusticia. Jesús les dijo: “No os conozco”.
Entonces, ¿por qué acabó esta gente con una fe falaciosa? ¿Es porque no cree en Jesús como su Salvador? ¿O es porque no fue escogida por Dios y por tanto ha sido abandonada a pesar de creer en Jesús? Los que pertenecen a Satanás dicen que si una persona cree que Jesucristo es el Salvador, esta persona ha sido escogida en Cristo. Sin embargo, Dios Padre dice que ha escogido a todo el mundo en Cristo. Al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, en vez de levantarse contra la justicia de Dios, la gente de hoy en día puede recibir la remisión de los pecados para siempre. Sin embargo, el problema es que muchos cristianos han sido engañados por el astuto Satanás para creer que la remisión de los pecados se recibe ofreciendo oraciones de penitencia. De hecho, intentan recibir la remisión de los pecados al ofrecer tantas oraciones de penitencia y por eso no son solo insensatos, sino que además están diluyendo el Evangelio del agua y el Espíritu que Jesús dio y están corrompiendo al mundo. 
Dicho de forma más dura, los que se levantan ahora contra la justicia de Dios son iguales a Satanás. Está escrito en el pasaje de las Escrituras de hoy: «Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal» (Génesis 3, 4-5). Estas palabras de Satanás son iguales que las palabras de los falsos profetas de esta era que afirman: “Si creen en Jesús y ofrecen muchas oraciones de penitencia, serán santificados y serán como Dios y entrarán en el Reino de los Cielos”. Esta noción de que el pecado original se elimina creyendo en Jesús y los pecados personales mediante oraciones de penitencia todos los días, y de que los cristianos se hacen perfectos y justos para entrar al Cielo de esa manera, es la misma mentira que la que le dijo Satanás a Adán y Eva para engañarles. 
Pero no deben ser engañados por estos enemigos que dicen que pueden recibir la remisión de los pecados al ofrecer oraciones de penitencia. Así que muchos cristianos están derramando muchas lágrimas cada vez que ofrecen oraciones de penitencia, todo porque les han dicho que solo se puede entrar al Reino de Dios con lágrimas y sacrificio. Aunque están absolutamente seguros de que es la única manera de ser santificados, están equivocados. Todas estas personas están siendo engañadas por Satanás. 
Como dice un himno, sus pecados no pueden borrarse aunque derramen mil lágrimas. ¿Desaparecen sus pecados cuando ofrecen oraciones de penitencia? No, esto está lejos de la Verdad; por el contrario, no es arrepintiéndose sino creyendo en el Evangelio del agua y el Espíritu que se recibe la remisión de los pecados y se consigue la salvación. Puede que conozcan el himno que dice: 
“El llanto no me salvará.
Aunque mi cara esté bañada en lágrimas,
Mis temores no desaparecerán,
Y los pecados de los años permanecerán.
El llanto no me salvará…
La fe en Cristo me salvará.
Voy a confiar en Tu Hijo,
En la obra que ha hecho,
Ayúdame a correr a Sus brazos.
La fe en Cristo me salvará”.
A la mayoría de los cristianos les gusta cantar este himno inspirados por sus sentimientos. Pero, aunque canten el mismo himno que invoca la imposibilidad de limpiar sus pecados con lágrimas, no conocen el verdadero significado de este himno. 
Adán y Eva aceptaron las palabras de Satanás diciendo: “El día que comáis de él vuestros ojos se abrirán y seréis como Dios” (Génesis 3, 5). ¿Se abrieron sus ojos entonces? No, en realidad los ojos espirituales que vieron una vez el dominio de Dios fueron cegados. ¿Qué pueden ver cuando sus ojos son cegados para ver el dominio de Dios? Todo lo que pueden ver es su propia carne y lo que es malvado y demoniaco. 
¿Hay alguien que sea perdonado por sus pecados y entre en el Cielo simplemente por intentar no cometer pecados? No deberían intentar borrar sus pecados derramando lágrimas. Muchos cristianos dicen que como Jesús le lavó los pies a Pedro personalmente, es necesario que intenten eliminar sus pecados con oraciones de penitencia. Pero, ¿se limpia todo con tan solo limpiar sus pies? Puede que piensen que como creen en Jesús irán al Reino de los Cielos siempre y cuando ofrezcan oraciones de penitencia con fe. Pero no es así, ya que solo se entra al Cielo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
Así es como son santificados para convertirse en hijos de Dios y personas justas sin pecado. Si tienen que limpiar sus pies hasta el día en que mueran para convertirse en justos, es decir, si tienen que lavar sus pecados diarios ofreciendo oraciones de penitencia todos los días, ¿pueden decir que creen en la obra de Jesús? No, esto solo significa que están confiando en su propia obra. Como es solamente su trabajo de limpiar sus pies, no es la obra de Jesús. 
Los que creen que la salvación se alcanza con sus propios esfuerzos han sido engañados por las artimañas de Satanás. Echen un vistazo a esta gente que ofrece oraciones de penitencia engañados por el Diablo. En vez de recibir la remisión de los pecados, han caído en la desesperación aún más. Aunque no hay disputa de que Satanás es un espíritu malvado, los seres humanos que han caído presa de esta decepción son aún más malvados. Hay un proverbio coreano que dice: “La cuñada malvada que se hace pasar por buena es incluso peor que una suegra con mal carácter”. Como dice este proverbio, los que son engañados por Satanás son aún más peligrosos que Satanás, porque vemos como fingen preocuparse por nosotros pero en realidad están intentando llevarnos en contra de Dios. Y los que caen en sus manos son insensatos. Solo actúan como si quisieran a Dios, como si creyesen en Él y le glorificasen, mientras que en realidad solo glorifican al Diablo. Cuando estas personas le piden a Dios que acepte gloria, ¿quién está siendo glorificado? El Diablo que está entre el hombre y Dios. 
Génesis 3, 6 dice: «Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella». Cuando Eva vio el árbol, le pareció muy apetecible a los ojos y al paladar. Como Eva, es fácil de entender por qué muchas personas hoy en día están atraídas por la noción de que su pecado original fue tomado por Jesús pero sus pecados personales deben eliminarse ofreciendo oraciones de penitencia todos los días. Después de todo, ¿no suena convincente que Jesús lavase los pies de Pedro para enseñarnos que debemos ser santificados a través de nuestras oraciones de penitencia diarias? Pero en realidad, Jesucristo hizo esto para enseñarnos que, como Cordero de Pascua, había borrado todos los pecados de Pedro, incluyendo sus pecados personales, para siempre. 
El cristianismo de hoy en día insiste en que una persona puede hacer que su pecado original sea perdonado si cree en Jesús, pero sus pecados personales solo se perdonan ofreciendo oraciones de penitencia todos los días. Esta noción parece verosímil para todo el mundo, desde las personas religiosas hasta a los no creyentes. Parece una noción plausible, ¿no es así? Pero tienen que darse cuenta de que creer así es caer en la trampa del Diablo. Cualquier persona que crea en la necesidad de las oraciones de penitencia está ya a las puertas del infierno. 
Como creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, todos nuestros pecados han sido redimidos y estamos sin pecados. Sin embargo, como nuestras acciones son insuficientes, seguimos cometiendo pecados incluso después de conseguir nuestra redención. Así que debemos pensar en la Verdad todos los días, recordando que no hay pecados porque Jesucristo tomó todos nuestros pecados. ¿Parece ridículo creer así? La creencia predominante entre la mayoría de los cristianos es que el pecado original fue eliminado por Jesús y los pecados personales se eliminan mediante oraciones de penitencia todos los días, y esta es la fe aprobada por el mundo, y además es bastante fácil de aceptar. Así que puede parecer bien creer de esta manera, pero deberían darse cuenta de que el camino al infierno está lleno de la sabiduría del hombre y de Satanás. 
Aunque parezca que los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu son insensatos a nuestros ojos, son sabios a los ojos de Dios. Aunque el mundo los vea como necios, son en realidad sabios. Los que creen en solo la sangre derramada en la Cruz con conocimiento y sabiduría del mundo, en vez de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, y los que creen que hay que ofrecer oraciones de penitencia, creen en Jesús de manera equivocada y astuta. Por tanto irán al infierno. 
Muchos cristianos parecen tener cultura. ¿No parecen intelectuales? ¿No es maravilloso para los cristianos poder reunirse una vez a la semana para sentirse bien sobre sí mismos como una familia feliz? Si van a una iglesia grande, reciben aprobación de la gente del mundo también. Cuando alguien pregunta: “¿A qué iglesia vas?” les dan el nombre de su iglesia orgullosos. Aunque parezca maravilloso e inteligente ir a una iglesia con un nombre conocido por todo el mundo, tendrán que darse cuenta de que el Diablo se levantó contra Dios porque estaba lleno de su propia sabiduría, y que será arrojado al infierno por esto. 
¿Por qué va la gente al infierno? Porque no cree en la justicia de Dios; porque creen según sus propios pensamientos; y porque tienen pecados en sus corazones. Todas estas son las respuestas adecuadas. Para añadir una respuesta más aquí, la gente va al infierno porque cuestiona la justicia de Dios con su propia justicia. Los que creen ser mejores y más sabios que Dios, siguen retándole una y otra vez, negando todo lo que dice. Dios puede tolerarles durante un tiempo al principio, pero si siguen retándole, Dios les arrojará al pozo sin fondo. 
¿Qué ocurre con el ángel caído? ¿Por qué fue arrojado a la tierra Lucifer, que había sido un ángel glorioso? ¿Por qué se le reservó el infierno? Porque desafió a Dios. De la misma manera, como la gente desafía a Dios con sus propios pensamientos, sus pecados no desaparecen, y como sus pecados permanecen intactos están destinados al infierno. Todas las criaturas creadas por el Señor Dios deberían obedecerle. ¿Qué maravilloso sería si los que estuviesen bajo Dios obedeciesen Su Palabra y le sirviesen para siempre en Su dominio eterno porque la eterna gloria de Dios sería Su propia gloria? Si no quieren acabar como el ángel que fue arrojado por desafiar a Dios, escuchen atentamente la Palabra de Dios y crean en ella tal y como es. 
Dios le dijo a Lucifer, el ángel caído: 
«Tú que decías en tu corazón: 
Subiré al cielo; en lo alto,
junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, 
y en el monte del testimonio me sentaré, 
a los lados del norte; 
sobre las alturas de las nubes subiré, 
y seré semejante al Altísimo.
Mas tú derribado eres hasta el Seol, 
a los lados del abismo». (Isaías 14, 13-15)
Dios está diciendo que creó el infierno para los que le desafían con sus propios pensamientos. ¿Creen que Dios creó el infierno porque quiso? No, ese no es nuestro Dios. Si Dios hubiese creado el infierno porque sí, con malicia, no sería justo. 
Dios nos creó a los seres humanos para darnos felicidad. Enviará al infierno a los que le desafían y enviará al Cielo a los que creen en Su Palabra. Dios quiere que todo el mundo escuche Su Palabra y vaya al Cielo. Pero como los que están destinados a ir al infierno acaban allí por intentar subir hasta Dios, Dios no puede hacer nada. Tienen que darse cuenta de que muchas personas están destinadas a ir al infierno por desafiar a Dios. 
La mayoría de los cristianos piensan que tienen la oportunidad de ir al Cielo por ir a iglesias grandes y conocidas más que si fueran a iglesias pequeñas y sin denominación. De manera similar, los judíos de los tiempos de Jesús también pensaron que era mucho más probable que ellos fueran al Cielo a través del Templo de Jerusalén que a través de las casas de paja del campo. En la parábola del buen samaritano, un hombre fue atracado por ladrones y llevado a una posada, y seguramente esta posada era una casa humilde en una zona rural. La posada aquí implica que la Iglesia de Dios tiene la Palabra de Verdad para salvar y sanar a todo tipo de pecadores. Por el contrario, el Templo de Jerusalén fue construido con gran altura y con belleza. El pico de su torre alta fue embellecido con grabados preciosos, pero si siguen escalando, irán al infierno. Muchos cristianos alardean de sus iglesias y denominaciones, alardeando de su tamaño, historia, tradición, etc., pero los que intentan subir hasta Dios con méritos superficiales irán al infierno. Cualquier persona que desafíe a Dios irá al infierno sin pensarlo dos veces. 
Esto es lo que dice el capítulo tres de Génesis. Dios dice que expulsará a cualquiera que le desafía y no le dejará entrar en el Cielo. Sin embargo, los seres humanos siguen desafiando a Dios, ¿no es así? La gente dice a menudo que no hay nadie justo. Pero, ¿por qué no hay nadie justo cuando la Biblia está llena de personas tan justas? Cuando leen Salmos, Proverbios o Eclesiastés, verán a los justos y a los santos. El primer día de Su creación, Dios dividió la luz de la oscuridad, y la llamó Día, y a la oscuridad la llamó Noche (Génesis 1, 4-5). Esto significa que dividió a los justos de los pecadores con la Verdad absoluta, el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero en contraposición con la Palabra de Dios la gente dice que no hay nadie justo. Esto es desafiar a Dios. La gente desafía a Dios mucho. Si no hay nadie en la Biblia, ¿por qué vino Jesús al mundo a salvar a los pecadores? 
 
 
¿Puede Dios convertir en justo a un pecador?
 
Decir que Dios no puede hacer justa a la humanidad es imponer un límite al poder de Dios. Dios es más que capaz de hacer justa a la humanidad. La Biblia dice que no hay nada que Dios no pueda hacer. Pero la gente dice que no hay nadie justo basándose en sus propios pensamientos. Estas personas irán al infierno sin falta. Si tienen por lo menos educación primaria, pueden leer la Biblia antes de decir estas cosas, aunque sea solo un capítulo. Un hombre ciego solo habla de lo que siente al tacto. Como pecadores que son ciegos espirituales, piensan que conocen toda la Biblia con leer solo un pasaje. Así que, basándose en un solo pasaje dicen: “No hay nadie justo, ni uno solo” (Romanos 3, 10), dicen que no hay nadie justo según la Biblia. 
¿Han escuchado alguna vez el mito de la caverna de Platón? La mayoría de los cristianos están esclavizados y encerrados en la caverna de sus respectivas denominaciones como los prisioneros de la metáfora. Lo que es peor es que no saben que están atrapados y no quieren escapar de esta situación. Piensan que les pasará algo horrible si se van de la iglesia. Los que han caído en el pecado y han tropezado sobre él y los que tienen pecados en sus corazones acaban cayendo en las doctrinas erróneas del cristianismo actual cuando creen en Jesús. Y como sus pecados están escritos en sus corazones, no pueden escapar de la trampa de las doctrinas que parecen verosímiles. La razón por la que no pueden creer que haya personas justas aunque la Biblia lo diga es porque tienen pecados en sus corazones. Son incapaces de ir más allá de sus confines. No tienen ni idea de lo ofensivas que son sus doctrinas y por eso siguen desafiando a Dios, tanto que cuando los miro pienso: “Si fuera el Creador, los habría eliminado y habría empezado de nuevo”. Hay muchas personas que van de camino al infierno y se merecen este destino. 
La gente simplemente asume que no hay nadie justo porque no han creído correctamente en Dios ni han intentado conocerle. Como nunca han experimentado ser justificados están muy seguros de que no hay nadie justo. En otras palabras, piensan que no hay nadie justo porque ellos son pecadores. Cuando miran dentro de sus corazones, es completamente impensable para ellos poder convertirse en personas justas. 
Entonces, ¿cómo debemos describir a Noé, Abraham, Pablo y Pedro, de los que dice la Biblia que son justos? Dios dijo: «Noé era un hombre justo, perfecto en sus generaciones» (Génesis 6, 9). El Apóstol Pablo dijo: «Por tanto no hay condenación para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8, 1). ¿Acaso no significa esto que los que están en Cristo son justos? El que no haya condena significa que no hay pecado; como no se ha imputado ningún pecado, quien esté en Cristo Jesús es justo. En otras partes, como nuestros pecados fueron pasados a Jesucristo, somos las personas justas que no tienen pecados ni razón para ser juzgadas. 
Sin embargo, los que creen que no hay ninguna persona justa no pueden explicar este pasaje. Si hay alguien que siga desafiando el testimonio del Evangelio del agua y el Espíritu solo porque no tenga conocimiento, irá al infierno. En realidad, antes de nacer de nuevo a través del Evangelio del agua y el Espíritu, también desafiamos a Dios. Conozco a cierto hombre que pasó 70 años de su vida como misionero. Como todos los demás, nació siendo pecador desde su nacimiento, pero intentó ir al Cielo con buenas obras. Pero todo lo que consiguió en su vida fue desafiar a Dios, solo para acabar en el infierno. La gente intenta desafiar a Dios sin parar. Muchas personas están retando a Dios y por eso no hay casi nadie que no le desafíe. ¿Se dan cuenta de cuántos pastores y seglares no han recibido la remisión de los pecados y están atrapados en un círculo vicioso para acabar en el fondo espiritual después de pecar, para después volver a restaurarse y volver a caer? Así que hay muchos pastores que han sido expulsados de sus iglesias por pecar y por eso es imposible contarlos a todos. 
No hay otra expresión para describir a estas personas que dicen que están intentando subir hasta Dios. Cuando miramos bien a los que no han recibido la remisión de los pecados, vemos claramente que no pueden recibir la remisión de los pecados porque están desafiando a Dios. Se levantan contra Dios y le desafían porque no les gusta lo que escuchan de los que predican el Evangelio, pero al final lo pierden todo y no pueden recibir la remisión de los pecados y van al infierno. No estoy seguro de si se dan cuenta de esto, pero es lo que hacen. A veces incluso los siervos de Dios desafían a Dios. No pueden ser bendecidos si siguen desafiando a Dios de esta manera. Es absolutamente imprescindible que se den cuenta de que están desafiando a Dios. Mis queridos hermanos, atreverse a subir hasta Dios es levantarse contra Dios y Su justicia. De la misma manera en que el Diablo se levantó contra Dios hace mucho tiempo, los seres humanos se están levantando contra Dios. Se levantan contra Dios desafiándole con sus propios pensamientos. 
Mis queridos hermanos, al creer en Dios pueden entrar en Su Reino. Y al conocer la Verdad pueden creer en Él. Si son demasiado insuficientes, simplemente digan con humildad: “Señor, no sé nada; por favor, enséñame”. Entonces no estarán desafiando a Dios. Estas personas reciben la misericordia de Dios. Sin embargo, muchos pastores están desafiando a Dios con sus propios pensamientos. No puedo entender por qué siguen engañando a sus congregaciones aunque no hayan recibido la remisión de los pecados, como si la prosperidad y el ministerio fueran a durar para siempre. Es muy ridículo. ¿Cuánto creen que vivirán si siguen engañando a sus propias conciencias y corazones ante Dios? No tiene sentido. La noción de desafiar a Dios es ridícula. 
Mis queridos hermanos, recuerden que la gente acaba en el infierno por su arrogancia. Toda la gente de la Biblia que fue por el mal camino y fue juzgada por Dios acabó en el infierno por desafiar a Dios. Así que les pido que nunca desafíen a Dios y que recuerden claramente lo terribles que son las consecuencias. Y cuando ven a los que no han recibido la remisión de los pecados desafiando a Dios, hablen con confianza para pararles los pies. Sean tan francos como sea posible y díganles claramente: “¡No seáis tan arrogantes!”. En vez de intentar retarles intelectualmente con palabras grandiosas, deben enseñarles quién son de verdad, diciendo: “No tenéis ni idea de lo que decís, dejad de ser tan presuntuosos. ¿Por qué seguís desafiando a Dios? ¿No sois más que pecadores?”. 
Debemos recordar a toda esta gente que si desafían la autoridad de Dios serán arrojados al infierno. Cualquiera que se levante contra el Evangelio del agua y el Espíritu, la Verdad de Dios, será castigado sin falta. Los que no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu y por tanto no se han unido a Dios no deberían desafiarle, sino arrodillarse ante Él y preguntarle: “¿Cómo puedo ser salvado de mis pecados?”