The New Life Mission

Sermones

Tema 20: La Oración del Señor

[Capítulo 20-3] < Mateo 6:10 > Trabajadores Que Construyen el Reino de Dios en esta Tierra

< Mateo 6:10 >
“Venga tu reino. Hágase tu voluntad,
como en el cielo,
así también en la tierra.”
 
 
¿Cómo estuvo el desayuno? ¿Dormiste bien anoche? Claro que si. Yo dormi muy bien. Si tuviste frío o incomodo en este Centro de Entrenamiento, menciónalo a los miembros de nuestro equipo por cualquier medio. Si hay algo que necesites, por favor háznoslo saber.
Hoy, leemos de nuevo la oración que nuestro Señor nos ha enseñado. Mateo 6, versículo 10 dice, “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Me gustaría enfocarme en ese pasaje.
Nuestro Señor dijo, “Vosotros, pues, oraréis así” (Mateo 6:9). La primera lección fue orar, “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” Esto es, debemos de orar de forma que glorifique el nombre de nuestro Padre. Lo segundo fue orar, “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Nuestro Señor nos dijo que oráramos así por el Reino de Dios. Dios ha designado a Su propio pueblo en esta tierra y les dijo que Él construiría Su Reino en esta tierra. También, que “la voluntad de Dios se hiciera como en el Cielo, así también en la tierra” es un mandato para los justos construir el Reino de Dios en esta tierra.
 
 
Debemos Vivir con el Propósito de la Realización del Reino de Dios Sobre Esta Tierra
    
¿Quiénes somos ante Dios? Somos soldados de Cristo. Nosotros que hemos recibido la remisión del pecado somos los soldados de Cristo. ¿Por qué pelean los soldados de Cristo? Pelean por el establecimiento del Reino de Cristo sobre esta tierra. La razón por la cual Dios nos designó como soldados de Cristo en esta tierra es para que nosotros construyamos el Reino de Dios sobre esta tierra. Ese fue un imperativo significativo incluido en la oración que nuestro Dios nos ha enseñado.
En este momento estamos esparciendo el evangelio por todo el mundo. Nadie más sino solo nosotros que hemos recibido la remisión del pecado por medio de nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu estamos esparciendo la Verdad del evangelio. ¿Qué constituyen estas obras nuestras? ¿Acaso solo nos estamos jactando de nuestro enriquecido conocimiento? ¿Estamos usando a Dios para jactarnos de nosotros mismos? Si no es así, ¿Qué estamos haciendo en este momento? Yo verdaderamente te digo que nuestras obras de esparcir el evangelio son las obras que construyen el Reino de Dios sobre esta tierra. Ahora mismo, estamos construyendo el Reino de Dios por todo el mundo al esparcir el evangelio del agua y el Espíritu. En Brasil y en los Estados Unidos, en India y en Nigeria, y en Australia y en Holanda, estamos esparciendo el evangelio del agua y el Espíritu en todas las naciones de los seis continentes. Estos es, estamos construyendo el Reino de Dios sobre esta tierra. Así, somos los constructores del Reino de Dios.
Trabajamos como soldados de Cristo. Trabajamos con el propósito de construir el Reino de Dios sobre esta tierra. Estamos esparciendo el evangelio y peleamos la guerra espiritual contra los poderes de la oscuridad para construir el Reino de Dios en esta tierra.
 
 
El Rey David También Era un Guerrero del Reino de Cristo
    
Si observamos los capítulos del 8 al 10 en 2 Samuel, describe detalladamente la Guerra spiritual. Después de que David llegó a ser el rey de Israel, él peleó y derrotó a muchas naciones, incluyendo a los Moabitas, los Filisteos y los Árabes. Después del tiempo de Abraham, y del gobierno de Moisés, llegó el tiempo de los Jueces. Y después de eso, Dios ungió a David como rey de Israel. David peleó con las naciones que lo rodeaban y las conquistó. La biblia nos habla de muchas historias en las cuales el Rey David peleó y venció a sus enemigos.
¿Porque hay guerras interminable en el Antiguo Testamento? David peleó guerras y conquistó constantemente en contra de los Moabitas, los Amalequitas, los Filisteos y los Amoritas. Las naciones conquistadas fueron subyugadas, y su gente esclavizada. Una vez esclavizados, se les hacía servir a Dios. Es por eso que Dios se agrada de David.
David como un hombre de fe temía a Dios y confiaba todo en Dios buscando Su guía. Y como rey, él vivía para Dios. “Solo Jehovah y ningún otro es el verdadero Dios en la tierra de Israel.” Esto es, el Rey David declaró que Jehovah es el único Dios. Dios amaba a David muchísimo, porque no vivía para su propia gloria sino únicamente para la gloria de Dios. Por lo tanto, Dios le dio muchas bendiciones. Y esas bendiciones sobreabundaron en el reino de su hijo, Salomón.
Después que David llegó a ser el rey de Israel, peleó interminablemente y continúo ganando. Eso significa que el Rey David construyó el Reino de Cristo sobre esta tierra de acuerdo a la voluntad de Dios. Dios se agradaba con David por ser leal a la causa de construir el Reino de Dios al pelear constantemente con las naciones enemigas. Eso fue verdad ya que esas guerras no fueron meramente peleadas en la carne sino espiritualmente para el establecimiento del Reino de Dios. Consecuentemente, Dios otorgó Sus bendiciones a David, y el fue capaz de conquistar muchas naciones. Dios comenzó a construir Su Reino hace mucho y estaba feliz por haberlo hecho así.
De hecho. Nuestro Señor nos enseñó a orar en la Oración del Señor “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” para que los que hemos recibido la remisión del pecado oremos por el establecimiento del Reino de Dios sobre esta tierra. “Vive para construir el Reino de Dios. Ora por ello. Para esto, peleen como soldados y destruyan a sus enemigos. Subyuguen a sus enemigos por el evangelio. Y entonces, guíenlos para que crean en este evangelio. Revélenles que los dioses que adoran son falsos. Y conviértanlos en el pueblo de Dios. Hagan que se rindan ante Dios para que se conviertan en Su pueblo. Esparzan el evangelio del agua y el Espíritu, que hace que todo se convierta en realidad. Así, construyan el Reino de Dios, constrúyanlo por todo el mundo al igual que en cada esquina de nuestra propia nación. Hagan que cada persona se rinda ante Jehovah Dios. Y hagan que sirvan a Dios. Y conviértanlos en el pueblo propio de Dios.” Esta es la voluntad de Dios para con nosotros.
Estamos sirviendo al evangelio ahora mismo. La gente que ha recibido la remisión del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu está sirviendo ahora. Dios nos dice que nos unamos con el propósito de servir al evangelio. Continuamente nos dice que nos unamos con la Iglesia y que realicemos las obras de Dios que necesitan ser hechas. Así, en obediencia a Dios, realizamos las obras de Dios incesantemente. No hay tiempo para descansar. Tal vez sintamos que necesitamos trabajar un rato y descansar otro rato. Sin embargo, la obra de Dios nunca cesa de venir y no hay tiempo para descansar.
 
 
¿Qué es Lo que Nuestro Señor Requiere de Nosotros?
 
Aunque hemos recibido la remisión del pecado, debemos conocer correctamente lo que Dios demanda de nosotros. Como implica la frase “Venga tu reino,” lo que verdaderamente desea Dios es darnos el Reino del Cielo mientras que simultáneamente construimos el Reino de Dios sobre esta tierra. Dios nos dice que recibamos la remisión del pecado y entonces liberemos a la multitud de almas por el mundo entero. Desde luego, sabemos muy bien acerca de nuestra misión de salvar almas en todo el mundo. Si conocemos bien la misión confiada a nosotros después de recibir la remisión del pecado al compartir le Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, y si verdaderamente sabemos que es el propósito y la voluntad de Dios, yo creo que nuestra orientación en la vida llegara a ser clara y concisa.
Aunque las pláticas acerca de la salvación de las almas puedan sonar repetitivas, no hay daño al hacer énfasis en este tema tan importante. Esto se debe a que es nuestra obligación como soldados Cristianos vivir en obediencia al imperativo de construir el Reino de Dios en esta tierra. Tenemos que escribirlo en lo profundo de nuestros corazones, conocerlo bien y creerlo. Cuando nosotros los santos y los siervos de Dios tienen el firme propósito de vida de construir el Reino de Dios, el Reino de Dios se expandirá por medio de nuestra propagación del evangelio. Aunque cada persona tiene un papel diferente y una tarea para realizar muy distinta, necesitamos tener fe y fidelidad para las obra de proclamar el evangelio en las posiciones dadas.
Algunas veces sufrimos tribulación mientras compartimos el evangelio. Algunas personas en vez de escuchar atentamente se burlan cuando compartimos con ellos el evangelio del agua y el Espíritu. Nuestros corazones se duelen cuando algunos se oponen al evangelio del agua y el Espíritu, sin darse cuenta de su verdadero valor como perla preciosa y lo tratan como excremento de vaca para ser desechado. Existe mucha gente necia que lo tira por el excusado, sin reconocer a la perla por su valor. Existen muchas ocasiones en que no tengo la voluntad de compartir el evangelio, y es una realidad que me encuentro con aquellos que se oponen y se paran en contra del evangelio. Hablando honestamente, una vez me sentí con deseos de dejar de compartir por un tiempo.
Hace un poco de tiempo, tuve un enorme desgaste debido a la diarrea. Después de sufrir tres días con diarrea, ya no podía soportar otro viaje al baño y muchos menos el desgaste físico que se sufre. Hasta sentí la necesidad de tomar una medicina. Entonces, recuerdo haber visto en la televisión que la diarrea es causada por la reacción del cuerpo de desalojar gérmenes dañinos del cuerpo de uno. El tomar una medicina que tape evita que el cuerpo desaloje del cuerpo esos gérmenes dañinos, y, así, ciertamente lo empeora. Por lo tanto, soporte el dolor sin tomar medicina para bloquear. Me aferre a esta teoría sin bases que escuche en algún lugar tan rápido que soporte el dolor sin tomar una medicina para bloquear. La diarrea persistió. Sin importar lo que comiera, la diarrea persistió. No tienen idea de cuan doloroso fue. Fue aburrido.
¿Te aburre cuando se te dice repetidamente que proclames el evangelio? Nuestro Señor nos dice que esparzamos el evangelio del agua y el Espíritu. Ya que oímos esto todos los días hasta que nuestros oídos se cansan, ¿no sientes cansancio en tu corazón algunas veces? ¿Te sientes siquiera un poco cansado? “Hombre, estoy enfermo y cansado. Cada vez que abre su boca, dice lo mismo una y otra vez. Aunque sea lo correcto, no puedo evitar sentirme enfermo y cansado.” Puede que te hayas sentido así. Al igual que nos cansamos de la misma comida, no importa cuán sabrosa pueda ser, si se nos da en cada alimento, igual nos cansamos de escuchar, “Predica el evangelio del agua y el Espíritu. Sirve al evangelio del agua y el Espíritu,” aunque es la Verdad y tal forma de vivir es la correcta.
A pesar de esto, ¿cuál es la razón por la cual nuestro Señor nos dice lo mismo una y otra vez día tras día? Nuestro Seños ha dado a la Iglesia el evangelio del agua y el Espíritu, y hemos recibido la remisión del pecado creyendo en este evangelio. Entonces, ¿cuál es la razón por la cual nuestro Señor nos dice que esparzamos el evangelio? El pasaje “Venga tu reino” nos dice que debemos esparcir el evangelio y construir el Reino de Dios para que todos en este mundo puedan recibir la remisión del pecado. Debido a que Dios quiere que Su Reino sea construido, los soldados de Cristo deben vivir tales vidas. Por lo tanto, el segundo tema de la Oración del Señor es “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”
Nuestro Dios Padre tenía un plan en Jesucristo aún antes de que Él creara el universo. El plan es que tanta gente como fuese posible recibiera la remisión del pecado en Jesucristo para construir el Reino de Dios. También el plan es que muchos hijos de Dios ahí viviendo con Él. Esto ya ha sido hecho en el reino de Dios pero todavía no en esta tierra. Por lo tanto, el mandamiento es construir el Reino de Dios en cada nación sobre esta tierra. Se nos dice que oremos por esta misión.
Tú y yo somos soldados de Cristo. Seamos débiles o fuertes, todos somos soldados de Cristo por igual. Seamos trabajadores o santos ordinarios, quien sea que haya recibido la remisión del pecado es un soldado de Dios. Los santos de nuestra Iglesia son mejores trabajadores comparados con los pastores de este mundo. Aún si la gente tienta a nuestros santos con trabajos lucrativos para que abandonen sus Iglesias, ellos nunca ceden a estas tentaciones para evitar que se unan con sus Iglesias. En donde quiera que estemos en cualquier momento, meditamos en el evangelio y vivimos para el evangelio y estamos muy ocupados en la obra del evangelio. Por lo tanto, somos soldados de Cristo.
Los soldados de Cristo siempre van a la batalla sin importar nada. Pelean por el Reino de Dios. Comparten el evangelio del agua y el Espíritu. Comenzando con si la gente tiene o no pecado, enseñan quién es Dios, quién es Jesucristo, porque vino a este mundo, como vino y como nos liberó, y si lo que creemos es correcto o no. Por tales medios, hacen que los incrédulos se rindan y los convierten en el pueblo de Cristo. Además, guían a esas personas a sus respectivas iglesias, es así como se construye el Reino de Cristo. Ciertamente están construyendo el Reino de Dios sobre esta tierra.
El evangelio no está restringido a ningún país. Todo el mundo es el terreno para el Reino de Cristo. Así, no debemos quedarnos en nuestros propios países sino además debemos enviar al extranjero a nuestros soldados para construir el Reino de Dios. Debemos construir el Reino de Dios por todas las esquinas del mundo. Dios se goza en construir Su Reino en cada nación, en cada región y en cada pueblo. Ese es el propósito que Jesucristo deseaba alcanzar al venir a este mundo. Jesucristo atrapó a Satanás el Demonio y construyó el Reino de Dios liberando a Su pueblo que estaba muriendo por el pecado en el que cayeron ya que Satanás el Demonio los incitaba. Jesucristo, quién es el Rey, se ocupara de Su gente en el Reino de Dios. Él nos tomó para que seamos los soldados de Cristo para que recibiésemos todas las bendiciones en esta tierra.
Tú y yo somos los soldados de Cristo. Los soldados pelean batallas cada día. No para matar sino para dar vida. Al compartir la Palabra de Verdad con la gente que está hundida en el pecado y en la confusión, liberamos a las almas de sus pecados y confusiones. Si sabemos que somos soldados de Cristo y que Dios desea construir Su Reino en cada nación y en cada región de esta tierra, la obra de esparcir el evangelio llegara a ser divertido para nosotros.
Primero tenemos que matar a esa gente diciéndoles de sus pecados. Para aquellos que han admitido que merecen morir por sus pecados y quienes ciertamente murieron ante la Ley de Dios, tenemos que llevarles la vida nueva compartiéndoles el evangelio del agua y el Espíritu. Aquellos que creen que han muerto por el bautismo de Jesús, han recibido vida nueva y la remisión de sus pecados. Están saturados con esta bendición celestial al encontrarse con el evangelio del agua y el Espíritu y creyendo en el profundamente en sus corazones. Eso es lo que significa nacer de nuevo.
Los nacidos de Nuevo pertenecen al Reino de Dios. Son los soldados de Cristo, el propio pueblo de Dios y Sus hijos propios. Hasta el día en que se conviertan en soldados de Cristo, algunas veces los matamos y otras los revivimos. Y después que los hemos alimentado con la Palabra de Dios, tendremos el gozo de haber dado nacimiento a vida nueva. Este gozo es especial ya que no todos tienen el poder de dar vida y de quitarla.
 
 
Somos Trabajadores Construyendo el Reino de Cristo
    
No solo eso, sino que nuestro gozo es aún mayor ya que estamos construyendo el Reino de Dios por medio de esto. Cada nación y todo el mundo es el campo sobre los cuales construiremos el Reino de Dios. Solo los soldados espirituales que nacen de nuevo por medio del evangelio del agua y el Espíritu pueden tener el poder para construir ahí el Reino de Dios. Ya que nadie más que Dios se goza con nosotros quienes estamos instalados ahí y somos patrocinados, nosotros tenemos un gozo inmenso. Es así como construimos el Reino de Dios. Esta es la especial tarea asignada a nosotros por Dios, a ti y a mí. Este es el llamado de Dios dado a nosotros.
Tú y yo somos soldados de Cristo. No estoy diciendo que nos emocionemos nosotros mismos, mientras que nos jactamos de que somos el pueblo de Dios y los soldados de Cristo. Lo que estoy diciendo es que debemos tener la fe para vivir como soldados de Cr4isto. Cuando nos damos cuenta de nuestras responsabilidades, podemos caminar derechos sobre un curso si ser desviados. Dios esta construyendo Su Reino aquí sobre la tierra. Eso es lo que Dios desea. No tengo duda, tú y yo somos soldados de Cristo. Y cuando pienso en nuestro Señor quién desea construir el Reino de Dios por todo el mundo, siento un fuerte deseo de servicio como soldado que esparce el evangelio.
¿Cuál es el trabajo de un soldado? Su trabajo es pelear con el enemigo. Con una espada o una lanza en las manos, va a la batalla para matar al enemigo. Todos aquellos que se resisten son destruidos, y aquellos que se rinden mostrando banderas blancas son capturados y convertidos en ciudadanos de ese país. ¿Y tú? ¿Entiendes cuál es tu tarea?
Ya que somos soldados de Cristo, convertimos a todos nuestros prisioneros de Guerra en hijos de Dios al hacerlos recibir la remisión del pecado. Cuerdas de pecado que estaban dentro de ellos deben ser quebrantadas. Sus corazones, atados en algún momento por Satanás el Demonio, deben ser libres para que puedan nacer de nuevo. Nosotros debemos hacer eso por ellos. Somos eso soldados que les traen a ellos la vida de las bendiciones de Dios, en donde podrán disfrutar de un gozo verdadero.
Tú y yo tenemos que vivir nuestras vidas como soldados de Cristo. Eso es todo lo que hacemos además de comer nuestros alimentos. Guiamos a muchas almas lejos de las ataduras de Satanás el Demonio por todo el mundo y compartimos con ellos el evangelio del agua y el Espíritu. Una vez que comienzan a creer en el evangelio, podemos volverlos a Dios y realizar el servicio que el Señor nos ha confiado a nosotros, los soldados de Cristo. Todo lo que tenemos que hacer es tomar las órdenes de nuestro Señor y seguirlas. Lo que le agrada a nuestro Señor es nuestra obligación.
 
 
Debemos Rodear Todas las Naciones con el Evangelio
    
Nuestro Señor se goza construyendo Su Reino sobre esta tierra. Si sabemos con precisión lo que nuestro Señor desea, esparcir el evangelio llega a ser algo divertido para nosotros. Nuestro país, el cual podemos cubrir con nuestro pulgar en un mapa mundial, no es el final de donde es construido el Reino de Dios. ¿Cuántos países hay en el mundo? Dicen que existen 220 países en el mundo. Y nosotros queremos plantar por lo menos 5000 iglesias por todo el mundo.
Actualmente, existen muchas regiones en nuestro país, en donde el Reino de Dios todavía no ha sido construido. No solo esos lugares en Corea sino en cada región de este mundo, debemos construir el Reino de Dios. ¿Qué necesitamos hacer para realizar esta tarea? Tenemos que pelear la guerra tan pronto como lleguemos ahí y construir Iglesias de Dios haciendo que reciban la remisión del pecado después de escuchar el evangelio del agua y el Espíritu. La Iglesia y sus líderes estarán de pie, si tenemos éxito en que ellos reciban la remisión del pecado. Y eso constituirá el establecimiento del Reino de Dios. Por cierto, ocuparemos esa región.
Al igual que David destrozó a los Filisteos hasta la muerte después de llegar a ser rey, peleamos la guerra en contra de aquellos que se oponen a Dios. Primero, encontramos a una persona en esa región, que esté dispuesta a creer en el evangelio del agua y el Espíritu y reciba la remisión del pecado, y lo convertimos en un aliado compartiendo con él la Verdad del evangelio. Entonces, hacemos que el selecciones guerreros de esa tierra. Poniéndolo al frente, nuestro poder crece al reclutar más soldados. Una vez que planeamos una estrategia, es tiempo de una guerra total. Así, ganaremos la batalla de fe y construiremos el Reino de Dios en esa región. Si tenemos tal fe, nunca nos enfermaremos ni nos cansaremos de compartir el evangelio, y gustosamente continuaremos compartiendo el evangelio ya que esa es la voluntad de Dios.
Dios construye Su Reino en cada región y en cada nación por medio de nosotros. ¿Crees que Dios obra en esto por medio de nosotros? Yo actúo por fe creyendo que compartir el evangelio por todo el mundo ciertamente es la obra de construir el Reino de Dios en todas partes. Yo no predico el evangelio porque si sino que predico para construir el Reino de Dios. Ahora mismo, estamos construyendo el Reino de Dios en los Estados Unidos al igual que en Pakistán y en otros países Islámicos. Dios hace de los pastores en esas tierras guerreros al concederles la remisión del pecado para establecer el Reino de Dios en esos lugares. Dios está construyendo Su Reino en India al igual que toda el África. ¿Crees que Dios nos está usando con ese propósito?
Queridos compañeros creyentes, nosotros quienes hemos nacido de Nuevo por el agua y el Espíritu no somos hombres ordinarios. Somos los soldados de Cristo. Si sabemos que tenemos un estatus tan importante, entonces debemos darnos cuenta de la gran labor en la cual tomamos parte. También, si conocemos nuestro estatus como soldados de Cristo, disfrutaremos pelear las batallas. Aquellos que no disfrutan las guerras no son soldados reales. Los soldados se entrenan a si mismos para la guerra y anhelan el día en que se desata la guerra. Los ciudadanos comunes temen las guerras ya que no hay nada que puedan hacer en esos tiempos. Sin embargo, prepararse para la guerra es todo lo que los soldados hacen, lo correcto es que los soldados fortalezcan su moral mientras esperan el día en que se desata la guerra. Una vez que la guerra se desata, ¿cuánto orgullo sentirán por la oportunidad de demostrar su patriotismo? Ellos han jurado lealtad para mantener la dignidad de su país en la guerra. Los soldados solo viven para los días de guerra.
Así, los soldados tienen lo que se llama “moral.” Ellos tratan cada situación como una situación real de guerra y mantienen su postura de listos para los tiempos de guerra. “¡Somos Unidades Esqueleto! Esperamos por el día de venganza. Ven. Apuntamos, nos arrastramos y entrenamos para el día en que los hollaremos bajo nuestros pies.” Los soldados deben mantener una moral elevada para ir a la acción en cualquier momento que somos llamados. Cada día preparándose para el día de la batalla.
Aunque constantemente están preparados, nunca se desata una Guerra. Después de la guerra Coreana, no ha habido una sola guerra en la Corea contemporánea. ¿Qué pasa? Nuestros soldados se preocupan acerca de si sus novias los traicionan o no o por terminar en la cárcel por desertar sus unidades. Algunos se preocupan muchísimo por sus familias y se deprimen por estar en la milicia y cometen suicidio. Los soldados que deberían entrenar duro con una moral elevada para el día en que se desate una guerra son debilitados por la soltura de sus mentes.
Los soldados en nuestro país en estos días ni siquiera muestran el más mínimo estándar de los soldados verdaderos. Nuestros soldados en estos días ni siquiera palean la nieve después de una nevada. ¿Qué clase de soldado ni siquiera realiza las tareas mínimas confiadas a ellos? Verdaderamente, los soldados necesitan ser entrenados duramente para que no tenga tiempo de desviarse en sus mentes. ¿Cuál es la tarea de un soldado? Lo que los soldados necesitan es estar entrenados, pero ¿Cómo pueden ser entrenados si no se les da trabajo?
En realidad, los oficiales de hoy están preocupados muchísimo porque sus soldados deserten sus unidades que ya no los entrenan con tanta severidad. Debido a que los soldados desertores afectan a los generales en jefe que están por encima, los soldados reciben más tiempo libre que entrenamiento. En realidad, los soldados necesitan ser entrenados duro para que no tengan tiempo de pensar en sus casas, sus novias, o en desertar sus unidades. Aquellos que atravesaron dureza en lo militar salen como mejores personas y obtienen madurez para honrar a sus padres. Los hombres crecen en madurez en la milicia. Sin embargo, entrenamientos débiles evitan que maduren y se den cuenta de cuan duro es el mundo.
Lo mismo se aplica en las unidades espirituales. Ciertamente, tú y yo atravesamos mucha tribulación mientras servimos al evangelio. Algunas veces, las tareas nos cargan tanto que desearíamos salir de vacaciones a un destino exótico o por lo menos salir unos cuantos días. Algunas veces, el clima caliente nos pega. Algunas veces, nuestros trabajos son tan duros para mantenerlos. “¿Importaría si sirviéramos de poco en poco? Después de todo, estamos sirviendo todos los días. Hombre, ¿Cómo puede alguien empujarnos a trabajar duramente sin ningún descanso? Tomemos un descanso del trabajo.” Existen ocasiones en que nos sentimos así.
¿Porque no sentir la necesidad de descanso? Trabajamos duro día tras día no porque no sepamos disfrutar el descanso sino porque hay mucho trabajo por hacer. Cuando un libro es traducido al Inglés, esto no es el final. Tenemos que traducir ese libro a cada idioma del mundo. Existen aproximadamente 220 países en el mundo, y tenemos que traducir nuestro trabajo a por lo menos 40 o 50 idiomas. Existen muchas obras para traducirse, editarse, publicarse en formato electrónico, imprimirlos en papel, y enviarlos a cada destino. También necesitamos imprimir calcomanías y folletos. Simplemente hay abundancia de trabajo. También hay muchas peticiones de oración juntamente con esto. Estas obras requieren de mucho dinero. Así que, ¿Cuánto trabajo tenemos? Aún queda mucho trabajo por hacerse. Realizamos este trabajo sin dudar ya que todas son necesarias para el establecimiento del Reino de Dios.
Cada nación tiene un idioma distinto. Para compartir con ellos el evangelio del agua y el Espíritu, tenemos que traducir el mensaje a sus lenguas nativas. Así, tenemos que traducir toda nuestra literatura a cada idioma. Y ya que no podemos ir a todas las naciones y compartir personalmente el evangelio con ellos, publicamos nuestra literatura Cristiana y les enviamos nuestros libros. Por tal trabajo nuestro, el Reino de Dios está siendo construido en esos lugares. Aunque tenemos dudas acerca del resultado, Dios hará que esto suceda ya que es Su obra. Todo lo que necesitamos hacer es decir si en obediencia a todo lo que Él nos manda hacer. Aunque somos una pequeña minoría de soldados Cristianos, podemos esparcir el evangelio por todo el mundo unidos unos con otros.
No es una tarea fácil compartir el evangelio. No necesitaríamos trabajar tan duro si solamente compartiéramos el evangelio a personas individuales para que puedan recibir la remisión del pecado. Sin embargo, nuestro objetivo no es solamente esparcir el evangelio. Se basa en expandir el Reino de Dios.
No es posible expandir Su Reino simplemente tratando al azar. Entonces, ¿Cómo es esto posible? Para lograr un objetivo diferente, debemos buscar un método diferente. Para realizar la expansión del Reino de Dios sobre esta tierra, lo cual es el deseo de Dios, ponemos todo nuestro esfuerzo para expandir el Reino de Dios con Su poder respaldándonos, aunque nosotros mismos no somos nada.
 
 
Nuestros Pensamientos Han Sido Cambiados
 
Solía pensar que compartir el evangelio era el fin de mi trabajo, pero mis pensamientos han cambiado. Aunque hemos trabajado duro en el esparcimiento del evangelio, el problema ha cambiado ya que nuestra mira y propósito ha virado a la expansión del Reino de Dios y no simplemente el esparcir el evangelio. Para construir el Reino de Dios, la gente en cada rincón de este mundo debe recibir la remisión del pecado al serles compartido el evangelio. No tenemos tiempo para realizar ningún otro trabajo que no sea construir Iglesias de Dios. Tenemos que pelear ferozmente la guerra espiritual con una moral elevada para expandir el Reino de Dios. Nuestros corazones, pensamientos, y propósito deben cambiar para estar de acuerdo con lo que Dios quiere realizar. Y debemos entrenar nuestros cuerpos y corazones para pelear por este propósito.
Ya que yo también soy un ser humano, algunas veces tengo la necesidad de descansar. Algunas veces, pienso que me gustaría reunir a todos nuestros colaboradores y descansar durante un tiempo. Siempre que pienso, “Oh Dios, me gustaría darme un descanso,” debo cambiar mi corazón después de observar a mis colaboradores realizar sus duros trabajos silenciosamente. Me doy cuenta de lo infantil que es mi deseo de descansar después de observar a otros enviar correos electrónicos, luchando con computadoras, envolviendo libros para ser enviados a los justos en todo el mundo, y el de ganar dinero para apoyar los esfuerzos de servir a Dios.
Realmente, cada uno de nosotros se ocupa de muchísimo trabajo. Esa cantidad masiva de trabajo le pega duro a nuestros cuerpos, y nos gustaría tomarnos un descanso. No estoy diciendo que debemos trabajar sin ningún descanso, sino que debemos hacer ambos, trabajar y descansar para nuestro Señor. Para nosotros, trabar y descansar es realizar la obra de Dios.
Mientras trabajamos, todo tipo de cosas ocurren. Lo que es importante es donde está el propósito de nuestro corazón. Debemos recordar lo que nuestro Señor nos dijo que oráramos y que vivamos nuestras vidas de acuerdo a eso. Necesitamos saber cuál es la voluntad de nuestro Señor y unir nuestros esfuerzos de acuerdo a eso. Esto es, ¿Qué nos dijo nuestros Señor que hiciéramos después de que Él nos dio la remisión de los pecados? Dios nos dijo que construyéramos Su Reino sobre la tierra. Todo lo que tenemos que hacer es construir el reino de Dios.
Aunque la voluntad de Dios incluye esparcir el evangelio, un propósito mas esencial es construir el Reino de Dios para que Cristo pueda reinar como Rey, recibir alabanza, y recibir Su Gloria. Eso es lo que Dios desea. Además, Cristo desea que todos nosotros en esta tierra recibamos la remisión del pecado para que Él pueda dar Su gracia a aquellos que han recibido la remisión del pecado. Él desea vestirnos con la gracia de la salvación, las bendiciones, gloria, paz, riquezas y el esplendor de la gracia. Sabemos esto como un hecho y lo creemos. Queridos compañeros creyentes, ¿creen esto? Si, lo creemos. Hemos vivido de ese modo hasta ahora sirviendo al evangelio, y creemos en todo esto.
Mientras sirvo al Señor, pensé que en algún momento debía predicar acerca de la oración que nuestro Señor nos ha enseñado. Aunque sentía la necesidad, no podía encontrar el tiempo correcto. Así, ha llegado este día en el que finalmente puedo compartir la Palabra con la bendición de Dios.
Me di cuenta que Dios nos está diciendo que construyamos Su Reino sobre esta tierra. Dios nos dijo que construyamos Su Reino sobre esta tierra y que nos ayudara a seleccionar a los trabajadores de Dios y reuniésemos santos para pelear la guerra espiritual para poder construir el reino de Dios. También me di cuenta que nuestro Señor nos llamo a todos para ser guerreros y soldados de Cristo. Dios nos ha puesto sobre esta tierra como Sus solados y guerreros. Cuando oramos con este propósito, Dios responde nuestras oraciones y nos ayuda. Ciertamente, Dios obra a través de nosotros.
Dios permitió que la Internet se desarrollara rápidamente. Yo pienso que fue así para que pudiéramos esparcir el evangelio a todo el mundo por este medio. Aún en nuestro país, la Internet no estaba tan desarrollada hace unos pocos años. Sin embargo, nuestro país se desarrolló como un líder de la industria IT. Las comunicaciones por Internet son el camino global. Se sorprenderían si supieran la cantidad de gente que es usuaria de Internet. Desde los ancianos hasta los niños de pre-escolar, todos ellos están familiarizados con las computadoras y disfrutan usando la Internet. Este es un desarrollo muy importante. Todo el mundo va por este camino. Y esto tampoco está limitado a los países desarrollados. El internet está creciendo rápidamente aún en los países en desarrollo.
Mucha gente solía ir a la oficina postal a enviar correo, y el tomar y entregar correo era la mayoría del negocio de las oficinas postales. Sin embargo, el volumen de cartas ha disminuido tanto que las oficinas postales se están enfocando en la entrega de bienes. En las oficinas postales, las cartas están disminuyendo mientras que la entrega de bienes está aumentando. Esto tiene que ver con el desarrollo de las telecomunicaciones y otras formas de logística, pero principalmente debido a los correos electrónicos enviados vía Internet.
Yo creo firmemente que tal desarrollo de la Internet se debió al deseo de Dios de construir Su Reino sobre esta tierra rápidamente. Ya que estamos esparciendo el evangelio a través de la Internet, podemos esparcir el evangelio a los lugares más remotos del mundo sin visitarlos. Aquellos que están buscando el evangelio verdadero vienen y visitan nuestro sitio de red. Ahí les es presentado el evangelio del agua y el Espíritu. Una vez que llegan a creer en el evangelio, participan en la construcción del Reino de Dios.
Nuestro Señor nos ha enseñado la Oración del Señor con este propósito. Esta es la frase en la oración que dice, “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Como dice esta frase, el Reino de Dios ciertamente será establecido sobre esta tierra. El evangelio alcanzara cada rincón de este mundo. Y el Reino de Dios será establecido en cada nación. Esto es, trabajadores y creyentes como usted se levantaran en cada nación haciendo guerra espiritual. Si estuviésemos simplemente sirviendo al evangelio, podríamos perder nuestra fe y llegar a la decadencia espiritual. De hecho, es más fácil sostenerse en la tribulación que en el aburrimiento. Dios sabía que simplemente esparcir el evangelio nos aburriría, así que Él nos designo la gran tarea de construir el Reino de Dios. El trabajar para construir el Reino de Dios no es aburrido. Es otra dimensión ministerial más que simplemente la propagación del evangelio.
“¿Eres un picador o una persona justificada? Los pecadores no pueden ser el pueblo de Dios, solo los justificados son el pueblo de Dios. Los justos tienen un propósito distinto en sus vidas, no así los pecadores. Ellos pertenecen a un lugar diferente y son diferentes en cada aspecto posible. No importa que tan duro lo intenten, los pecadores son simplemente pecadores que pertenecen a este mundo. ¿Sabes cómo llegar a ser justo?” si en nuestro corazón creemos que somos trabajadores que estamos estableciendo el Reino de Dios así como soldados del Cielo, nuestro lenguaje cambiara totalmente así como los caminos de nuestras vidas. El nivel de esparcir el evangelio ha cambiado.
“Aunque podamos parecer iguales por fuera, tú y yo tenemos una diferencia crucial. ¿Sabes cual es? La diferencia está en nuestro corazón. En lugar de pecado, yo tengo al Espíritu Santo en mi corazón. ¿Y tú? ¿No tienes pecado en tu corazón? Eso es a lo que refiero cuando hablo de estar en un nivel diferente. Además, tú y yo encararemos un final diferente. No importa cuán duro lo intentes, terminaras yéndote al Infierno. Por el contrario, yo iré al Cielo. Tus últimos días serán miserables, llenos de maldiciones.los míos serán esplendidos, llenos de paz y calma. Dicho de otro modo, yo soy una persona santa escogida por Dios, que ha recibido la remisión del pecado al creer en el evangelio del agua y el Espíritu dado por Cristo. Tú, por otra parte, estás bajo maldición al trabajar incesantemente para Satanás el Demonio. Si deseas salir del control del demonio y convertirte en un hijo de Dios, será mejor que escuches cuidadosamente a lo que te voy a decir ahora. Lo que te voy a decir ahora no son mis propias palabras sino la Palabra de Dios. Es la Palabra de Vedad, la cual te traerá la remisión del pecado si tan solo crees en ella.”
“Todos tus pecados fueron transferidos sobre Jesucristo, cuando Él recibió Su bautismo de Juan el Bautista. Debido a que Jesús quién tomó todos tus pecados murió sobre la Cruz, todos tus pecados fueron borrados. Cuando crees que Jesús fue resucitado al tercer día, tu también resucitaras en un cuerpo santo e iras al Reino de Dios. Esta es la mismísima Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, e iras al Reino del Cielo si crees en esta Palabra. Y tendrás la oportunidad de entregar tu vida a expandir el Reino de Dios, para lo cual te ha designado el Señor. Cuando todo lo que haces es para Dios, el Reino de Dios inminentemente el Reino de Dios se construirá sobre esta tierra. Aquellos que han recibido la remisión del pecado deben seguir a Dios.”
Queridos compañeros creyentes, si compartir el evangelio fuese el fin de nuestra tarea, ¿no sería fácil aburrirse con tanto trabajo unilateral? Valdría la pena si ellos recibiesen la remisión del pecado y los guiásemos hasta nuestras iglesias para que se convirtiesen en trabajadores de Dios. Ya que no todas las personas son verdaderos humanos que Dios trate de rehacer, si los podemos guiar para que vivan como verdaderos seres humanos, eso valdría la pena para nosotros.
Un niño que apenas sale de ser amamantado por su madre pronto entra a la escuela elemental. Es el deseo de la madre ver a su hijo pasar por la escuela intermedia y superior y que crezca como un adulto maduro y se case son una hermosa compañera. Al igual que una madre ve a su hijo atravesar su vida se siente orgullosa, así vale la pena para nosotros levantar numerosas almas como pueblo de Dios y finalmente verlos como preciosos soldados. Al igual que los padres nunca se cansan de educar a sus hijos durante veinte años más o menos, el levantar gente para que se convierta en trabajadora de Dios y en el pueblo de Dios, eso nunca cansa. Ya que esa es la mismísima tarea de expandir el Reino de Dios, Dios se grada con ello. Nosotros nos agradamos con el fruto que produce. Al igual que nosotros vemos hermosos a nuestros hijos, tratamos de crearlos para que vivan como verdaderos seres humanos.
Aprecio mucho a un estudiante de la Escuela Dominical llamado Euichul. Así, yo juego con Euichul, le llamo, “¡hermoso pequeño!” cuando juego con él, lo pongo entre mis piernas. ¿Sabes lo que él dice entonces? Él dice, “Ya me canse.” Lo he escuchado decir “Me duele” o “Esto es duro,” pero nunca lo escuche decir, “Estoy harto.” Tan pronto como lo escuche decir eso, mis piernas se debilitaron. Lo que dijo fue inesperado. Tal vez tenga que ver con mi genética, pero desconozco las razones especificas.
De cualquier modo, él está creciendo muy rápido, fue solo ayer cuando lloraba como bebe, y hoya ha crecido lo suficiente para decir, “Estoy harto.” Y pronto, ira a una escuela elemental. “Mamá, ya voy a la escuela.” Y él irá a la escuela con una mochila en su espalda tan grande como él.
Había una niña llamada Chaeyoung, que solía correr siempre que me veía. En estos días, ella se sienta en mis piernas y me saluda así “Hola, pastor. ¿Cómo ha estado?” me maraville al ver cuánto había cambiado, pero algunos pensamientos se levantaron simultáneamente en mi mente. Pensé que bien la han enseñado sus padres y también me pregunté si ella quería dinero de mí. Bueno, sucede que ella ha aprendido a comportarse de esa manera por su maestra de kínder. Ella solo actuaba como fue enseñada, diciendo “hola” siempre que veía un adulto. Los niños que nunca escuchan a su madre, algunas veces escuchan a sus maestros. Observando esto, sentí a los niños crecer rápidamente. En general es agradable ver a los niños crecer.
¿Porqué los padres educan a sus hijos? ¿Es para verlos casarse con una esposa hermosa y que tengan sus propios hijos? Los padres educan a sus hijos y los ven crecer y casarse para formar su propia familia. Ese es el corazón de un padre y el propósito por el cual los padres educan a sus hijos.
Dios tiene un propósito similar por el cual Él nos ha puesto en esta tierra como Sus soldados. Dios desea vernos, Sus hijos propios, expandir el evangelio del agua y el Espíritu y dar nuevo nacimiento a nuevas almas y educar a esos hijos espirituales para que se conviertan en soldados de Dios así como en Sus trabajadores.
La generación de nuestros padres no practico el control natal. Ellos tuvieron muchos hijos ya que les nacieron tantos hijos como concibieron. Las madres Coreanas de aquellos días solían dar a luz a una docena de niños. Los primeros tres o cuatro hijos eran educados por sus madres. Después del tercer hijo, el cuarto era educado por la primera, la quinta por la segunda y así sucesivamente. Ya que los hermanos y las hermanas se criaban unos a otros en los días de antaño, había un afecto muy estrecho entre los hermanos.
Este es el mismo método que puede aplicarse al criar a los trabajadores de Dios. Dios nos ha puesto en esta tierra como Sus soldados y desea construir Su Reino. Dios se goza en ‘producir’ muchos trabajadores de Cristo. Así, Dios desea que expandamos el evangelio del agua y el Espíritu a todas las naciones de todo el mundo y que reciban la remisión del pecado y los guiemos hacia nuestras Iglesias. Así es como se construye el Reino de Dios.
La Iglesia de Dios donde los justos creyentes se reúnen constituye el Reino de Dios. Así, tenemos que construir una Iglesia aquí y otra allá. Tenemos que construir Iglesias y esparcir el evangelio a la gente en todas partes. Así, destruiremos a Satanás el Demonio, al igual que los Israelitas pelearon contra los Filisteos y los Amalequitas. Haciendo que se rindieran al hacerles guerra es así como los podemos volver hacia Dios. Guiando a aquellos que se han apartado ahora estén del lado de Dios, hagamos que vivan como el pueblo de Dios, protegido, bendecido y con derecho de ir al Cielo.
Dios nos ha puesto a ti y a mí como Sus soldados en esta tierra para construir Su Reino. ¿Crees que los trabajadores y los santos son los constructores del Reino de Dios? Nosotros que hemos nacido de nuevo por el agua y el Espíritu ciertamente somos los constructores del Reino de Dios. Si nosotros los soldados de Cristo no servimos al evangelio en Sus campamentos y salimos al mundo, seremos muertos. Debido a que la gente no sabe que el no permanecer en la Iglesia después de que han recibido la remisión del pecado es de hecho ser muertos, salen al mundo a pesar del hecho de que han recibido la remisión del pecado. Puede que digan, “Yo no tengo que pelear la guerra. Me rindo. Ya no peleare más,” y arrojan sus espadas y lanzas. Sin embargo, ese no es el fin de su Guerra sino mas bien su propio final.
Los soldados siempre deben estar equipados con sus armas, siempre deben pelear cuando aparece el enemigo, y deben ser capaces de lanzar ataques preventivos. Tienen que estar perpetuamente listos para ir a la guerra. Y siempre deben pelear unidos con otros soldados. Si pelean por si solos en vez de hacerlo unidos, no ganarán nada más que heridas. El mismo principio puede ser aplicado en la guerra espiritual. Solo con un propósito en común, convicción, y con el corazón para ganar la guerra, tenemos que multiplicar nuestra fuerza cubriendo las debilidades los unos a los otros. Como dice el eslogan “Unidos permanecemos, divididos caemos” significa, debemos unirnos si vamos a ganar la guerra espiritual.
Dios nos llama a vivir para la expansión del Reino de Dios. El Reino de Dios ha sido construido en mi país, y está siendo construido en todo el mundo. Sin embargo, existen aún muchas regiones que no han oído de este evangelio. Así, tenemos que compartir el evangelio del agua y el Espíritu a esas regiones y construir el Reino de Dios. También, en cada región en donde el Reino de Dios ya ha sido construido, debemos animarlos para hacer guerra espiritual en las áreas que los rodean. Dios nos está diciendo que vivamos para la expansión del Reino de Dios, nunca dejando de orar y nunca dejando de hacer guerra espiritual, arrebatándole al enemigo. Nuestro propósito es agradar a Dios al derrotar a nuestros enemigos y al construir el Reino de Dios en esta tierra. Por el tiempo que Dios lo permita, hagamos lo mejor con el poder de Dios otorgado a nosotros. Tenemos que vivir para hacer la voluntad de Dios hasta el día en que nuestro Señor regrese. Solo entonces podremos bajar nuestras armas y terminar la guerra.
Hasta ese día, nosotros quienes hemos recibido la remisión del pecado debemos pelear la guerra espiritual. Tenemos que recordar que nuestros enemigos tendrán la ventaja si nos rehusamos a pelear la guerra espiritual para construir el Reino de Dios. Así, debemos unirnos con la Iglesia, ocuparnos de los heridos, y continuar orando para lograr nuestra tarea. Queridos compañeros creyentes, ¿creen esto?
Tú y yo hemos servido bien al evangelio hasta ahora. Sin embargo, si solamente pensamos, “¿Expandir el evangelio? No se mucho acerca de eso. ¿Enviar libros? Creo que de algún el evangelio se está expandiendo,” no podremos realizar la obra de Dios. “Wow, el Reino de Dios está siendo construido de ese modo. El Reino de Dios está siendo levantado en esa área.” Esta es la reacción de un hombre de fe. Debemos recordar esto.
Personalmente estamos experimentando que el Reino de Dios ahora está siendo establecido en todas partes. Mientras continuamos nuestra guerra espiritual para esparcir el evangelio del agua y el Espíritu, más de 800 colaboradores en todo el mundo se levantaron. Ahora, estamos siendo testigos del establecimiento del Reino de Dios en cada nación con nuestros propios ojos. No solo nos estamos imaginando en nuestra mente que el Reino de Dios está siendo construido, sino que el Reino de Dios realmente se está construyendo en cada nación.
Nosotros quienes hemos nacido de Nuevo por el agua y el Espíritu debemos vivir nuestra fe sabiendo que la obra de Dios se está cumpliendo por medio de nosotros. Nosotros no somos tan capaces ya que nuestra carne es débil e insuficiente. Si solamente actuamos en nuestra propia voluntad y gritamos diciendo, “hagámoslo” como se hace en las campañas sociales, no seremos muy efectivos. Si decimos, “Así unidos,” terminaremos desmoronándonos, nos esparciremos, diremos, “Que tonterías dices. Yo estoy realmente ocupado.” Aunque no hemos promovido un proyecto de “hagámoslo” al esparcir el evangelio, debido a que nuestro Señor nos ha liberado y debido a que la gracia dada por nuestro Señor es súper abundante y sorprendente, estamos esparciendo el evangelio por medio de nuestros corazones voluntarios que desean compartir este precioso evangelio de todo corazón.
Debemos saber esto. Especialmente, los trabajadores del equipo deben saber esto. Si reunimos a los santos y les decimos “hagámoslo,” no llegara a ser nada. Aunque de vez en cuando lo hagan, no lograran mucho. Sin embargo, si decimos, “Nuestro Señor tomó todos nuestros pecados sobre Sí Mismo por medio de Su bautismo, cargando esos pecados del mundo Él fue crucificado sobre la Cruz, y nos liberó al ser resucitado de entre los muertos. No tenemos pecado debido a que nuestro Señor nos ha remitido perfectamente de todos nuestros pecados. Todos nuestros pecados fueron transferidos sobre Él. Los pecados de Kim Il Sung han sido transferidos. Ninguno de nuestros antepasados tiene pecados.
Ni Hitler ni ningún asesino masivo tienen ningún pecado. Jesús ha borrado todos los pecados del mundo incluyendo los tuyos y los míos. La única diferencia es que nosotros hemos recibido la remisión del pecado creyendo en la Verdad. Pero esos asesinos masivos no han recibido la remisión del pecado, ya que ellos no creyeron en el evangelio. Lo mismo puede decirse de aquellos que todavía no han nacido de nuevo. Así, tenemos que servir al evangelio por aquellos que todavía no conocen este evangelio. Entonces, los justos servirán al evangelio en cualquier condición por la abundante gracia de Dios. Debemos saber bien las características de las ovejas.
Queridos compañeros creyentes, Dios desea construir Su Reino sobre esta tierra por todo el mundo. Los siervos de Dios dentro de Su Iglesia están predicando solamente lo que Dios ha dicho. Todo lo que hablan es la Palabra de Dios, aunque algunas veces usan un lenguaje duro. Cuando yo uso una forma no refinada al hablar, lo hago intencionalmente para no aburrirte. No sé lo que piensen de mí, pero soy un hombre que puede usar una forma muy refinada y hablar correctamente. En raras ocasiones, maldigo para liberar el estrés acumulado. Otras veces, maldigo porque la otra persona lo merece. Pero nunca maldigo sin ninguna razón aparente.
Dios nos ha seleccionado a ti y a mí para ser soldados de Cristo. Él nos ha hecho Sus soldados. Para que podamos construir el Reino de Dios, Dios nos dio la remisión del pecado y nos trajo a Su Iglesia, nos alimento, hizo que tuviésemos comunión unos con otros y que comiésemos de la Palabra, y nos capacito para compartir el evangelio. Esto es porque somos los soldados de Cristo.
Verdaderamente, nosotros los soldados de Cristo tenemos tribulación interior y exterior. Aunque tratamos de servir al evangelio totalmente, hay muchas cosas que nos estorban. Cuando tratamos de servir al evangelio de todo corazón, un problema salta por aquí y por allá. Cuando tratamos de participar en el ministerio de la Iglesia, otro problema salta por otro lado. Si nos vamos a entregar completamente a expandir el evangelio, no puede haber nada que nos retrase. Sin embargo, estos y otros problemas siempre abundan. Así, yo sé bien que sufrimos en nuestro corazón sin poder hacer mucho al respecto.
 
 
Aquellos Reclutados Como Soldados se Gozarán en Él Quién los Reclutó
    
El Señor dice, “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:4). Realmente, somos incapaces de seguir a Dios, si tratamos de suplir todas nuestras necesidades de la carne. Después de examinar si puedo resolver un problema en particular, si no puedo, debo soltar este problema a Dios diciendo, “Dios, por favor ocúpate de ello.” Debemos hacer todo lo que podamos hacer. Pero también debemos hacer nuestras tareas como soldados de Cristo confiando en que Dios suplirá nuestras necesidades.
También, una vez que encontramos soldados enemigos, debemos capturarlos vivos ganando la Guerra. Entonces Dios los formará de acuerdo a Su voluntad, así que podemos dejarlos con Dios. Dios provee fuerza y proporciona todo a ellos en cuerpo y en espíritu, ambos. Los problemas familiares que soy incapaz de resolver se encargara de ellos Dios. Si tú y yo fuésemos Cristianos fieles, ¿no experimentaríamos estas cosas? Sabemos bien que aquellos que vivieron como trabajadores de Cristo tienen muchos testimonios personales así.
Así, ¿tenemos preocupaciones? ¿Tienes algún problema? Desafortunadamente, los tenemos. Yo mismo tengo muchas preocupaciones y problemas. Si trato de resolver todos esos problemas antes de servir al evangelio, nunca podre servir al evangelio. Primeramente, tengo problemas con mi hijo. Si tratase de criarlo a mi satisfacción antes de pararme delante de ustedes honorablemente, lo más seguro es que sería incapaz de pararme ante ustedes no antes de que cumpla setenta años. No tengo la menor idea de cuando mi hijo madurara y deje de preocuparme, pero ya que lo he encomendado a Dios, yo creo que Dios cuidara de él.
Los verdaderos soldados hacen la voluntad del comandante quién los reclutó como soldados. Aunque arduo y difícil, ya que nuestro Reclutador nunca nos abandonara, llegaremos a experimentar Su gracias que sobreabunda sobre nosotros totalmente. Tú y yo somos los soldados eternos de Cristo. Los soldados siempre se preparan para la guerra y pelean una guerra perpetuamente. Los soldados de Dios, quienes nacen de nuevo por el agua y el Espíritu, pelean la guerra espiritual. Siempre existen soldados para pelear la guerra. Particularmente, creemos que los soldados de Dios existen para pelear la batalla de la fe (1 Timoteo 6:12).
El Segundo tema de oración que nuestro Dios nos ha dado es “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Yo doy gracias por decirnos que construyamos el Reino de Dios. “Dios liberó a todos y a cada unos de nosotros para unirnos al esfuerzo de construir el Reino de Dios.” En nuestra fe, damos gracias a Dios por darnos esta Palabra y por grabarla en nuestros corazones. Dios nos dice que oremos por el establecimiento del Reino de Dios una vez que hemos recibido la remisión del pecado. Exhorto a todos ustedes a recordar que nuestro Señor nos dijo que construyamos el reino de Dios y que vivamos de acuerdo a la voluntad de Dios en ese aspecto.
Si nos ponemos una meta elevada, podremos superar las pequeñas tribulaciones. Por otro lado, si no ponemos una meta elevada, podemos rendirnos aún con un pequeño obstáculo. El hombre debe tener una gran ambición. La gente con gran ambición obtiene la habilidad de auto sostenerse y de permanecer durante las tribulaciones, mientras la fe es colocada en sus corazones.
Damos gracias ante nuestro Dios. ¡Cuán agradecidos estamos porque Dios nos llamó para ser soldados de Cristo¡ debemos sostener nuestro estilo de vida actual esparciendo el evangelio a todo el mundo y de orar por el hasta que el Reino de Dios sea establecido. Oramos por todos los trabajadores y por el pueblo de Dios en todo el mundo. Y oramos por los que están alrededor de nosotros. Oramos y retamos a cada uno para lograr esa meta.
Nuestras oraciones son respondidas frecuentemente después de que cierto tiempo ha pasado desde el momento en que primeramente las hicimos. La respuesta frecuentemente llega muchas veces más grande de lo que lo que esperábamos. Esto es, las oraciones no son respondidas inmediatamente después de que las hicimos. Cuando los niños les ruegan a sus padres por unas alitas de pollo, los padres les dicen que oren a Dios y que Él responderá. Entonces, los niños cierran sus ojos y oran en ese instante por sus alitas de pollo. “Dios, por favor envíame unas alitas de pollo. Yo oro en el nombre de Jesús. Amen.” Y ellos se quejan cuando las alitas de pollo no están inmediatamente frente a ellos.
De igual modo, nosotros los justos quienes hemos recibido la remisión del pecado algunas veces actuamos como esos niños, aunque somos adultos maduros. Nosotros pensamos que si oramos por nuestras propias necesidades, esas oraciones serán respondidas inmediatamente. Así que, tenemos que orar antes de tiempo, las oraciones son como una cuenta de ahorros para el futuro. Tenemos que orar mucho antes del tiempo y esperar que Dios responda esas oraciones. Esa es una oración por fe.
Y si a Dios le agrada, tenemos que examinarnos a nosotros mismos: Tenemos que examinar si realmente estamos viviendo como soldados de Cristo y si estamos actuando en forma que agrade a Dios o no, Dios ya ha preparado el 100% de nuestras necesidades. Como dijo Él, “Pedid y se os dará,” tienes que creer que ciertamente Él te dará lo que le pidas. Desde luego, a aquellos con los que Él se agrada, Él responderá sus oraciones tarde o temprano. Con aquellos que a Él no le agradan, les dará en Su segunda venida. Esto es, Él no les dará el tiempo de disfrutar esas respuestas sobre la tierra.
No podemos dar suficientes gracias a Dios. ¡Quienes somos nosotros para que Dios nos confiara la construcción del Reino de Dios! Nosotros tan solo damos gracias. Algunas veces me pregunto si Dios nos sobre estimó. Si nos vemos cada uno de nosotros individualmente, ninguno de nosotros somos más especiales que cualquier otra persona. Es sorprendente como Dios confió tan gran tarea a nosotros, cuando no tenemos lealtad y somos caprichosos. Tal vez Dios está usando a personas como nosotros sin talento para revelar Su gloria. Dios nos usa porque somos Su propio pueblo, porque el Espíritu Santo está en nuestros corazones, y porque somos Sus hijos propios. Cuando oramos, Dios responde y recibimos Su ayuda. Dios nos designado esta gran tarea porque caminamos con Dios sin importar lo que otros digan, y porque ya pertenecemos al Reino de Dios. Dios nos ha confiado esta tarea a ti y a mí.
Damos gracias ante nuestro Dios. Dios nos ve con ojos favorables, con lastima, y Él tiene misericordia de nosotros. Aunque el Apóstol Pablo persiguió al Señor Jesús en el pasado, cuando se encontró con el Señor camino a Damasco, el volvió su corazón al Señor. Por eso, Dios miró a Pablo con ojos favorables y lo selecciono para ser Su trabajador. El Apóstol Pablo fue escogido como un instrumento para expandir el evangelio de la justicia de Dios. Jesucristo nos ha visto con ojos favorables como lo hizo con el Apóstol Pablo y nos escogió para ser Sus obreros en la obra de construir el reino de Dios.

Damos gracias a Jesucristo por la gracia de Dios. Debemos vivir vidas que glorifican a nuestro Dios. Vivamos el resto de nuestras vidas con el propósito de construir el reino de Dios. Debemos llenar el resto de nuestros días con ese propósito, planeándolo todo, realizando cada trabajo unidos con la Iglesia, y orando por todo mientras vivimos nuestras vidas como soldados de Jesucristo por fe.