The New Life Mission

Sermones

Tema 20: La Oración del Señor

[Capítulo 20-5] < Mateo 6:12 > Perdonando Nuestras Debilidades

< Mateo 6:12 >
“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
 
 
¿Cómo estás? Acabamos de disfrutar una actuación especial observando a la asociación de jóvenes. ¿Acaso no nos la pasamos bien? El hermano Jinho Hong es muy alto, pero se alargo aún más para realizar su baile del pulpo. No tienen idea de cómo me reí observando ese baile. Ciertamente, nuestros hermanos pueden bailar mucho mejor que yo jamás lo haya hecho cuando aún era soltero. Nuestras hermanas comentaron que los hermanos jóvenes eran muy bravos.
Esta iglesia de Dios es maravillosa sin importar la parte que hagamos en ella. Es aún mayor cuando cantamos las alabanzas que hemos compuesto y las letras que hemos escrito nosotros mismos. La iglesia de Dios es hermosa y gloriosa. ¿Amas la iglesia de Dios? Claro que sí. Y si Dios lo permite, creo que escribiremos aún mejores alabanzas. Si alguno de ustedes tiene buenas letras o canciones para alabanza, por favor envíelas a nuestros pastores. Entonces, haremos canciones de alabanza con ellas y las cantaremos juntos. Dios recibirá mayor gloria por medio de las alabanzas de los justos santos nacidos de nuevo. Cuando nuestro libro de alabanza este muy grueso, publiquemos un segundo volumen. En este momento tenemos 21 canciones nuevas en el. Me gustaría ver más o menos 50 canciones nuevas en nuestro siguiente Campamiento de Entrenamiento de Discipulado. ¿Estoy pidiendo demasiado? Si no es así, me gustaría alabar a Dios, con por lo menos, 15 canciones nuevas cada año.
Durante el Campamento de Entrenamiento de Discipulado del Verano de este año estuvimos estudiando juntos el tema de La Oración del Señor. Hoy, nos enfocaremos en la Palabra de Mateo 6, versículo 12, la cual dice, “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
Si nosotros solo entendemos la Palabra de Dios literalmente, eso será nuestra propia ruina. Esto se debe a que Dios escondió significados divinos profundos en la palabra escrita. Cada Palabra de Dios está escrita con letras para que todos puedan leerla, pero para entenderla correctamente necesitamos creer en el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la clave para abrir y entender la Palabra. Solo aquellos que poseen este evangelio genuino pueden compartir correctamente el significado de la Oración del Señor interpretándola apropiadamente.
Estamos estudiando la Oración del Señor, la cual nos enseñó nuestro Señor. Cuando observamos la Oración del Señor en su significado literal, podremos sentir la necesidad de hacer algo. Así que, cuando leemos el pesaje de la Escritura de hoy, “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores,” sentimos la necesidad de recibir continuamente la remisión de nuestros pecados y de hacer algo. ¿Realmente necesitamos recibir continuamente la remisión de nuestros pecados? ¡De ninguna manera¡ La Verdadera Fe no viene de un simple sentimiento. Si consideramos los sentimientos de nuestro corazón como nuestra fe verdadera, fácilmente interpretaremos y entenderemos equívocamente la palabra de Dios.
Primero debemos saber que la frase “Y perdónanos nuestras deudas” del pasaje de la Escritura de hoy no significa que aquellos que han recibido la remisión del pecado en su fe deban lavar sus pecados nuevamente. Este pasaje es uno de los que mayormente se han entendido mal por mucha gente. “Si nuestro Señor realmente ha borrado todos nuestros pecados, ¿Porqué nuestro Señor nos enseño en la Oración del Señor que debemos orar por el perdón de nuestros pecados? Así, mucha gente ha malinterpretado y ha creído equívocamente en esta parte de la Oración del Señor. Debido a tales malinterpretaciones, la confusión abunda en casi todos los Cristianos.
¿Realmente la palabra del versículo 12 nos dice que continuamente necesitamos recibir la remisión de nuestros pecados personales? No. Podemos preguntarnos: “Parece que Dios nos dice que oremos diariamente por el perdón de nuestros pecados. Entonces, ¿cómo podemos aún tener pecados si todos nuestros pecados fueron quitados de una vez por todas al creer en el evangelio del agua y el Espíritu? Nuestro Señor Mismo nos ha enseñado la Oración del Señor. ¿Existen algunas diferencias entre la Oración del Señor y el evangelio del agua y el Espíritu?”
La mayoría de los Cristianos insiste que los pecados que cometen diariamente deben ser lavados por medio de oraciones de arrepentimiento diario. Sin embargo eso no es así. Debido a que nuestro Señor ha remitido todos los pecados del mundo de una vez por todas al recibir Su bautismo de agua y al derramar Su sangre sobre la Cruz, los creyentes de este evangelio no tienen pecados.
Sin embargo, si malinterpretamos la Oración del Señor, caemos en una gran confusión. La fe de aquellos que han recibido la remisión del pecado se estropea inmediatamente por aquellos que han creído erróneamente en la Palabra de Dios por sus malas interpretaciones de ella ya que no conocen el evangelio del agua y el Espíritu. Ellos dicen que nuestro pecado original fue remitido por medio de nuestra fe pero nuestros pecados personales aún permanecen. Sin embargo, eso es un gran error debido su fe equivocada. Debido a que ellos intentaron comprender la Palabra de la Biblia sin la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, han caído en grandes errores y han llegado a tener una fe equivocada.
 
 
Aunque Todos Somos Débiles, Debemos Perdonar las Faltas los Unos de los Otros Dentro de la Fe en el Evangelio del Agua y del Espíritu.
        
No podemos evitar cometer pecados diariamente mientras estamos en este mundo. Así que, lo correcto para nosotros es perdonarnos unos a otros nuestras malas acciones. Esto es una realidad. Sin embargo, tenemos que lavar todos los pecados personales que cometemos diariamente por medio de nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Dicho de otra forma, la solución de todos nuestros problemas con el pecado y del perdón de las malas acciones de unos con otros está en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. La frase “como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” nos dice que nos perdonemos las faltas que se cometen debido a nuestras debilidades unos a otros.
Cada Palabra en la Biblia presupone el evangelio del agua y el Espíritu. La frase “como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” también significa que tenemos que perdonarnos las faltas que cometemos unos a otros con el corazón lleno de generosidad de los santos nacidos de nuevo que han recibido la remisión incondicional del pecado por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Así, somos capaces de resolver los problemas del pecado solo por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Nuestro Señor nos está hablando de esta parte. Solo aquellos que han experimentado el amor incondicional del Señor, esto es, que han recibido la remisión de todos sus pecados que fue dada gratuitamente por nuestro Señor son capaces de mostrar misericordia a quienes han cometido pecados contra ellos. Así, nuestro Señor dijo a los justos acerca de una vida ética en la fe. Queridos compañeros creyentes, ¿entienden esto?
Dios ha hablado la Verdad: “Si usted ha recibido la gracia de la remisión de todos sus pecados de una sola vez, usted también tiene la capacidad de perdonar a aquellos que han pecado contra usted. Si ustedes que han recibido de Mí la gracia de la remisión del pecado no son capaces de perdonar a quienes han pecado en su contra, ustedes estarán deshonrando Mí nombre. Si son incapaces de perdonarse unos a otros cuando Yo ya he borrado todos sus pecados, tampoco Yo remitiré los suyos.”
Nuestro Señor nos ha hablado en esta línea. Así, la Palabra nos está diciendo que debemos perdonarnos unos a otros de las malas acciones que nos causamos unos a otros. Esta Palabra es dada a los santos nacidos de nuevo que creen en el evangelio del agua y el Espíritu para que ellos la apliquen en sus verdaderas vidas éticas. Esto es, fue una lección para nosotros para que nos perdonemos nuestras faltas unos a otros siempre y cuando no constituya el pecado de blasfemar al Espíritu Santo. Aunque no podemos perdonar a aquellos que interfieren y corrompen el evangelio del agua y el Espíritu, debemos perdonarnos los unos a los otros en nuestras vidas éticas como santos.
Ciertamente, existen aquellos en este mundo que han recibido la remisión del pecado de una sola vez al cree en el evangelio del agua y el Espíritu. Nuestro Señor realmente ha remitido todos sus pecados por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Así, ellos han llegado a ser libres del pecado por su fe en este verdadero evangelio. Los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu pueden acercarse a Dios con una conciencia pura. Así, ellos son capaces de perdonar las faltas unos a otros por la fe dentro del evangelio del agua y el Espíritu. Siempre y cuando alguien de nosotros no corrompa la Verdad inmutable, somos capaces de perdonarnos unos a otros las malas acciones. Aquellos que han recibido la remisión del pecado al creer en el evangelio del agua y el Espíritu tienen el poder para perdonar las malas acciones de unos a otros.
Aún así, existe un pecado imperdonable aún para el Señor. Esto es, el pecado de corromper el regalo más grande para la humanidad, el cual es el evangelio del agua y el Espíritu. No podemos permitir el pecado de obstruir la propagación del evangelio del agua y el Espíritu y el pecado de tratar de propagar una versión corrupta del evangelio. De hecho, si usted perdona a tales personas que cometen pecados de blasfemia del Espíritu Santo, usted será un pecador peor que ellos. Y si usted es uno con tales personas, usted no será capaz de impedir las maldiciones del infierno. Sin embargo, si ellos se dan cuenta de sus pecados y se vuelven de sus pecados y tratan de creer en el evangelio del agua y el Espíritu y propagan ese evangelio, recibirán aún la compasión de Dios.
En los tiempos del Antiguo Testamento, nuestro Señor permitía a los creyentes lavar sus pecados por medio de su fe en el sistema de sacrificios: Transferían sus pecados sobre los sacrificios al imponer sus manos sobre la cabeza de los sacrificios y así daban la paga de sus pecados al rociar la sangre de los sacrificios en frente del altar de la ofrenda quemada.
En los tiempos del Nuevo Testamento, nuestro Señor vino como el Cordero del sacrificio que iba a tomar sobre Sí Mismo todos los pecados del mundo. Por medio del bautismo que Él recibió de parte de Juan el bautista, nuestro Señor quitó todos los pecados del mundo. Además, Él fue a la Cruz y pagó el rescate por nuestras vidas derramando Su sangre. Dios nos ha permitido recibir la remisión del pecado por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Este es el evangelio del agua y el Espíritu, el cual borra todos nuestros pecados de una vez y para siempre. Además, este es el poder del evangelio del agua y el Espíritu, el cual borra nuestros pecados por toda la eternidad. Debido a que cometemos malas acciones los unos contra los otros, nuestro Señor borró nuestros pecados al recibir Su bautismo y al derramar Su sangre sobre la Cruz.
Cuando tratamos de entender la Palabra de la Biblia, tenemos que hacerlo por nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Desde luego, aquellos que pueden hacer la Oración del Señor apropiadamente son aquellos que han colocado su fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Así, cuando estamos dispuestos a aprender las lecciones de la Oración del Señor apropiadamente, primero debemos comprender el evangelio del agua y el Espíritu. Es imposible entender el pasaje “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” sin la fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Si Dios hubiese querido ver la justicia de nuestra carne, Él se hubiera decepcionado. Si Dios nos hubiera demandado nuestras buenas obras de nuestra naturaleza humana, nos hubiéramos desanimado. Y entonces nuestros corazones creyentes que teníamos se desvanecerían bajo la pesada carga del pecado. Somos incapaces de realizar cualquier acto de justicia en nuestra carne. Dios no demanda actos de justicia de la debilidad de nuestra carne.
Más bien tenemos que pensar acerca y creer en esta Verdad de la remisión del pecado, el cual vino por el agua y el Espíritu. Ya que Dios sabe todo acerca de las debilidades de nuestra carne, todo lo que Él demanda es que creamos en el evangelio del agua y el Espíritu. Dios Padre nos ha dado la fe, por la cual podemos dar gloria al nombre del Padre.
 
 
Existen Pecados Imperdonables
 
Aún así, existen casos en que aún nosotros los justos somos incapaces de aceptarnos unos a otros. Esto se debe a que existen aquellos que tratan de corromper el evangelio dado por Dios que jamás cambia. Aún la mejor de las espadas se cree que no es mejor que una espada de madera por un ojo carente de entrenamiento. De igual modo, existen aquellos que menosprecian y tratan de corromper el evangelio dado por Dios del agua y el Espíritu, cuyo poder es absoluto y en el cual debemos creer y depender absolutamente.
Pueden existir aquellos que se estén preguntando, “¿usted está diciendo que existe alguna gente que es incapaz de perdonar ante Dios?” Si, puede haber algunas clases de personas que Dios Mismo nunca perdona sus pecados. ¿Por qué también nosotros somos incapaces de perdonar a aquellos que ignoran el eterno evangelio y hasta tratan de corromperlo? Todo el perdón y la tolerancia dependen en nuestro Señor. No podemos olvidarnos de gente como Jezabel, quien controlaba a su esposo Acab intencionalmente para engañar al pueblo de Dios con idolatría. Jezabel y Acab estaban contra Elías, aunque ellos sabían muy bien que él era un siervo de Dios. También, aunque Jezabel sabía que su esposo debía servir como rey de Israel a Jehovah Dios, ella convenció a Acab de servir ídolos en vez de a Jehovah Dios.
Entre los pecados que Jezabel cometió estuvo la extorsión de la viña de Nabaot para convertirlo en un jardín para su esposo. Había un viñedo cerca del palacio del Rey Acab, y él codicio ese viñedo. Por medios ilegales, Acab demandó que Nabaot cediera su viñedo. Nabaot, el dueño del viñedo se negó a dar su herencia de sus antecesores al rey. Debido a que Acab deseaba ese viñedo inmensamente, él luchó hasta el punto de dejar de comer. Una vez que Jezabel se dio cuenta de eso, ella le dijo a Acab que ella le conseguiría ese viñedo y que ya no se preocupara. Ella tajo testigos falsos contra Nabaot e hizo que lo mataran. Entonces, ella tomó ese viñedo y se lo dio al Rey Acab como regalo (1 Reyes 21:1-16).
El viñedo tipifica la iglesia de Dios en la Biblia. Así, aquellos que convirtieron la iglesia de Dios heredada de hombres de fe en un jardín de verduras inútil, fueron esos que cometieron el grave pecado que permaneció públicamente contra Dios. Esto fue un acto de hostilidad contra Dios. Jezabel se opuso a Dios sin dudarlo para satisfacer su propia ambición. Ese fue un pecado imperdonable, a menos que ella se convirtiera y se arrepintiera verdaderamente.
Hasta donde sabemos, todos los seres humanos son esencialmente iguales delante de Dios, teniendo la misma naturaleza humana. Entonces, aquellos que piensan que son especiales o superiores a otros y tratan de controlarlos son como Jezabel. Una persona que piensa, “Yo debo usar a esta persona de esta manera y debo controlar a esta persona de esta forma” esa es una persona muy perversa. ¿Existe perversidad o egoísmo en nuestros corazones?
De hecho, el gen humano mismo es muy egoísta. Bio-cientificos han comprobado que los genes humanos son tan egoístas que dan órdenes egoístas a varias partes de nuestro cuerpo. De hecho, todas las enfermedades de cáncer son el resultado de tal egoísmo de las células cancerígenas. Así, una vida que no ha recibido la remisión del pecado es muy egoísta. También, aún si usted ha recibido la remisión, usted no puede evitar vivir egoístamente si usted síguela avaricia de su carne. Ustedes tienen que apartarse de esta clase de vida. No importa cuán bueno se vea una persona desde la perspectiva humana, su vida no puede evitar el egoísmo si no tiene al Espíritu Santo en el. Solo las almas de aquellos que creen en el evangelio del aguan y el Espíritu, por el cual Jesús lavó todos nuestros pecados, puede vivir una buena vida al ser guiado por Dios. Aquellos que han estado realizando la buena obra de Dios no son afectados por genes egoístas porque ellos creen en el poderoso evangelio del agua y el Espíritu y viven por esa Verdad.
Sin embargo, existen aquellos que aún están bajo el control de genes egoístas, aún entre los santos nacidos de nuevo. Ellos siguen los pensamientos de su carne y rechazan la guía de Dios. Ellos buscan sus propios intereses, aún usando a otros santos para sus propios fines. Ellos tratan de llevar a cabo su voluntad por cualquier medio posible. Será un enorme pecado si tratamos de exaltarnos nosotros mismos y cumplimos nuestros propios deseos sin considerar lo que ocurra con la buena obra de Dios. Entonces, tenemos que corregirnos nosotros mismos. Ya que nuestro Señor ha borrado todas las demás debilidades humanas por Su bautismo y por Su sangre, también nosotros debemos perdonar esos pecados. Sin embargo, no podemos perdonar a aquellos que obstruyen la buena obra de Dios y que tratan de matar a otros para buscar su propio interés carnal. No podemos aceptarlos, a menos que se vuelvan de sus perversos caminos desde lo profundo de su corazón. Tales corazones perversos no solo se matan a sí mismos sino que engañan o matan a otros para lograr sus objetivos. Así, no los podemos aceptar, a menos que se arrepientan apropiadamente. Mucha gente puede perder su fe y ser llevada a caminos de condenación por una sola persona perversa. Al igual que algunos de los israelitas adoraban a Baal en vez de a Jehovah Dios, no podemos permitir gente con corazones perversos dentro de la iglesia de Dios ya que pueden guiar a muchos gente justa hacia el pecado.
Otras faltas y debilidades aparte de estas pueden ser perdonadas en cualquier momento. Aunque todavía no nos hemos dado cuenta de nuestras faltas, si nos damos cuenta que hemos actuado mal en algunas cosas al paso del tiempo y nos volvemos en nuestro corazón, ¿acaso no, nuestro Señor se ocupara de esos pecados? Siempre y cuando no perturbemos el evangelio del agua y el Espíritu, podemos ser perdonados por nuestras estupideces humanas, necedades y la ceguera espiritual temporal.
Aquellos que han recibido del Señor la remisión completa de sus pecados deben perdonar a otros sus transgresiones cometidas contra ellos. Cuando tenemos la verdadera fe, somos capaces de perdonarnos verdaderamente unos a otros. Podemos perdonar desde nuestros corazones. ¿Es esto verdad? Ciertamente es así. Todos los pecados humanos que fueron cometidas de sus debilidades pueden ser perdonadas. Existe solo un pecado que no puede ser perdonado, y ese es el pecado de blasfemar al Espíritu Santo, lo cual es corromper el evangelio del agua y el Espíritu. Otros pecados aparte de este, podemos perdonar cualquiera que sea el pecado de otros, como nuestro Señor ha primeramente remitido todos nuestros pecados.
Aún nosotros que hemos recibido la remisión del pecado al cree en el evangelio del agua y el Espíritu aún cometemos pecados personales diariamente. Así, el polvo puede anidarse en nuestro corazón, y se pueden desviar con pensamientos equivocados. Cuando su corazón llega a encarar tal situación, usted debe comenzar su nueva vida creyendo que aún todos estos pecados ya han sido lavados completamente por el Señor. Tenemos la capacidad de ser renovados y vivir día tras día creyendo en el bautismo que nuestro Señor recibió y en la sangre que Él derramó sobre la Cruz.
Nuestro Señor borró todos nuestros pecados al ofrecer Su propia vida para lavar nuestros pecados. Por lo tanto, no tendría sentido si nosotros que hemos recibido la remisión del pecado fuésemos incapaces de perdonarnos unos a otros. El perdonar a otros por sus faltas dentro del evangelio del agua y el Espíritu es algo implícito en la vida de los justos. Así, somos capaces de glorificar a Dios por medio de la Palabra de Dios.
Sin embargo, algunas veces nos quejamos de los pecados de otros, aunque nuestros corazones ya los han perdonado. Esto es, nuestros pensamientos y nuestras acciones pueden no siempre estar de acuerdo. Aunque eso no es un problema. Nuestro Señor se ocupará de tales problemas con el tiempo por medio de nuestra fe. Si somos capaces de perdonar a otros en nuestro corazón, todo ya esta perdonado. Por otro lado, si somos incapaces de perdonar a otros en nuestro corazón, nada se nos perdona.
 
 
Este es el Mayor Pecado entre Todos los Pecados Humanos
    
¿Cuál es el mayor pecado de entre todos los pecados humanos? Este es el pecado de corromper el evangelio del agua y el Espíritu, esto es, el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo. Algunas personas si cometen este pecado sin dudarlo. Esta gente no solo comete este solo pecado sino que además seducen a otros para que crean equivocadamente como ellos. Para cumplir con la ambición de la carne, esclavizan a otras personas.
Si una persona realmente cree en el evangelio del agua y el Espíritu, esa persona no esclavizará a otra persona para satisfacer la ambición de su carne. Si una persona real y puramente cree en el evangelio del agua y el Espíritu, esa persona nunca será capaz de hacer tales cosas a otros santos. Los corazones de los creyentes del agua y el Espíritu deben permanecer puros. Así, rápidamente debemos darnos cuenta que nuestra carne está muy lejos de ser pura y en realidad es muy malvada. Cuando nosotros reconocemos nuestras debilidades de la carne ante Dios y pedimos Su compasión, nuestros corazones verdaderamente son purificados. Sin embargo, si permitimos la ambición de nuestra carne, llegaremos hacer sucios y horrendos. Llegamos a ser como Esaú, quien vendió sus derechos de primogénitos por pan y una sopa de lentejas. Esa es la misma historia de nosotros mismos. Así, rápidamente debemos reconocer que somos tales seres y rendirnos nosotros mismos ante la iglesia de Dios para ser guiados por un buen camino por nuestro Dios.
Si no usamos para la propagación del evangelio cualquier talento, poder, o aún una pequeña fuente de orgullo puede llevarnos a una muerte espiritual. Todos nuestros talentos que no son usados por Dios se pueden volver perversos y malvados. Pero, puede existir gente que considera su perversidad, engaños y maldades como sus derechos especiales y algo de que jactarse. Tales personas tratan de ser subordinados a sus ingenuos compañeros y los hacen trabajar como sus esclavos. Ya sea que seamos humanamente talentosos o sin talentos esto se puede tomar seriamente desde perspectivas humanas. A dios no le interesan esas cosas sino son usadas para la propagación del evangelio. Dios creó a cada ser humanos diferente, pero ninguno de ellos es más talentoso que los demás desde Su perspectiva. Dicho de otra manera, todos somos iguales. Sólo existe orden espiritual en la Iglesia de Dios para la propagación del evangelio. Tenemos que trabajar para la propagación del evangelio del agua y el Espíritu dentro de este orden.
No existe gran diferencia en los talentos humanos. Aún el menos talentoso no es tan diferente del más talentoso. No existe nadie que sea absolutamente talentoso. Si una persona sobresale en un área, esa persona se queda corta en otra área. Si vemos a una persona fallando en un área, esto significa que no hemos visto el área en la que sobresale. Esto es, nadie es talentoso en todas las formas posibles. Así, si alguien quiere ver los méritos y talentos de otra persona, esa persona llegará a ver muchos méritos y preciados talentos. Especialmente, si observamos a la gente en el evangelio del agua y el Espíritu, todos aparecerán aún más hermosos.
Nosotros quienes nacimos de Nuevo por el agua y el Espíritu debemos ser capaces de respetar y ver la hermosura de los siervos de Dios, quienes sirven al evangelio con corazones humildes. Cuando vemos las cosas desde una perspectiva mayor, obtenemos el corazón para perdonar, aceptar y tener interés en los colaboradores que Dios nos dio. Esto es un corazón humilde.
Muchos extranjeros hacen el mayor número de preguntas a cerca de la Oración del Señor después de que han creído en el evangelio del agua y el Espíritu: “La Oración del Señor nos enseñó a Orar, ´Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.´ Esta Palabra viene de la oración que nuestro Señor nos enseñó. Nuestro Señor nos enseñó que continuáramos haciendo esta oración. Así que ¿cómo entiendo esta Palabra? aunque creemos que el evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad real, no podemos comprender porque debemos orar cada día por el perdón de nuestros pecados cuando creemos que todos nuestros pecados han sido remitidos por el bautismo de Jesús y por Su Sangre en la Cruz. Así que; ¿qué hay de malo en esto?
Existen muchos que me hacen tales preguntas. Así, sentí la necesidad de ir versículo por versículo e interpretar el significado de la Oración del Señor en detalle. Esta lección no es solo para los colaboradores extranjeros. Sentí la necesidad que nuestros colaboradores domésticos supieran acerca de la Oración del Señor. También, tuve que cubrir la Oración del Señor, ya que probablemente todos nuestros santos también sienten curiosidad acerca de esto. Así, estamos compartiendo la Palabra de la Oración del Señor así como la gracia que sobreabunda de ella durante este Campamento de Verano.
Yo creo que nuestro Señor nos tiene a nosotros los creemos en el evangelio del agua y el Espíritu para que nos perdonemos las faltas y las limitaciones en nuestras vidas los unos a los otros. Aquellos que han recibido la remisión de todos sus pecados tienen el poder de perdonar las malas acciones de otros. Así, hablo atrevidamente a ambos, los colaboradores que están afuera y los que están en nuestro país: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Esta Palabra no nos dice que recibamos continuamente la remisión del pecado, sino que los santos que han nacido de nuevo por el agua y el Espíritu deben perdonarse unos a otros, porque ellos ya han recibido de Dios el perdón incondicional de los pecados. Dios nos está diciendo que también nosotros debemos perdonarnos las faltas unos a otros.
En una ocasión Pedro vino al Señor Jesús y le preguntó, “¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mi? ¿Hasta siete?” Entonces, Jesús le dijo a él, “no te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete.” Y El les dijo a sus discípulos “la parábola del siervo que no perdonó” (Mateo 18:21-35).
La historia va de la siguiente manera: Había una persona que tenía una deuda muy grande con su amo y el era incapaz de pagarle al amo esa cantidad de dinero. El estaba sufriendo por la deuda, la cual el no sería capaz de pagar durante la totalidad de su vida. Así que él fue con su amo y le rogó que cancelara sus deudas. Su amo, quien le había prestado el dinero se dio cuenta que su siervo era incapaz de pagarle. Sabiendo que no podía recibir su dinero, el amo pensó que sería mejor mostrar compasión y borrar su deuda. Entonces, el siervo realmente se sentirá feliz y agradecido, y el amo se sentirá bien por haber salvado a esta persona que se hallaba en gran tribulación. El nombre del siervo fue borrado de la lista de deudores y todas sus deudas fueron canceladas, haciendo que el siervo le dejara de pagar a su amo.
Ese siervo iba de regreso a su casa de muy buen humor. De regreso, se encontró con otra persona que le debía algo de dinero. Tan pronto como vio a su deudor, lo agarró por el cuello y lo obligo a pagar el dinero, que era mucho menos que 1/1000 de su deuda que recientemente había sido borrada. Aunque el deudor dijo que le pagaría pronto el siervo no perdonó y llevó a la otra persona a la estación de policía. Intento poner a la persona en la cárcel por no pagarle. Cuando su amo se enteró de esto, el volvió a llamar a su siervo perverso y lo reprendió, diciéndole, “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?”(Mateo 18:32-33). Y su amo se enojó y lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.
Nuestro Señor no perdonará a aquellos que no cancelen las deudas que se les deben, olvidándose que sus deudas han sido canceladas. La lección era para que nosotros canceláramos toda la deuda que se nos debía, ya que las deudas que nosotros debíamos también fueron canceladas. Y esa fue una orden de Dios. Hemos recibido la remisión del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu cuando nosotro0s éramos pecadores imperdonables. ¿Qué justificación tenemos para retenerle a otros sus deudas?
Jesús dijo, “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” (Mateo 18:35). Esto esencialmente es lo mismo que la Palabra “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Así, no debemos malinterpretar el pasaje “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Somos capaces de perdonar a aquellos que cometen pecados contra nosotros, ya que todos nuestros pecados personales también fueron borrados por el bautismo que nuestro Señor recibió y por Su sangre de la Cruz. Lo que nuestro Señor requiere de nosotros es nada menos que esto. Lo que nuestro Señor nos demanda por medio de este pasaje es que nosotros nos perdonemos unos a otros. Esta es la función real de los justos. Ciertamente, nos perdonamos los unos a los otros en nuestras vidas.
Sin embargo, algunas veces existen aquellos que practican el mal a los siervos de Dios, quienes se tratan los unos a los otros con aprecio y creen unos en los otros. Existen muchos que se aprovechan de otras personas que están más abajo que ellos y los tratan como tontos, pero nosotros los justos nunca debemos actuar de esa forma. Aunque cada persona tiene un lado estúpido hasta cierto grado, pero los justos no son tontos. Debido a que tenemos corazones puros que perdonan y fe delante de Dios, la gente mundana puede vernos como tontos. Sin embargo, los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu no son tontos. Más bien son la gente que ha experimentado gracia divina del Cielo viviendo para el Reino de Dios.
Así, nunca debemos ver a otros como inferiores a nosotros. Si somos gente de verdadero carácter, tenemos que tratar a aquellos que sirven al evangelio del agua y el Espíritu como superiores a nosotros mismos. La gente que no puede sentir de esta manera con su corazón y que no tiene tal mente es la gente más arrogante en el mundo. Los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu son ciudadanos bendecidos del Cielo, que poseen la sabiduría y la fe del Cielo y que tienen mentes más brillantes que cualquiera.
Es un gran error y necedad de nuestra propia confusión el pensar que podemos controlar a otros con nuestros pensamientos. Tratando de guiar erróneamente a los justos, ellos mismos son guiados al lugar equivocado. Así, ellos deben arrepentirse, volverse, confesar sus malas acciones, y obedecer la Palabra de Dios sobre la base de una fe correcta. Aunque Dios perdona a aquellos que merecen recibir su perdón aun sin sus confesiones, cuando aquellos que han hecho lo malo ante Dios dicen recibir arrepentimiento de corazón, sus corazones serán aun más espirituales. La verdadera comunión de fe, lugar cuando confesamos nuestras malas acciones unos a otros. Entonces, nuestra gratitud por la gracia del evangelio del agua y el Espíritu, la cual nos liberó, será grabada más profundamente en nuestro corazón. Nuestros corazones se vuelven generosos si nos perdonamos unos a otros en el amor de nuestro Señor y del evangelio, por el cual nuestro Señor borró todos nuestros pecados. Deseo que el camino a la verdadera comunión en la fe siempre este abierta en los corazones de los justos.
 
 
Para que los Justos Puedan Disfrutar Buena Comunión unos con Otros
    
El Credo de los Apóstoles dice, “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra: Y en Jesucristo su único Hijo nuestro Señor, Quien fue concebido por el Espíritu Santo… Yo creo… en la Comunión de los santos.” El credo de los Apóstoles habla acerca de la Comunión de los santos. Esto es en la Iglesia de Dios, la comunión de los santos toma lugar entre unos y otros.
Cuando vemos a los justos, vemos ambos, las cosas de su carne y las cosas de su espíritu. Esto es debido a que Dios ha hecho que miremos los corazones de unos a otros por medio de la fe. Vemos ambos, las maldades de unos a otros, al igual que la preciosa fe pura. Los corazones de los justos son como espejos que se reflejan unos a otros. Podemos servir al evangelio y vivir en comunión con todos para Dios, debido a que nuestro Señor ha remitido todos nuestros pecados al darnos el evangelio del agua y el Espíritu. Debido a que creemos en la Verdad del evangelio, somos capaces de tener comunión unos con otros. Vivimos en el evangelio mientras nos bromeamos, compartimos las tristezas de nuestro corazón unos con otros, servimos a nuestro Señor juntos, nos damos fortaleza unos a otros, y nos consolamos y motivamos unos a otros.
Es cierto que la Palabra “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” no significa que debemos recibir la remisión de nuestros pecados diariamente. “Perdónense unos a otros si ustedes verdaderamente han recibido la remisión del pecado al creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Yo te di la fe necesaria para hacerlo y ya te he bendecido. Ustedes pueden hacerlo si realmente han recibido la remisión de todos sus pecados al creer en Mí. Si ustedes creen que verdaderamente Yo he remitido todos sus pecados, ustedes también perdónense los unos a los otros y estén en paz los unos con los otros.”Esto es lo que verdaderamente significa la Palabra. Creemos que para los santos significa vivir una vida ética en la fe. Queridos compañeros creyentes, ¿creen esto? Estoy seguro que sí. Si los justos vuelven sus corazones y piden perdón, ¿cuál de los justos no perdonará y que pecados Dios no remitirá en el evangelio del agua y el Espíritu?
¡Nuestras hermanas! ¡Nuestras jóvenes hermanas que se casaran en un futuro cercano! No podemos hacer nada en relación a aquellas que ya se han casado, pero aquellas que se casarán en un futuro cercano deben recordar cuan bueno es tener un esposo creyente. Esto no solo aplica a nuestras hermanas sino también a nuestros jóvenes hermanos. Podemos tener interés los unos a los otros por unos cuántos días, pero nuestra preocupación de unos con otros no durará mucho.
Una vez casados, realmente no nos ocupamos mucho de la apariencia de unos y otros tanto como de los corazones de unos y otros. Un cantante Coreano pop una vez cantó, “una mujer debe tener un corazón hermoso. ♪¿Realmente una mujer debe tener una cara bonita? ♪tu eres una verdadera mujer si tu corazón no cambia una vez que se lo das a tu amante.” Queridos compañeros creyentes, algunas veces podemos aprender de las letras de las canciones pop. Realmente, debemos tener corazones hermosos para ser buenos hermanos en Cristo. Necesitamos fe para ser hermanos y hermanas preciosos en Cristo. Entonces, somos bravos y atractivas damas y caballeros espiritualmente. En muchas ocasiones, aquellos que son hermosos en su apariencia son lacras. Estas lacras que se ven decentes en su apariencia se conocen a sí mismos, son flojos y no consideran a otros. Así, no saben nada acerca de la unidad para servir al Señor.
Existe gente que flojea y come, los llamamos lacras. También existen animales que flojean y comen el rey de todos los flojos es el león rey de la selva, especialmente los leones machos. Los leones machos con una postura relajada se recuestan en la sombra, no cazan solo se toman sus siestas. Cuando las leonas hembras regresan de sus arduos viajes de cacería, los leones machos se comen la porción más grande. Si hay algunos sobrantes después de llenarse a sí mismos se lo pasa a las leonas hembras y a sus cachorros. Existe mucha gente en este mundo que se ve perfectamente normal en su apariencia pero solo tratan de flojear y comer sin trabajar. Es muy fácil ser engañados por estas lacras también, ya que se ven muy decentes en su apariencia.
Así, aquellos que se ven atractivos en su apariencia no son muy buenos como esposos en los matrimonios. Mas bien, nuestras prioridades cuando se busque un esposo debe de ser una persona que sirva a Dios con sinceridad, que viva para el evangelio, que guie bien a su familia, que nunca deje a su familia padecer hambre, que también ayude a su esposa a servir a nuestro Señor, y que defienda a su familia de toda clase de peligros.
Yo soy una de esas personas que realmente se caso bien. Mi esposa nunca se ha quejado, aunque en ocasiones he sido negligente con mi familia por servir al evangelio. Aunque algunas veces ella se ha decepcionado un poco por otras cosas en las cuales yo he fallado y no me he ocupado, ella siempre ha dicho que soy precioso por servir al evangelio. Una pareja casada debe ser de esta forma el uno con el otro.
En una ocasión yo la malinterprete. Hasta estaba un poco decepcionado por ello, pero viendo atrás me di cuenta que todo era entendible. Mi esposa tiene un corazón tan tierno que su corazón se duele cuando ve a un hermano o a una hermana muriendo debido a su fe débil y frágil. Así, ella se puso de su lado con un corazón enfático, poniéndose en sus zapatos y sufriendo con ellos. Eso es muy bueno.
Pero el problema es que existen aquellos que hacen mal uso de las debilidades de los demás. Es una fe equivoca cuando se trata de sacar ventaja de las debilidades de otras personas y de explotarla para llevar a cabo la ambición personal de la carne. Queridos compañeros creyentes, aquellos que están adelantados pueden sentir verdadera empatía hacia las debilidades de otros para cubrir las debilidades de aquellos que van detrás. El tener empatía de este modo y consolar a otros motivará la fe personal. Tal corazón guía a otros y juntos sirven a nuestro Señor. El problema es que aun existen aquellos que tratan de levantarse a sí mismos aun por encima de Dios.
Queridos compañeros creyentes, nunca debemos permitir aquellos que están adelantados en la iglesia de Dios el atormentar, herir y arruinar a otros santos espiritualmente. Un perro ovejero se libera para andar entre las ovejas para evitar que estas vayan a cualquier lado al que no se supone que deban de ir. El perro ovejero que anda libre guarda y protege a las ovejas de los ataques de los lobos. Y cuando las ovejas se extravían, el perro ovejero las mantiene en el camino seguro ladrándoles para advertirles. El perro ovejero hace estas cosas para evitar que las ovejas se caigan a los precipicios. El perro ovejero hace el trabajo del pastor. En otras palabras perro ovejero significa pastor.
Así, algunas veces puede parecer que los líderes espirituales no tengan ninguna compasión. Sin embargo, ellos están haciendo lo que hacen para mantener a los santos en el camino correcto por sus sinceros deseos hacia ellos. Ellos quieren ver a otros santos y trabajadores de Dios que prosperen en la fe, los líderes los exhortan y los motivan fuertemente. A algunos santos los bloquean, a otros santos los dejan libres, a otros los detienen de hacer cosas y hacen que otros sigan haciendo lo que están haciendo para protegerlos a todos ellos.
Verdaderamente estoy agradecido por la remisión de todos mis pecados por el regalo del evangelio del agua y el Espíritu. Si alguien verdaderamente no se opone o interfiere con el evangelio del agua y el Espíritu y se vuelve de sus pecados, yo puedo decir, “Bueno, eso es entendible. Sólo somos humanos. Eso lo supe siempre.”
El pasaje de la Escritura de hoy de la Oración del Señor fue “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Y esto significa que Dios nos ha dado el poder para perdonarnos nuestras faltas unos a otros. Nuestro señor nos dijo que nos perdonáramos nuestras faltas unos a otros dentro de la Verdad. Damos gracias a nuestro Señor por borrar todos nuestros pecados de una vez y para siempre.