The New Life Mission

Sermones

Tema 8: El Espíritu Santo

[8-18] < Josué 4:23 > La verdad que lleva a los Creyentes a vivir en el Espíritu Santo

( Josué 4:23 )
“Porque Jehová, vuestro Dios, secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habiais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos.”
 

¿Qué es lo que nos enseña la experiencia en el río?
Nos enseña que Jesucristo eliminó completamente la muerte que causaba el
pecado, y el juicio subsiguiente a favor de la humanidad.
 
Ahora me gustaría hablar sobre el bello evangelio de la verdad que nos permite recibir la vida en el Espíritu Santo. Después de la muerte de Moisés, Dios estableció a Josué como el líder de Israel. Moisés era el representante de la ley en el Antiguo Testamento. Si Moisés hubiera cruzado el río Jordán con el pueblo de Israel hubiera llegado a Canaán, no habría sido necesario para Josué volverse el líder del pueblo. Sin embargo, Dios sólo permitió a Moisés ver el área de la tierra de Canaán pero le impidió entrar en ella.
 

Nuestro Señor nos dio a Moisés y a Josué
 
Moisés, el representante de la ley en el Antiguo Testamento, no podía ingresar al pueblo de Israel en Canaán. Si él hubiera hecho así guiado por la ley, habría estado contra el plan de Dios para nuestra salvación. Nadie puede ser libre de sus pecados ante la ley de Dios debido a que nadie puede guardar la ley. Toda vez que la ley sólo es para el conocimiento del pecado (Romanos 3:20).
La razón por la qué Dios dio la ley al hombre fue para darle el conocimiento del pecado, hacerse su tutor y llevarlo a Cristo así pudiera ser justificado por la fe (Gálatas 3:24). Desde que la ley no es más que una guía para encontrar a Jesús, las personas necesitaron a Jesús, y esto es por lo cual Jesús tenía que venir a este mundo. Lo que Dios ordenó a Josué que hiciera fue que el pueblo cruzara el río Jordán y entrara en la tierra de Canaán.
Dios los guió para entrar en la tierra de Canaán con su nuevo líder, Josué, después de la muerte de Moisés. Josué ordenó a los oficiales del pueblo, diciendo, “Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo diciendo: «Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová, vuestro Dios, os da en posesión»” (Josué 1:11).
Dios le pidió a Josué que entrara en Canaán después de que había demostrado lo imposible a través de Moisés. Dios le ordenó a Josué, diciendo, “Tú, pues, mandarás  a los sacerdotes que llevan el Arca del pacto: «Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, os parareis en el Jordán”». Y 4Josué dijo a los hijos de Israel: «Acercaos y escuchad las palabras de Jehová, vuestro Dios». Y añadió Josué: «En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo»” (Josué 3:8-10).
Después de la muerte de Moisés, Dios hizo a Josué el líder de Israel y pidió que él entrara en la tierra de Canaán con el pueblo de Israel. El nombre Josué quiere decir “el Salvador,” sinónimo con “Jesús” o “Óseas.” siervo de Dios, Josué ordenó que los sacerdotes llevaran el arca del pacto y cruzaran el río Jordán guiando al pueblo. Cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un monton bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasaba en dirección de Jericó (Josué 3:15-16). 
A través de este incidente, Dios nos enseña que él había eliminado completamente la muerte que traía el pecado y el juicio subsiguiente de la humanidad. En otras palabras, Jesucristo nuestro Salvador se llevó todos los pecados de la humanidad cuando él fue bautizado por Juan el Bautista y fue crucificado. De esta manera, él salvó a la humanidad de sus pecados llevándolos a la tierra de Canaán que representa el Reino del cielo.
 

El río Jordán es el lugar dónde la Humanidad fue purificada
 
Los eventos históricos que rodean el cruce del río Jordán, como lo registra el Antiguo y el Nuevo Testamento, son eventos tremendamente importantes que eventualmente guiaron a la salvación de la maldición y de los juicios que acarrean los pecados de la humanidad.
El río Jordán era llamado el río de la muerte, y el final del río es en el Mar Muerto. La palabra Jordán quiere decir “un río que sólo fluye o se extiende hacia abajo, hacia la muerte” o “se sumerge, suprime, para forzar abajo, caída.” Esto indica claramente la historia de los pecados de la humanidad. En este río, a través de su bautismo, Jesús, recibió todo el flujo de pecados que no pueden cesar de todo ser humano, y después murió en la cruz aceptando el juicio en lugar de la humanidad por sus pecados.
¿Hacia donde estamos encaminados los descendientes de Adán y Eva? Todas las criaturas nacen con el pecado, desde entonces cometen pecados, y como precio por esos pecados, ellos marchan hacia la muerte. A lo largo de la historia de la humanidad, desde su nacimiento todas las criaturas están dirigiéndose hacia la destrucción. Aunque ellos intentan controlar su naturaleza pecadora difícilmente, ellos pueden, y por eso están acercándose a un último juicio por sus pecados. 
Sin embargo, Dios cortó el flujo del pecado y del juicio. Dios guió a Josué para llevar al pueblo de Israel a la tierra de Canaán cruzando el río Jordán. Éste fue la voluntad de Dios para Josué. Esta historia sugiere que para ser librado del pecado, debemos pagar el precio del pecado que es la muerte y que a través de este precio, nos purificamos de todos nuestros pecados y entramos en el cielo. 
En el Antiguo Testamento, el flujo del río se detuvo y se transformo en tierra seca cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto zambulleron sus pies en el agua. Esto le permitió al pueblo de Israel cruzar el río. Ésta fue la remisión del pecado que sólo se dio a aquellos que creyeron en el bello evangelio. Fue el evangelio del agua y el Espíritu el que pagó el precio del pecado de la humanidad, y ahora hemos venido a recibir la vida en el Espíritu Santo creyendo en este bello evangelio. 
 

El general Naamán 
 
Naamán que aparece en el capítulo 5 de 2 Reyes era grande y honorable comandante del ejército de Siria que había salvado a su país de sus enemigos. Él también era leproso que fue destinado a perder todo debido a la maldición. Pero después él oyó las buenas nuevas que él podía ser rescatado de esta maldición. Le fue dicho que él podía curarse si iba a ver al siervo de Dios que vivía en Israel. Fue una de sus siervas la que le dio estas buenas noticias la muchacha dijo, “Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra” (2 Reyes 5:3).
Él creyó estas noticias y se fue a Israel. Cuando él llegó al frente de la casa de Eliseo, “Entonces Eliseo le envió un mensajero a diciendo: “Ve y lávate siete veces en el Jordán; y tu carne se restaurará y serás limpio” (2 Reyes 5:10). Habiendo esperado una cura milagrosa, Naamán se puso furioso y decidió volver a su país. Sin embargo, debido a los ruegos de su siervo, él obedeció a Eliseo, bajó al Jordán y zambulló su cuerpo entero siete veces. Allí, su carne fue restaurada volviéndose como la piel de un niño.
De la misma manera, nosotros hemos venido a saber que para ser perdonado de todos nuestros pecados, debemos abandonar nuestros propios pensamientos y aceptar lo que está escrito en la Biblia. Entonces recibiremos las más bellas bendiciones. Cualquiera que quiera ser salvado debe obedecer la Palabra de Dios totalmente y debe creer en ella.
La Biblia dice que todos los pecados del mundo fueron lavados por el evangelio del bautismo de Jesús y su sangre. Nosotros no debemos pensar de la misma manera como Naamán desobediente. Nosotros no podemos limpiarnos de nuestros pecados sin el evangelio del agua y el Espíritu. Por consiguiente para ser perdonado de todos nuestros pecados, debemos creer en el bello evangelio del agua y el Espíritu. Así como Naamán se limpio zambullendo su cuerpo siete veces en el agua, creemos que podemos limpiarnos de nuestros pecados creyendo en el bello evangelio del bautismo de Jesús, su crucifixión y su resurrección. Nosotros debemos creer en este bello evangelio tal como es. 
Este milagro en el río Jordán presentó a todos los descendientes de Adán con la bendición que corta el flujo de todos los pecados y acabó con el juicio. Toda la humanidad fue expulsada del Jardín del Edén debido a que Adán y Eva pecaron después de ser tentados por satanás. Sin embargo, el incidente en el Jordán fue el bello evangelio que guía a toda la humanidad para volver al jardín del Edén. 
 

El evento del río Jordán
 
La Biblia registra las buenas nuevas de que Jesús se llevó todo el pecado en el Jordán. “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15). La Biblia declara que todos los pecados se pasaron a Jesús cuando Él fue bautizado en el río Jordán. En otras palabras, el bautismo de Jesús fue el evento que cortó la cadena de pecado que ataba a toda humanidad. Así fue cómo Jesús puso un fin al pecado y después nos ofreció la salvación con su sangre en la cruz. 
El Jordán era el río del bautismo que limpió todos nuestros pecados. Nosotros pudimos cumplir la ley de Dios, “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), Porque Jesús pagó el precio bautizándose en el río Jordán y derramando su sangre en la cruz. Éste es el bello evangelio que nuestro Señor dio a la humanidad.
Todos los pecados de la humanidad continuaron desde Adán, pero se detuvieron absolutamente con el bautismo de Jesús en el río Jordán y su sangre en la cruz. Ningún pecado ha permanecido gracias al bautismo de Jesús. ¡Qué bella y bendita noticia es ésta!. Nosotros, creyendo en este bello evangelio, nos salvamos del flujo de pecados, nos purificamos de todos nuestros pecados y nos santificamos en la ley redentora de Dios. Así que, el bautismo de Jesús y su sangre en la cruz son el evangelio que salva a toda la humanidad. Nosotros de verdad debemos creer en esto. “Y todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23), dice el Señor. De la misma manera, sólo somos bendecidos cuando creemos en este bello evangelio. 
¿Usted todavía tiene el pecado en su corazón a pesar del hecho que todo el pecado se pasó a Jesús cuándo él fue bautizado por Juan? Jesús se llevó todos los pecados del mundo. Usted debe aceptar lo que está escrito en la Biblia. Sólo el evangelio del bautismo de Jesús y su sangre en la cruz puede borrar su pecado y puede apartarlo de la muerte y de todas las demás maldiciones. Ser bautizado significa “ser lavado, ser sumergido, ser enterrado, pasar adelante a, y ser transferido.”
Toda la humanidad puede ser perdonada de sus pecados creyendo en el bello evangelio dado por Jesús. Por eso Jesús lo llamó ‘la manera de ir al cielo.’ Nosotros podemos entrar en el cielo y podemos tener la vida eterna creyendo en él. Él es nuestro Señor que nos dio la vida en el Espíritu Santo. Nosotros fuimos exentos de todo juicio por nuestros pecados creyendo en su bautismo y su sangre. 
La maldición acabó y el río se convirtió en tierra seca debido a que los sacerdotes que llevaban el arca del pacto zambulleron sus pies en el agua por fe. Esto era lo que Dios había planeado, y el bautismo de Jesús y su sangre cumplieron este plan. Esto es lo que el bello evangelio es. Ésta era la ley de la salvación y sin ésta nuestra salvación era imposible. Aquellos que creen en este bello evangelio pueden cruzar el río Jordán ahora y pueden entrar en la tierra de Canaán. Que el agua se secará completamente significa que todos los pecados del mundo se transfirieron a Jesús y él fue juzgado por nosotros. Éste es el evangelio que nos da la vida en el Espíritu Santo.
Dios que creó la humanidad sabe que el IQ (Coeficiente Intelectual) de la persona promedio sólo es de aproximadamente 110 a 130 puntos. Por consiguiente, él no quiso complicar esta verdad de recibir el Espíritu Santo. Dios se llevó todos tus pecados con el bautismo de Jesús y su sangre en la cruz. Él hizo posible recibir el Espíritu Santo creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu Santo para que así todos ellos lo conocieran. Usted también vendrá a comprender la vida en el Espíritu Santo creyendo en este bello evangelio. 
Según lo que está escrito en la Biblia, no podemos recibir el Espíritu Santo sólo orando por el arrepentimiento. Las personas piensan que el Espíritu Santo es algo dado cuando ellos ofrecen muchos tipos de oraciones. Pero, esto simplemente no es verdad. El Espíritu Santo se da a aquellos que creen en el bello evangelio, y necesitaba hacerles hijos de Dios. Es decir, la vida en el Espíritu Santo es la garantía que una persona se ha vuelto un hijo de Dios. Dios da el Espíritu Santo a aquellos que creen en el bello evangelio para asegurarse que ellos son sus hijos. 
Si la gente cree en Jesús pero no conoce o cree en este evangelio, entonces no pueden estar seguros del hecho que todos sus pecados se pasaron sobre él. Por consiguiente, todas las personas deben conocer y creer que el bautismo de Jesús y su sangre en la cruz es el bello evangelio que cubrió sus pecados. 
¿Quién testificó que Jesús se llevó todos los pecados del mundo? Juan Bautista lo hizo. Jesús fue bautizado por Juan y se llevó todos los pecados del mundo esto es lo que nuestro Padre Dios había planeado (Levítico 4:13-21, 16:1-30). ¿Quién llevó a cabo su plan? Jesús lo hizo. ¿Quién garantiza finalmente el cumplimiento de este plan? El Espíritu Santo. Dios en la trinidad completó la remisión del pecado con el bautismo de Jesús y su sangre en la cruz para hacernos sus hijos. El Espíritu Santo mora dentro de nosotros y garantiza que nos salvamos de todos nuestros pecados cuando Jesús cumplió el plan de Dios. 
¿Las cosas en este mundo parecen impresionantemente complicadas? ¿Y que tan confusos son sus pensamientos? Uno no puede creer en este bello evangelio a menos que deje sus propios pensamientos. La doctrina del cristianismo de hoy donde muchas personas creen que el pecado original ya pasó, y que los pecados actuales se perdonan cuando uno ora en arrepentimiento. Sin embargo, esto está lejos de ser la verdad completa; de hecho es el falso evangelio. Si usted lo cree, usted no puede entender la Biblia del principio al fin, y conforme pasa el tiempo usted experimentará más y más dificultades cada vez para seguir a Jesús. Por eso hay muchos cristianos que creen en evangelios diferentes y en un Dios diferente. 
Algunas personas dicen que ellos reciben la vida en el Espíritu Santo ‘orando.’ Parece creíble, pero la Biblia enfatiza que el Espíritu Santo descendió en Jesús como una paloma cuando él fue bautizado y emergió del agua. Éste es el verdadero evangelio y el Espíritu Santo viene en aquellos que creen en este evangelio.
Además, algunas personas dicen que ellos reciben el Espíritu Santo ofreciendo oraciones en el arrepentimiento. ¿El Espíritu Santo se da cuándo las personas simplemente ruegan por el perdón? Dios es justo. El Espíritu Santo no viene simplemente debido a que él siente lástima por ellos. No importa cuanto lloran u oren las personas, el Espíritu Santo no puede venir a ellas. Él viene a aquellos que creen que Dios cumplió su plan para salvarlos. Usted debe tener presente que usted no puede recibir el Espíritu Santo no importa cuánto tiempo usted se lamente ante Dios o cuan duro usted ore. El Espíritu Santo es independiente de la voluntad del hombre.
Incluso pueden cambiarse las decisiones históricas de la humanidad en este mundo, pero el bello evangelio y la ley de la vida en el Espíritu Santo son inmutables; eso es lo que ellos nunca pueden cambiar. Si las personas no entienden el bello evangelio, es muy duro para ellos volver a la práctica de la verdadera de fe. Es por esta razón que muchas personas no pueden recibir la vida en el Espíritu Santo. ¿Qué tan mortificado se sentiría usted si usted creyó en Jesús y sin embargo fuera destruido debido a que usted no conoció el bello evangelio? La Biblia dice que para algunas personas el bello evangelio de Jesús es una piedra de tropiezo y roca que hace caer.
Si usted ha llegado a comprender el misterio del bautismo de Jesús por Juan, usted también puede ser perdonado de sus pecados y puede tener la vida en el Espíritu Santo. Él salvó a todos los pecadores bautizándose, derramando su sangre en la cruz y resucitando. La redención que Jesús nos dio es el método justo de salvación. Él se volvió el verdadero Salvador de todos los pecadores, y confirmó la vida en el Espíritu Santo. 
 

¡Sólo si usted lo cree!
 
En el Antiguo Testamento está registrado que cuando los sacerdotes zambulleron sus pies en el Jordán, el río se convirtió en tierra seca. Que el agua se detuviera fue un milagro suficiente, pero hubo más milagros. Lo que es más increíble es que el río se convirtió en tierra seca. Este evento sirvió como una garantía de la salvación de Dios que nos dio la remisión de pecado a través del bautismo de Jesús y su sangre en la cruz. La tierra seca representó la manera que se perdonarían todos los pecados del mundo gracias al bautismo de Jesús y su sangre en la cruz. Todos los pecados salieron de Adán a toda la humanidad, pero la maldición del juicio acabó con el bautismo de Jesús. Ahora, todos podemos ser perdonados de nuestros pecados teniendo la fe y recibiendo la vida en el Espíritu Santo. ¿Usted cree en la bella verdad que Jesús se llevó todos sus pecados a través de su bautismo en el río Jordán? 
Usted debe creer que Jesucristo fue bautizado para llevarse todos los pecados del mundo. Además, usted también debe saber, entender y creer que tan importante fue su bautismo. Si los sacerdotes no hubieran entrado en el Jordán, el pueblo de Israel no habría podido hacer una entrada exitosa en la tierra de Canaán. El primer paso para entrar en Canaán fue el cruce del río Jordán. Por consiguiente, sólo cuando cruzamos el río con el arca del pacto, entramos en la tierra de Canaán. Esto nos enseña que uno puede ser perdonado de sus pecados creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. 
La Biblia dice que el bautismo de Jesús fue la obra de Dios. Esto también pasó respecto a los sacerdotes. Así como el agua del río Jordán se detuvo cuando los sacerdotes zambulleron sus pies en el agua, así se salvan las personas del mundo de sus pecados creyendo en este evangelio. 
La vida en el Espíritu Santo se concede sobre la base de la fe en este bello evangelio. El bautismo de Jesús y su sangre en la cruz lo llevarán a recibir el perdón de pecado y al Espíritu Santo. Este bello evangelio del agua y el Espíritu es indispensable para que el Espíritu Santo more en usted y viva en él.