The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 10-3] < Juan 10:1-18 > Debemos creer que el Señor es nuestro Buen Pastor

< Juan 10:1-18 >
“‘De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.’ Esta alegoría les dijo Jesús; ‘pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.’”
 
 
No sé si el señor ha oído nuestra oración para que sea rápida la evangelización, pero nuestra página web nos dice que el número promedio de visitas en nuestra página web ha aumentado a cerca de 5,600 por día. (Nota del redactor: se registraron sobre 20,000 al día en 2006.) La respuesta ha sido grande desde que hemos producido más libros electrónicos que contienen el Evangelio del agua y el Espíritu y subido al internet ya que no pudimos imprimir muchos libros en papel debido a la dificultad financiera. La petición de los libros aumenta en cerca de 100 copias cada vez que el número de visitantes a nuestra página web aumenta en 1000 personas. Estoy feliz porque la obra del Señor parece ir bien en todo el mundo.
Hay mucha preocupación actualmente porque hay mucho delito de conato de incendio en Seúl actualmente. Pienso que tales crímenes están aumentando porque la vida está llegando a ser cada vez más difícil. Nuestros débiles corazones llegan a estar aún más dañados y más ansiosos cuando tales terribles cosas suceden en nuestra sociedad. Pero afortunadamente Dios ha cuidado de nosotros y nos ha bendecido de modo que podamos servir el Evangelio del agua y el Espíritu de esta manera. No sé cuánto tiempo más podremos compartir, pero creo que Dios nos dará fuerzas y hará que prediquemos el Evangelio aún más.
Continuaré compartiendo el Evangelio del agua y el Espíritu al mundo entero escribiendo libros para el crecimiento espiritual de los Santos. Y creo que el señor obrará siempre junto con nosotros de modo que las semillas del Evangelio florezcan y tengan un abundante fruto, y las llamas del Evangelio del agua y el Espíritu crezcan por todo el mundo.
Pero por otro lado, hay más Santos que se están yendo incluso después de recibir la remisión de pecados que los nuevos creyentes que entran en nuestra iglesia. Por supuesto pienso que podría suceder porque somos seres humanos débiles, pero es también verdad que me siento frustrado realmente cuando veo el espacio vacío dejado por los Santos que no han fijado su mente firmemente con la fe. Pero quisiera de verdad que Dios estuviera con ellos hasta el fin, de modo que no se conviertan en adversarios de Dios. Tengo un deseo en mi corazón de que no se convirtieran como el siervo infiel que devolvió justo un talento al amo y que eventualmente fue condenado como se registra en las Escrituras.
Tengo el deseo de que usted y yo terminemos toda la obra que se nos ha encomendado a nosotros hasta el día de la venida del Señor. También creo que esta vida de servir el Evangelio del agua y el Espíritu y caminar juntos con el Señor es verdaderamente feliz. A pesar de que somos débiles, estamos contentos porque servimos al Evangelio y somos consolados, incluso cuando nos enfrentamos a dificultades, porque siempre permanecemos en este Evangelio con el Señor. A veces me pregunto qué es lo que hubiera vivido si no fuera por este Evangelio. ¿Tendríamos la verdadera felicidad si viviéramos sólo para nuestra propia carne en lugar de servir al Señor que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Es realmente una vida justa si usted vive sólo para si mismo? No, no lo es. Vivir sin conocer el Señor y el Evangelio del agua y el Espíritu es realmente inútil, como está escrito: “El hombre que está en honra y no entiende, Semejante es a las bestias que perecen” (Salmo 49:20).
 
 
Las Escrituras dicen que las ovejas deben entrar por la puerta del redil
 
Hoy, hemos leído juntos el Evangelio de Juan capítulo 10. Si vemos los versos del 1 al 5, pudiéramos ver que nuestro Señor está hablando de la práctica convencional en el mundo. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.”
Como saben, el pastor que cuida las ovejas, les abre la puerta cuando estas regresan después de pastar. Y las ovejas reconocen a su pastor perfecta y definitivamente. Solo siguen a su propio pastor y no siguen a ninguna otra persona, aún si esa persona usa la ropa del pastor. Las ovejas que recuerdan la voz del pastor aún siguen a su pastor, incluso si el falso se disfraza como el verdadero pastor. Eso es realmente una cosa asombrosa y desconcertante, pero es verdad. El Señor habló del hecho ciertamente correcto y real en la primera parte del capítulo 10.
En el Evangelio de Juan capítulo 10 versículos 7 a 9, el Señor habla sobre las cosas reales y espirituales y nuestro Señor se presenta el mismo como la “puerta de las ovejas”: Volvió, pues, Jesús a decirles: “De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”
El Señor es nuestro Dios. Jesús dice que Él es la puerta de las ovejas, porque Él se ha convertido en nuestro Pastor y nos condujo, al redil de las ovejas, a la puerta correcta y nos dio de comer el alimento de la salvación llamado el Evangelio del agua y el Espíritu. Y continúa Él diciendo: “Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores.” Es decir, que nadie, excepto al Señor, que insiste en que Él es el Salvador, los fundadores de una secta o líderes religiosos, son ladrones y salteadores. No estoy tratando de minar las otras religiones, pero la enseñanza en el budismo de que todas las personas pueden llegar a ser Buda e ir al nirvana es de un ladrón y un salteador de acuerdo a la Palabra del Señor aquí. El Señor dijo que sólo Él mismo es nuestro verdadero Dios y Salvador y el Pastor que nos conduce al camino recto y nos da vida eterna. Él dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”
Si creemos en el Señor de acuerdo a esta, Su Palabra, si creemos que el Señor es nuestro Dios, y si creemos que el Señor ha borrado todos nuestros pecados a través del Evangelio del agua y el Espíritu, usted y yo podemos recibir el perdón de los pecados a través de la fe y convertirnos en hijos de Dios, alcanzar la vida eterna y entrar y salir por la puerta del Señor y siempre comer el pan de vida. Eso es porque el Señor es la puerta del redil y la puerta del Reino de los Cielos, así como la puerta de la salvación y la bendición al mismo tiempo. Probablemente, nadie entre los Santos que creen en este hecho conoce la Palabra, “Las ovejas entrarán y saldrán y encontrarán pastura.” ¿Quién entre los nacidos de nuevo no conoce el hecho de que el Señor es la puerta que nos envía al Cielo? Pero lo importante en nuestra vida de fe es la “fe” más que los ‘conocimientos’. A través de la Palabra en el pasaje de hoy, quiero que reconfirme y crea en su corazón esta Verdad que usted ha conocido bien hasta ahora y tenga el corazón de la acción de gracias al Señor.
 
 
El Señor que es el buen Pastor da su vida por las ovejas
 
El Señor dijo en el versículo 11: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.” El Señor dice que Él es el buen Pastor. Los ladrones vienen a matar y destruir, pero el buen Pastor llega a este mundo para hacer que las ovejas alcancen la vida celestial en abundancia. El Señor que nos dio la verdadera vida y la salvación es el buen Pastor: nadie más que nuestro Señor es el buen Pastor. Esto significa que no hay nadie mas que el Señor, que pueda decir: “Yo soy el buen pastor.” ¿Pero que dijo el Señor después? El Señor dijo que el buen Pastor muere por las ovejas.
Renunciar a la vida definitivamente no es una cosa fácil. Y probablemente no cualquier persona daría su vida sin dudarlo, por salvar a otros. Pero el Señor nuestro Dios dio su vida y nos salvó porque Él amó a usted y a mí tanto y tuvo tanta compasión por nosotros. Estoy diciendo que el Señor vino a este mundo y recibió el bautismo para tomar todos nuestros pecados sobre Él y murió en nuestro lugar y nos salvó de la destrucción. Las Escrituras dicen que el buen Pastor da su vida por las ovejas. Y el Señor entregó su vida para salvarnos. Es por eso que decimos que el Señor es de verdad, nuestro Buen Pastor.
¿Quién es el buen Pastor que amó sus ovejas tanto que dio su vida por ellas y las salvó? Sí, Él, no es otro más que Jesucristo. ¿Podemos usted y yo renunciar a nuestra propia vida por las ovejas? No, nosotros no podemos. Definitivamente no es fácil renunciar a nuestra propia vida por los demás. Piense en este relato por un momento como una historia real para usted y no sólo como la Palabra en las Escrituras. Nuestro Señor hizo la obra que nadie más podía hacer. El Señor que es el Dios Todopoderoso vino a este mundo como nuestro Salvador y pagó el precio de todos nuestros pecados al recibir el bautismo en Su cuerpo, renunciar a sí mismo y morir en la cruz y resucitó de nuevo para salvarnos perfectamente a usted y a mí. Por lo tanto, el Señor dijo que Él es el buen Pastor. Realmente no hay nada más que decir y explicar acerca de esta clara Verdad.
El Señor realmente es nuestro Dios y el Salvador que nos ha liberado a usted y a mí perfectamente a través del Evangelio agua y el Espíritu. Él es el Pastor que nunca nos ha tratado mal, sino que Él nos ha tratado como a sus amigos. Debemos confirmar en nuestro corazón esta fe de que el Señor es el buen Pastor que nos ha dado vida eterna. Sólo aquellos que entienden esto y creen en Él correctamente, son la gente con la verdadera fe.
Pero, ¿qué pasaría si no creemos que el Señor sea nuestro buen Pastor pero creemos y seguimos al Señor? Simplemente tratamos de encontrar una salida para nosotros mismos y no estamos al lado del Señor cuando nos enfrentamos a una situación difícil. Entonces estamos en contra del Señor sin darnos cuenta. Si creemos que el Señor realmente es nuestro propio Salvador, nos podemos ayudar con el Evangelio, incluso cuando estamos en una situación de desventaja, y siguiendo al Señor. Podemos hacerlo porque creemos claramente que el Señor nunca nos haría daño, ya que somos sus ovejas. Usted debe recordar que puede llegar a ser de los adversarios del Evangelio algún día, si usted no reconoce este hecho y no cree en esto en su corazón.
El Señor se refirió a si mismo y dijo: “Yo soy el buen pastor.” Y también dijo: “El buen pastor da su vida por las ovejas.” Tenemos que entender que Él es verdaderamente nuestro buen Pastor y recibirlo con el corazón si el Señor dijo esto definitivamente. Tenemos que convertirnos en sus ovejas creyendo que el Señor es el buen Pastor al igual que hemos recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. No podemos verdaderamente convertirnos en sus ovejas y somos seres que siempre podemos apartarnos del Señor si no podemos aceptar este hecho con fe.
También puedo ver a esas personas a mi alrededor que no pueden vivir con firmeza como ovejas del Señor y se apartan del Señor. Estas personas creen en el Señor, pero de repente se alejan del Señor y se oponen a Él, cuando su fe ocasiona una pérdida en sus vidas. Deberían de corazón unirse a la obra de predicar el Evangelio, pero en vez de ello se agitan como la hojarasca que arrastra el viento. Y dicen: “¿Cuándo he servido al Evangelio?” Independientemente de perjudicar a la evangelización del Evangelio o no. Tal persona se convertiría en mi adversario, porque se opone al Señor, pero creo que es posible porque él sea un hombre débil, cuando pienso en ello por segunda vez. En realidad, usted y yo somos seres que podríamos llegar a ser así en cualquier momento si no creemos realmente en la Palabra, de que el Señor es nuestro verdadero Pastor y la puerta al Reino de los Cielos.
¿De verdad cree que el Señor es el buen Pastor? Estoy seguro de que lo cree. Entre más profundamente pienso en ello, más clara es la Verdad de que el Señor es la puerta de las ovejas y el buen Pastor. Podemos comprender definitivamente que el Señor es nuestra puerta, la puerta del Cielo, la puerta de la salvación, la puerta de la bendición, la puerta de la vida eterna y el buen Pastor, si lo contemplamos profundamente, “¿Cuál es realmente la relación entre el Señor y yo?” o ¿Quién es el Señor para mí? La palabra que habló el Señor a través del pasaje de las Escrituras de hoy es absolutamente no exagerada, fuerte o falsa. El Señor dijo: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.” El Señor, que asume la responsabilidad de nuestros pecados presentes y futuros y nos da la vida eterna es claramente nuestro buen Pastor. ¿Podríamos dejar al Señor, dejando nuestra fe porque nos enfrentamos a algunas dificultades y pérdidas, ahora que el Señor ha pagado el precio de todos nuestros pecados al recibir el bautismo y morir en la Cruz y que nos dio la verdadera salvación, que no podemos recibir por cualesquiera otros medios? No, no podemos. Esa es una conducta equivocada que un Santo nacido de nuevo no debe hacer.
Por supuesto aparecen algunas cosas decepcionantes entre las personas y algunas malas acciones entre unos y otros cuando seguimos al Señor y vivimos nuestra fe. Es porque nuestra vida de fe está también enredada con muchas relaciones humanas también, tal como es en nuestra vida social. Pero todos los problemas se resuelven de manera natural cuando creemos en el Señor y nos dedicamos con todo el corazón a la predicación del Evangelio. Esto significa que puedo pasar por alto los problemas de alguien y comprender si él/ella es una persona que beneficia la predicación del Evangelio a pesar de que tiene carencias y me haya hecho algunas cosas malas. Eso es porque una persona que vive con su corazón puesto en beneficio del Evangelio es realmente valiosa.
Las personas que sirven al Evangelio del agua y el Espíritu y se esfuerzan por la predicación del Evangelio son personas valiosas, independientemente de sus limitaciones y capacidades. Cualquiera que haya puesto su corazón claramente por el Evangelio el Señor lo ve como una persona valiosa. Pero ¿qué pasa con una persona que no lo hace así? Está en peligro su vida espiritual. Es alguien que podría cambiar en cualquier momento y convertirse en mi enemigo.
Como ustedes saben muy bien, hubo un hombre llamado Judas Iscariote entre los 12 discípulos que seguían a Jesús. El Señor no lo uso mucho, aunque siempre estaba al lado del Señor, porque Jesús sabía que más tarde lo iba a traicionar. Y este Judas, que seguía a Jesús, escuchaba Su palabra, y compartía los alimentos para comer con Él, en realidad vendió a Jesús cuando Jesús no parecía hacer lo que el esperaba.
¿De qué nos damos cuenta en el relato de Judas? De que cualquier persona que no tiene una fe inquebrantable puede convertirse en un enemigo del Evangelio aún si es alguien que siempre ha vivido una vida de fe con nosotros. Por lo tanto, debemos tener firmeza en nuestros corazones y creer para que no nos volvamos así. Debemos creer en la Verdad que proclama que Jesús es la puerta de la salvación, la puerta del Cielo, y el buen Pastor que nos hiciera el bien a nosotros desde el pasado, presente, y nuestro futuro eternamente. El Señor no nos expulsaría definitivamente si hacemos sólida la fe en nuestros corazones y trabajamos en beneficio del Evangelio del agua y el Espíritu en el lugar que el Señor nos ha permitido.
El apóstol Pablo dijo: “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Como dice esta Palabra en las Escrituras, si echamos un vistazo más de cerca al pensamiento o emoción de la gente, es realmente repugnante. La gente ni siquiera considera una buena cosa, como algo bueno cuando comienza a pensar en tales cosas. La cadena de pensamientos que se suceden uno tras otro, inevitablemente, llega a una conclusión negativa. Pero, ¿cómo es el pensamiento espiritual? Trae una conclusión positiva, la verdadera vida, y la paz.
Por lo tanto, nosotros, la gente de fe, que hemos recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, no necesitamos meter nuestro propio pensamiento a nuestra fe. Sólo tenemos que tener firme nuestro corazón en él y profesar nuestra fe, diciendo: “El Señor es mi buen Pastor. El Señor es la puerta de las ovejas y la puerta a todas las cosas. Él nos salvó y nos dio la vida eterna, y Él no nos hace daño. Él se encarga de todo mi pasado, presente y futuro y se encarga también de nuestras almas. Él es verdaderamente un buen Pastor para mí. Por lo tanto, voy a servir al Señor en la situación que el Señor permita a pesar de que yo sea débil.” Debemos afirmar nuestros corazones en la fe de esta manera.
 
 
Debemos poner nuestro corazón en el Señor
 
A menudo digo: “Ustedes deben decidirse por el Señor,” a los creyentes y los siervos de Dios. Quiero decir que deben poner su corazón en las obras buenas. Nuestros corazones deben apoderarse de el lugar adecuado con la forma de pensar, “Este es mi lugar legítimo que Dios ha dado,” y poner nuestro corazón allí, así como el avión en el aire debe aterrizar en alguna parte. Si fijamos nuestros corazones con firmeza en la fe, entonces el pensamiento negativo que aparece según vivimos en este mundo no puede derrocar la fe. ¿Pero qué pasaría si estuviéramos en un estado que no ha establecido correctamente el corazón en la fe? Podríamos dar la espalda al Señor y permanecer en una posición que está en contra del Evangelio del agua y el Espíritu a causa de los pensamientos negativos que nos vienen inevitablemente, porque somos seres humanos. Por lo tanto, El pasaje de la Escritura de hoy es Palabra muy importante, que nos está diciendo que debemos poner nuestro corazón en las cosas justas y en el Señor que es la Verdad eterna.
El Señor dijo que Él es el buen Pastor. Debemos establecer con claridad esta fe en nuestros corazones si escuchamos esta Palabra y reconocemos que el Señor es realmente el buen Pastor. Esto significa que en realidad debemos aceptar esto en nuestros corazones y no sólo entenderlo como mero conocimiento. Continuamos con nuestras vidas de fe con el corazón, y no con la cabeza. Su fe se mantiene firme en su lugar apropiado, sin importar cómo el diablo la sacude y trata de separarla, si entendemos la Palabra de Dios con el corazón y ponemos nuestra fe sólida en la Palabra con el corazón. Sin embargo, su fe será sacudida involuntariamente cuando simplemente entiendan la Palabra, sin saberlo, de corazón.
Algunos pueden pensar negativamente diciendo: “El Señor es el buen Pastor. ¿Por qué está repitiendo constantemente eso cuando ya se que está escrito en las Escrituras? ¿Es sólo para pasar el tiempo?” Esta es una fe equivocada. La Verdad de que “El Señor es mi buen Pastor” nunca sería tediosa y nos haría sentirnos agradecidos si creyéramos en la Palabra del Señor y estar a bordo de esa Palabra.
¿Sería realmente una fe propia, si nosotros que hemos recibido la salvación a través de Dios y hacemos la obra del Señor no creyéramos en la Palabra que Dios habló en las Escrituras? Estoy preguntando si realmente usted podría caminar con el Señor cuando usted dice: “Esa es tu Palabra. Pero mi forma de pensar es diferente. Creo que es correcto”, en respuesta al mandato del Señor que dice: “Vive tu vida espiritual de esta manera. Todo saldrá bien si lo haces de esta manera.” ¿Cumpliría usted con los requisitos para recibir la bendición eterna del Señor si tuviera tal actitud? No, no podríamos. Está bien que responda: “Yo creo que el Señor es nuestro buen pastor”, cuando el Señor dice: “Yo soy el buen pastor.” Esto es realmente un método fácil y sencillo.
El Señor no puede ser despreciado como el buen Pastor o llegar a ser un pastor menos bueno, independientemente de que tanto piense y estudie gente muy inteligente sobre el asunto. Sólo pensando simplemente, “creí en ellos una vez más y sé que el Señor es el buen Pastor, como está escrito en las Escrituras. Está claro que Él es el buen Pastor que asume la responsabilidad de mi futuro y me da la salvación y no me hace daño”, y creyendo que es la verdadera fe. Podemos sentir que esa persona puede parecer tonta y muda, pero en realidad la persona es verdaderamente sabia. Pero la persona que piensa mucho por su cuenta y es testaruda pierde la verdadera oportunidad para alcanzar la fe correcta, porque está ocupada pensando profundamente con la cabeza. Yo también soy de las personas que creen en el Señor simplemente así, “¿Cómo podría haber otro dios cuando el Señor realmente tomó todos mis pecados al ser bautizado y morir por mí en la Cruz, si el Señor ha hecho todo eso por mí? El Señor es mi buen Pastor. ¡Eso es todo!”
Todas las religiones en el mundo llegan a su fin cuando solo decimos: “Todos ellas son basura.” Sólo hay un modo de pensar, porque la mente se establece con firmeza en la fe. Ya sea antes de nacer otra vez o después de nacer de nuevo, la gente tiene el deseo de vivir de acuerdo con el beneficio de su propia carne porque la gente es débil. Pero nunca seremos sacudidos sin importar que tentación venga a nosotros si ponemos nuestro corazón en la Palabra que el Señor habló y lo creemos como la Verdad. No importa cuál sea la situación que enfrentemos, nuestros corazones están firmes en el pensamiento: “El Señor es mi pastor y la puerta al Cielo.” Este corazón no se enderezó automáticamente. Más bien, debemos enderezarlo por nosotros mismos. Esto significa que debemos poner la y el corazón de que, lo que pensamos está correcto en nosotros mismos. Las personas que no pueden fijar sus corazones por sí solas no tendrán la absoluta Verdad en sus corazones, aunque pasaran decenas de miles de años. Y con el tiempo se encargarán de reservar los más calientes asientos en el infierno.
El Señor dijo: “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor.” Aquí, el asalariado se entiende por la gente que sólo trabaja por una compensación así como la palabra lo indica, y hay muchos asalariados religiosos a nuestro alrededor que engañan a la gente y dicen que son los buenos pastores. Ellos ministran en una iglesia y luego se salen de inmediato cuando otra iglesia les dice que les van a pagar más. Es la característica de un asalariado el salir de la iglesia que fue encomendada a él sin dudarlo cuando otra iglesia dice que le dará más dinero.
Pero nuestro Señor es diferente. El Señor dijo: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.” Él dijo que Él es el verdadero buen Pastor que entrega su vida para salvar aquellas almas. Él dijo: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” El Señor dio Su vida por Su propia voluntad para dar nueva vida a usted y a mí, exacto como está la Palabra escrita en las Escrituras. El Señor tomó nuestros pecados sobre Él a través del bautismo y dio su vida sacrificando Su cuerpo en la Cruz, y el Señor dice: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Se está diciendo que Él dio su vida por su propia cuenta y que nadie se la puede quitar a Él, y no por otra razón sino para salvar a usted y a mí.
El Señor que nos ha amado así es nuestro verdadero Dios. El Señor es verdaderamente nuestro Señor y nuestro Dios. El grandioso y todopoderoso Dios que creó los Cielos y la Tierra dio su vida para salvarnos a nosotros que deberíamos morir a causa del pecado. Es por eso que el Señor tiene que ser nuestro Buen Pastor. No hay nadie como el Señor en este planeta y en todo el universo. El Señor es el buen Pastor que nos ha salvado, y Él nos guía por la senda de la justicia. ¿Usted también cree en esto?
Tenemos que entender y creer esta Palabra del Señor con todo el corazón y grabar esto firmemente en cada uno de nuestros corazones. Debemos confirmar en nuestros corazones esto de que el Señor es el buen Pastor que dio su vida para salvar nuestras almas y nos hizo nacer de nuevo. Está escrito que el Señor quien tiene la autoridad para dar su vida o recibirla de nuevo ofreció su propia vida por usted y por mí. Yo realmente así lo entiendo y lo creo. Todas las personas que ya han recibido la remisión de los pecados o los que aún no, deben creer en esto. Debemos poner con claridad en nuestro corazón el hecho de que el Señor es nuestro buen Pastor y seguir al Señor uniéndose con la Iglesia de Dios y buscando el beneficio del Evangelio del agua y el Espíritu.
Decídase usted ahora mismo, si ahora tiene que arreglar su corazón viviendo en su fe en estos difíciles tiempos. El Señor dijo que Él es nuestro Buen Pastor. No hay ninguna razón por la qué usted no pueda poner su mente en esta acertada Verdad. Vamos a decidirnos de una vez por todas diciendo: “El Señor me salvó a través del Evangelio del agua y el Espíritu. El Señor es mi Dios y mi Salvador, y el que me dio la vida eterna y el que se encarga de todas las cosas en el pasado, el presente y el futuro. Él es mi buen Pastor que hace buenas obras a través de mí.” Y debemos vivir el resto de nuestra vida para el beneficio del Evangelio del agua y el Espíritu. Vivamos así hasta que nos vayamos de este mundo. El fin del mundo se ha acercado. Sin importar si usted es joven o viejo, si usted es un ministro o un laico creyente, deseo sinceramente que todos ustedes inclinen su corazón ante la presencia del Señor de la misma manera y crean en sus corazones y vivan este mundo de esa forma hasta el último día.
El mundo ahora es como la calma que precede a la tormenta aun cuando parezca pacífica a nuestros ojos. Es inestable como el momento de calma que precede a la tormenta en todos los aspectos: político, económico, militar, climático y los reinos naturales. Usted y yo vivimos en un tiempo extremadamente terrible. Este es el momento de despertar de su sueño y volver a la iglesia si alguien se ha apartado de la Iglesia de Dios. Pero hay Santos que aún no se han decidido y sólo siguen viviendo en beneficio de su carne. Jesús es el único que da paz y consuelo a nosotros durante este tiempo cuando todas las cosas están en un estado precario. Por lo tanto, debemos creer que el Señor es el buen Pastor y continuar almacenando la verdad en nuestros corazones leyendo la Palabra de las Escrituras. Debemos arreglar nuestros corazones con firmeza y sacar de nuevo la fe y confirmarla cuando la crisis apremie o cuando surja la tentación desde el corazón mientras vivamos en este precario mundo.
Cuando sus circunstancias se convierten en desventaja y surge la codicia de su carne y por lo tanto llega un momento en que usted no busca el beneficio del Evangelio y sólo piensa en usted mismo, entonces tiene que reconsiderar una vez más la Palabra, “El Señor es mi Pastor”, por la fe. Y luego convertir su corazón pensando, “No debería ser así puesto que el Señor es mi buen Pastor. ¿No debería estar haciendo la obra que el Señor desea ya que el Señor me dio la salvación y no me hizo daño?” Este es el tiempo en el que debe usted estar ante el Señor a la perfección.
En estos días, en realidad, yo vivo siempre con el corazón en el campo de batalla. Lo hago así porque podría llegar un momento en que una guerra más terrible podría estallar y no seré capaz de hacer la obra del Señor correctamente: me arrepentiré de no haber hecho esta obra el día de hoy. Vivo cada día con el corazón para hacer la obra del Señor como si estuviéramos en una guerra, porque al menos podemos trabajar hasta ahora. En realidad podría haber muchas crisis para la humanidad debido a diversas enfermedades infecciosas, y las catástrofes naturales en el futuro, como mucha gente murió hace mucho tiempo, por enfermedad infecciosa, llamada peste.
No nos queda mucho tiempo. El Señor vendrá pronto. Debemos estar espiritualmente despiertos ahora mismo, en este momento. Debemos preparar nuestros corazones sabiendo y creyendo absolutamente que el Señor es la puerta de las ovejas y nuestro buen Pastor. Debemos entregarnos al Señor serenamente con nuestra fe y encomendarnos a Él. Y tenemos que pensar en la obra de Dios que se ha confiado a nosotros como un trabajo realmente precioso y realizar fielmente esta obra todos los días. Quiero decir que tenemos que vivir con el pensamiento: “Yo soy un ser humano que podría morir en cualquier momento. Voy a apreciar cada momento y a trabajar con diligencia, porque podría no tener la oportunidad de hacerlo más adelante.” El cimiento de la vida, es la fe en la que “El Señor es el buen Pastor”.
El Señor realmente es la puerta de las ovejas y el buen Pastor. Todo lo demás no es gran problema si sólo creemos en esto. Si hemos recibido la remisión de los pecados y nos hemos convertido en justos al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, debemos entender quien es la persona que nos ha dado la remisión de los pecados en realidad. Debemos creer en Él con el entendimiento de que Él es el Señor y nuestro buen Pastor.
Vivir la vida de fe es así. Significa que no debemos limitarnos a pensar en nuestra salvación; también tenemos que pensar y creer en el Señor que nos ha dado la salvación. Voy a llevar a cabo la obra del Señor con diligencia junto con mis compañeros de trabajo, hermanos y hermanas, hoy y mañana, aunque sea débil, porque es la obra que el Señor me ha encomendado.

Creo que el Señor nos protegerá y guiará a través de la senda correcta y nos hará servir al Evangelio. Doy gracias al Señor, quien es nuestro buen Pastor.