Preguntemos a aquellos que no poseen nada más que la membrecía de una iglesia, y que a pesar de ello desean llamarse cristianos, ¿cómo pueden glorificar el sagrado nombre de Cristo? Únicamente aquel que ha recibido el verdadero conocimiento de DIOS por medio de la Palabra del Evangelio puede llegar a tener comunión con Cristo. El Apóstol dice que nadie que no ha puesto de lado la vieja naturaleza con su corrupción y sus concupiscencias puede decir que ha recibido el verdadero conocimiento de Cristo. El conocimiento externo de Cristo es sólo una creencia peligrosa, no importa lo elocuentes que puedan ser las personas que lo tienen. El evangelio no es una doctrina de la lengua, sino de vida. No puede asimilarse solamente por medio de la razón y la memoria, sino que llega a comprenderse de forma total cuando posee toda el alma y penetra en lo profundo del corazón. Los cristianos nominales deben cesar en su actitud de insultar a DIOS jactándose de ser aquello que no es. Debemos asignar un primer lugar al conocimiento de nuestra Fe, pues éste es el principio de nuestra salvación. A menos que nuestra Fe cambie nuestro corazón, nuestra actitud y nos transforme, en nuevas criaturas, no nos será de mucho provecho.
Los Filósofos condenan justamente y excluyen de su compañía a todos aquellos que profesan conocer el arte de vivir la vida, pero que en realidad no son sino niños balbucientes. Con mucha más razón, los cristianos deberían detestar a aquellos que tienen el evangelio en sus labios, pero no en sus corazones. Si se comparan con las convicciones, los afectos y la energía sin límites de los verdaderos creyentes, las exhortaciones de los filósofos son frías y sin vida. 1 tesalonicenses 4: 1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Efesios 4: 20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente. Dios los guie y los ilumine en todo el camino para que su evangelio crezca grandemente en nuestros corazones y su verdad permanezca en nuestro vivir diario. Muchas bendiciones al reverendo Paul C. Jong por este evangelio del agua y el espíritu que nos abre la luz y el entendimiento que deseamos en nuestro señor Jesucristo.