La escritura no enseña solamente el principio de la santidad, sino que también nos dice que Cristo es el camino a este principio. Puesto que el Padre nos ha reconciliado consigo mismo por medio de nuestro Señor Jesucristo, nos ordena que seamos conformados a su imagen. A aquellos que piensan que los filósofos tienen un sistema mejor de conducta, le pediría que nos muestren un plan más excelente que obedecer y seguir a nuestro Señor Jesucristo. La virtud más sublime de acuerdo a los filósofos es vivir la vida de la naturaleza, pero la escritura nos enseña a Cristo como nuevo modelo y ejemplo perfecto. Deberíamos exhibir el carácter de Cristo en nuestras vidas, pues ¿qué puede ser más efectivo para nuestro testimonio y de más valor para nosotros mismos?
El señor nos ha adoptado para que seamos sus hijos bajo la condición de que revelemos una imitación de nuestro Señor Jesucristo, quien es el mediador de nuestra adopción. A menos que nos consagremos devota y ardientemente a la Justicia de Cristo, no sólo nos alejaremos de nuestro creador, sino que también estaremos renunciando voluntariamente a nuestro salvador.
La Escritura acompaña su exhortación con las promesas sobre las incontables bendiciones de Dios y el hecho eterno y consumado de nuestra salvación. Por lo tanto, puesto que Dios se ha revelado a sí mismo como un Padre, si no nos comportamos como sus hijos somos culpables de la ingratitud más despreciable. Puesto que Cristo nos ha unido a su cuerpo como miembros, deberíamos desear fervientemente no desagradarle en nada. Jesucristo, nuestra cabeza, ha ascendido a los cielos; por lo tanto, deberíamos dejar atrás los deseos de la carne y elevar nuestros corazones a EL. Puesto que EL ESPIRITU SANTO nos ha dedicado como templo de DIOS, propongámonos en nuestro corazón no profanar Su santuario, sino manifestar su gloria. Tanto nuestra alma como nuestro cuerpo están destinados para heredar una corona incorruptible. Debemos, entonces, mantener ambos puros y sin mancha hasta el día de nuestro Señor. Éstos son los mejores fundamentos para un código correcto de conducta. Los filósofos nunca se elevan por sobre la dignidad natural del hombre, pero la Escritura nos señala a nuestro Salvador, sin mancha, Cristo Jesús. Romanos 6: 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 8: 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Le doy gracias al Pastor Paul C. Jong por estos libros maravillosos porque a través de ellos y la palabra de Dios me han abierto un gran entendimiento de lo que nuestro Señor desea para sus hijos su pueblo. Muchas bendiciones para todo el Pueblo de DIOS.