PARABOLA DEL HIJO PRODIGO.
Dios nos deja ver espiritualmente en la parábola del hijo prodigo, cual inútil es nuestra vida fuera de la verdad. Si observamos la conducta de cualquier cantidad de hijos que se han revelado contra la autoridad de su padre terrenal, y aun así son exitosos según los standares de este mundo. Entonces, esta parábola no cumpliría su propósito. Pero cuando la entendemos de acuerdo al plan redentor de Dios, es cuando sabemos que solo naciendo de nuevo por agua y espíritu, podremos dejar de ser pródigos para convertirnos en herederos del reino de Dios. Solo cuando comprendemos que fue Dios quien puso aquel árbol del bien y del mal en el mismo paraíso para encerrarnos en su ley y así desarrollar el su maravilloso plan de redención atraves de su hijo Jesucristo. Y así vestirnos de las reales vestiduras sacerdotales que cubren toda nuestra vida vergonzosa delante de Dios. Los hijos pródigos volverán a su verdadero Padre, solo cuando se les diga y crean en la verdad. Verán su condición de necesidad solo cuando se conozcan frente al árbol(la ley)del bien y el mal, vean lo insuficiente que somos frente a la ley de Dios y se les diga y crean en la verdad poderosa del evangelio de el agua y el espíritu(la salvación) entiendan lo que ocurrió en ese bautismo de nuestro señor Jesucristo hecho por Juan Bautista a nuestro señor. los hijos pródigos cuando conozcan su miserable situación de condenados al infierno, entonces, solo entonces acudirán al que puede darles las reales vestiduras sacerdotales que debe llevar un hijo de Dios, recibirán el nuevo nacimiento por agua y espíritu y quedará en ellos cumplido el descanso de Dios después de crearlos. A los nacidos de nuevo por agua y espíritu los invito a seguir vestidos de lino fino sin manchar la preciosa vestidura. Con la luz y la perfección(urim y tumin) en sus corazones, y el deseo de nuestro Señor Jesús que no es otro que guardemos la salvación con temor y temblor llevando la gran comisión. Y a los que aún caminan con la sentencia de la ley creyendo que así agradan a Dios con el esfuerzo de su sudor le aconsejo que dejen de creer conforme a sus mentes, se arrepientan(abandonen)y comiencen a creer conforme a la mente de Dios. Solo los que creen, y guardan la mente de Dios en sus corazones son de Dios. Están a tiempo.
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